En el camping La Lobería compartí momentos de charla y descanso con dos jóvenes que estaban como yo haciendo el recorrido de la costa patagónica.
Usaban como medio de transporte una combi vieja pero bien cuidada y me invitaron a compartir el viaje hasta San Antonio Oeste.
Compramos comida para el viaje y cargaron combustible antes de empezar el viaje.
En el recorrido surgieron Bahía Rosas, con playas amplias y solitarias entre dunas y acantilados y Bajada de Echandi y con ellas la posibilidad de realizar la pesca de tiburón desde la costa, y y también otras especies de este mundo marino como cazón, pejerrey, róbalo, corvina, pez gallo, pez elefante y otros, gracias a sus aguas profundas, arena limpia y médanos. Lugares famosos entre pescadores experimentados..

Nos contaron lugareños que en Bahía Rosas se encuentran los restos del vapor chileno Ludovico que naufragó en 1916 tras haber sufrido averías en la embarcación.
Les cuento que no era mi intención ni la de ellos pescar un ejemplar de tiburón u otro ejemplar así que llegamos a Bahía Creek, a casi 100 km de El Cóndor una playa amplia entre dunas y acantilados, un lugar indescriptible para los bañistas.

Se puede definir por una palabra : tranquilidad con sus aguas claras, médanos suaves y playas enormes.
Quizás tengas suerte y divises ballenas y toninas overas entre julio y septiembre pero nosotros no vimos ninguna.
El pueblo es muy pequeño con casas sencillas. Está rodeado de médanos y los pocos habitantes del lugar se dedican a la pesca.
El borde de la playa nos vio caminar entre bandadas de gaviotas y en este lugar solitario estábamos acompañados del mar pero también del desierto.

Parece que en verano hay un servicio de bus regular entre Viedma hasta el Cóndor con algunas frecuencias que continúan hasta La Lobería.
En Viedma y El Cóndor está la mayor oferta con hoteles campings, hostales y casas de alquiler, además de restaurantes y negocios para comprar alimentos.
En Bahía Creek hay un hostel, algunas casas de alquiler y la posibilidad de acampar.
Esta zona de Río Negro se caracteriza también por tener las aguas más cálidas de Argentina (alrededor de 20 C°), debido a la corriente de Brasil. El marco natural de Bahía Creek hace que sea uno de los destinos más interesantes para descubrir en la Patagonia.
No hay luz y en muchas casas se veían paneles solares. El agua dulce está muy lejana, como a 30 metros debajo del suelo.


Dicen que por estos parajes patagónicos desembarcaron submarinos nazis para ir a diferentes lugares de la zona andina argentina y también hacia Chile al final de la Segunda Guerra Mundial.
A 10 minutos de Bahía Creek se encuentra el primer club de mar de Rio Negro: “Faro Belén – Aldea de Mar”. Es un desarrollo urbanístico diseñado por el estudio Klotz-Minond y ofrece opciones de vivienda para aquellos que deseen instalarse en un sitio especial en la Patagonia. El lugar ocupa unas 1.500 hectáreas y se caracteriza por su compromiso con el medio ambiente.
Unos kilómetros adelante el camino vuelve al nivel del mar con un conjunto de grandes médanos y dunas que nos condujeron hasta la Caleta de los Loros, una Reserva Natural Provincial de usos múltiples que en bajamar se convierte en un espejo de agua y deja visible un ecosistema de flora y fauna, que se lo puede recorrer cuidadosamente con el asesoramiento del guardafauna.
Finalmente llegamos a Punta Mejillón, una playa de arenas finas y aguas cristalinas que lleva este nombre por la abundancia de estos moluscos. Esta zona es conocida como “ Pozo Salado”.
Próximos a culminar el recorrido, se accede la zona de conchillas, donde hay kilómetros de playas blancas, con agua cálida y transparente. Por último San Antonio Este, puerto natural de aguas profundas desde el que se exporta la producción agrícola-ganadera de la zona.
En estos escenarios naturales nos cruzamos con ñandúes patagónicos, guanacos, martinetas, perdices y a lo lejos creemos que velozmente cruzó la ruta una mara (liebre patagónica de gran tamaño).
Mis amigos Luis y Martín llegaban hasta San Antonio Oeste donde viven habitualmente así que después de un fuerte apretón de manos nos despedimos hasta alguna otra vez que nos encontremos en el camino.