Nuevo día en Lovina y nueva jornada de excursión. Hoy vamos a ver unos templos, arrozales y unas aguas termales. Kutuk nos recoge temprano y nos lleva hasta nuestra primera parada: el templo budista Brahmavihara-Arama, el más grande de la isla. Ticket, pareo... ¡y para adentro!

Un enorme Buda de pie nos recibe en la puerta. Es primera hora y casi no hay turistas, tampoco calor. El lugar es bastante grande, con estructuras de estilos diferentes y una parte nueva en obras. Tiene una zona elevada con escaleras que culminan en unas puertas balinesas y unas vistas increíbles al mar. Siguiendo la ruta se accede a un área ajardinada con una estructura similar al templo de Borobudur en Java. Se puede ver por dentro y en su interior alberga una colección de cuadros con la vida de Buda. ¡Este mini-Borobudur es verdaderamente hermoso!

La visita al recinto continúa y vemos un grupo de personas participando de una actividad de oración/meditación. El templo siguiente nos recordó a los que vimos en Tailandia, mismo estilo y misma decoración. A su lado se alza una estupa y una torre típica balinesa que alberga dentro un pequeño templo. Nos gustó mucho este lugar, no pareció una visita imperdible.
Continuamos hasta nuestro siguiente destino: las aguas termales de Banjar (Banjar Hot Spring). Después de pagar la entrada accedemos por un calle toda llena de puestos hasta la zona de baño, compuesta por tres piscinas al aire libre de diferentes tamaños con un área elevada de restaurante y cafés.

Vemos pocos turistas y muchos locales visitando en familia. Todos se bañan con ropas cortas, de calle o deportiva, también los hombres. El agua tiene una temperatura agradable y cae a chorros en una de las piscinas. Es turbia y amarillenta por el azufre.

Las piscinas tienen un aspecto antiguo y están rodeadas de naturaleza, lo que hace que la experiencia sea un verdadero placer. Disfrutamos como niños de estas aguas termales, se nos pasó hora y media sin darnos cuenta.
Toca comer, para lo cual Kutuk nos para en un modesto restaurante de carretera que resultó barato y bueno. Ahora nos dirigimos a las terrazas de arroz de Muduk.

Nosotros no teníamos intención de hacer una exploración profunda de la zona, sólo conocer de cerca este tipo de cultivo. Kutuk nos dejó cerca y andamos por nuestra cuenta un poco y en silencio, para no molestar a la gente ni perturbar la paz de los animales que pastaban. Estuvimos casi una hora caminando despacio y haciendo fotos. De vez en cuando sale alguna palmera en medio de la alfombra vede del arrozal, dando al entorno un aspecto de jardín.
Volvemos al coche y seguimos la ruta hasta la cascada Muduk, pequeña, tranquila y de fácil acceso. Se llega a la cascada bajando por unos pocos escalones, y la vista es una gozada. Tiene una ''hermana pequeña'' justo en frente, otra cascadita escondida a la vista cuando se baja. No hay mucho sitio donde dejar las cosas, pero a nuestra llegada no había turistas, por lo que disfrutamos casi una hora solos de esta belleza. Los vestuarios y aseos están arriba, en la zona de taquilla.

Antes de regresar al hotel, hacemos parada en el llamado Mirador de los Lagos Gemelos, que como su nombre indica, ofrece una vista inigualable de los dos lagos. En la acera de enfrente hay algunos puestos de frutas y souvenirs para los turistas y curiosos que allí paran.

La ruta llega a su fin y volvemos al hotel, la excursión nos costó 700.000K. Habíamos pensado descansar y no hacer nada al día siguiente, pero Kutuk nos habló de unos templos y unas aguas termales en la costa oeste de la isla... No tuvo que insistir, ¡allá que nos apuntamos con entusiasmo a la último tour de estas vacaciones! Quedamos con él para el día siguiente.
Después de un ratito de piscineo en el hotel, probamos otro de los muchos restaurantes de la calle, el llamado Wade Warun. La comida buena, igual que su precio, pero las sillas son incómodas por insufriblemente altas. Pedimos un pescado envuelto en hoja de platanero ¡¡estaba riquísimo!!

