Nos despertamos en el camarote nº 2, encantadas y deseando conocer el desayuno del Zest Villas. La verdad que es muy completo y rico, con una persona que no para de preparar la famosa sopa pho, de noodles, típica de Vietnam, así como huevos revueltos, fritos... al gusto. Además, ensaladas y otras especialidades vietnamitas, bacon , salchichas, quesos, bollería, pan, mermeladas caseras, yogures y café vietnamita, ¡cómo no!
El hotel tiene servicio de traslado gratuito al centro de Hoi An y a una playa cercana, siendo necesario reservar con media hora de antelación. Durante el desayuno hacemos la reserva para el primer bus de la mañana, que sale a las 10. En menos de 10 minutos estamos Hoi An, y desde que ponemos el pie en esta ciudad, sentimos la magia que supone estar rodeado de farolillos, templos maravillosos, tiendas con sombreros típicos vietnamitas, cafés decorados al mínimo detalle, sastrerías... Todo un espectáculo en este lugar lleno de historia, donde parece que el tiempo se ha detenido en el siglo XIX.
En Hoi An, aparte de pasear por sus calles entre casas pintadas de amarillo, decoradas con farolillos de diferentes formas y colores, hay algunas visitas interesantes que hacer. Por una parte están los pabellones de asambleas, que pertenecen a la época de los pobladores chinos. Hay cinco pabellones: cantonés, Bai Nam, chino, Trieu Chau y el templo de Fujian. En ellos hay templos y santuarios dedicados a las distintas divinidades chinas. Por otra parte están las casas históricas, cuyos interiores entremezclan estilos chinos, japoneses y vietnamitas de diferentes épocas.
En una pequeña oficina de turismo se puede comprar un ticket para entrar a 5 de los 22 lugares visitables, por 4,5€ (niños no pagan). Compramos el ticket y lo vamos utilizando para entrar en los pabellones de asambleas que más nos llaman la atención. Las asambleas que visitamos por dentro son: Hoa Van, Hai Nam y Fuijian. Y además, las casa históricas Quan Tang y Phung Hung.
Y entre visita y visita, disfrutamos de la magia que se desprende de sus calles, sus locales, las vendedoras ambulantes y cada detalle que hacen de esta ciudad un lugar único. Nos da mucha pena encontrar el puente japonés en obras pues parece ser otro de los lugares encantadores de Hoi An. ¿Significará eso que tenemos que volver?
Para regresar al hotel cogemos el shuttle bus de las 14:00. Nos ha encantado Hoi An pero estamos deseando llegar al hotel a refrescarnos. Vamos directas a la piscina y entre baño y baño pedimos 2 mocktails en la happy hour y tomamos algo de picar que tenemos del desayuno.
Estamos deseando volver a Hoi An y conocerlo de noche. ¿Cómo puede ser esta ciudad con los farolillos iluminados? Como imaginábamos, sencillamente preciosa. Dedicamos la tarde a callejear, ver tiendas y enamorarnos de cada rinconcito iluminado.
En Hoi An hay multitud de sastrerías donde puedes elegir la tela y el modelo que desees para hacerte un traje a medida de un día para otro por un precio muy económico. Aunque era algo que no entraba en nuestros planes, al llegar allí nos llama la atención y decidimos entrar en una de las sastrerías a informarnos. Vemos telas y diseños que nos gustan y tanteamos precios, pero nos parece precipitado y no nos decidimos. Así que continuamos nuestra visita entre calles con ese ambiente oriental que nos tiene enamoradas. Por la mañana hemos localizado un sitio para cenar y decidimos quedarnos allí. Conseguimos una mesa en el balcón de la planta superior, con vistas a una de las calles principales, tan bonita con sus farolillos. Para la cena probamos las especialidades de Hoi An, resultando una cena más que deliciosa.
- Morning Glory: ensalada de mango con langostinos, pasta wanton con pisto de cangrejo, white roses y zumo de fruta de la pasión. 13,50€.
La ensalada es típica en todo Vietnam. La pasta wanton es una especie de pasta de arroz que en este caso nos sirven frita y cubierta de pisto; está deliciosa. Las white roses son una especie de ravioli cocido al vapor y relleno de gambas, y al igual que la pasta wanton, son únicas en Hoi An.
Tras la riquísima cena, salimos a la calle junto al río Thu Bon y nos sorprendemos ante el momento nocturno de paseos en barca con farolillos. Habíamos pensado dejar esta actividad para mañana pero no nos podemos resistir y cuando nos damos cuenta estamos montadas en una barca con farolillos. Nos piden 150.000 VND y 50.000VND por las velas para hacer la ofrenda a buda. El rio Thu Bon está lleno de barcas con farolillos iluminados que pasean a turistas que como nosotras, encienden sus velas y las depositan en el rio como ofrenda a buda y cargadas de deseos. El rio se ilumina de forma espectacular y la noche se hace un poquito más mágica.
Tras nuestra experiencia nocturna en Hoi An, regresamos al hotel en el shuttle bus de las 21:00, super felices.