Paramos en una gasolinera a la hora y media de dejar la vía férrea de la muerte para ir al WC. Es gratis. Aprovechamos para comprar un batido de chocolate en un 7 eleven, el supermercado que más vemos en Tailandia. Los otros son Big C y Lotus.
Llegamos a Ayutthaya a la hora. Damos un paseo en bus. La gente monta en elefante cerca de los templos.
Como llegamos muy pronto para la comida vamos a un templo de finales del siglo XV que le gusta a la guía.
El templo se llama Wat Na Phra Meru. Está en el norte de la ciudad. Dice la leyenda que fue construido por Phra Ong durante el reinado del rey Ramathibodi II, en 1498. En ese momento se llamó Wat Phra Mery Rachikaram. Posteriormente se le cambió el nombre a Wat Na Phra Meru. El nombre "Na Phra Men" se traduce literalmente como "frente a la cremación real", por lo que se supone que fue construido como lugar de cremación para la nobleza o la familia real en el período de Ayutthaya.

El templo está situado en el Khlong Sa Bua, en la orilla norte del Khlong Khu Mueang (el antiguo curso del río Lopburi ), justo enfrente del Gran Palacio Real de Ayutthaya. Al estar en el lado opuesto al Palacio real, se usó como base de los invasores. Es, pues, uno de los pocos templos del Parque Histórico de Ayutthaya que no fueron quemados por las tropas de Ava durante la caída de Ayutthaya en 1767.
En el año 1569 Tailandia fue derrotada por Birmania por primera vez. Este templo fue el lugar donde los reyes de ambos reinos discutieron la paz, con la imagen de Buda y los monjes como testigos.
Posteriormente, en 1760, el rey de Birmania invadió Tailandia, como comentaba se instalaron cañones para disparar al Palacio real. Uno de los proyectiles impactó en una parte del palacio llamada Surita-Ammarin, que se destruyó. Pero uno de los cañones acabó explotando e hiriendo al rey birmano, que tuvo que regresar a su tierra. Murió antes de llegar.
La construcción más destacada es el frontón del ubosot (sala de ordenación), que presenta al Señor Vishnu montado en Garuda, encima del demonio Rāhu colocado entre dos nāgas y flanqueado por 26 devas .
El ubosot está orientado al sur. En el interior hay columnas octogonales. La parte superior de las columnas tiene forma de lotos cerrados para sostener el gran techo. El techo está decorado con madera tallada y vidrios de colores que muestran el significado de las hermosas estrellas en el cielo.
La imagen principal de Buda está sentada en el gesto de someter a Māra y viste atuendo real. La actitud Māravijaya es una actitud de Buda en el arte tailandés en la que el Buda sentado coloca su mano en una postura relajada hacia el suelo, sosteniendo ligeramente su rodilla. La otra mano está sobre su regazo. Sus ojos, a veces cerrados, miran hacia el suelo. La actitud se refiere al episodio en el que estaba alcanzando la iluminación y siendo perturbado por maras . Al enterarse de que las maras (mara es el maligno) le pedían que se rindiera, tocó el suelo y llamó a Phra Mae Thorani para que lo ayudara a luchar contra ellas.

El templo también alberga un Buda de piedra verde que creen que tiene más de 1.500 años, del período Dvaravati.
El nombre completo del Buda es "Phra Buddha Nimitr Vichit Maramoli Sisanpeth Boromtrailokanat"
Después de ver ese templo (fuera de programa) vamos a comer. De nuevo es para compartir . Los platos son sopa de pollo con leche de coco, pad thai, arroz blanco, verduras, pescado en salsa, pollo con anacardos (biennnn), rollitos de primavera y fruta.
Las ruinas de Templos de Ayutthaya, ubicadas a unos 85 Km de Bangkok junto al Río Chao Phraya, son un Parque Histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991. Aquí podemos encontrar los restos de esta importante civilización, que dominó el sureste asiático entre los siglos XIV y XVIII y fue capital del reino de Siam.
El Templo Wat Chai Watanaram fue construido entorno al año 1630 por el rey Phrasat Tong para homenajear al pueblo de origen de su madre y conmemorar su propia coronación. Era, pues, un templo real. Normalmente los reyes y la familia real hacían aquí sus ceremonias religiosas. Es un templo de estilo jemer, por lo que es normal que recuerde mucho a Angkor (de hecho, se considera casi una réplica de la joya camboyana). El nombre del templo significa literalmente el Templo del largo reinado y la era gloriosa. Es uno de los templos mejor conservados de Ayutthaya y uno de los más fotogénicos. Algunos historiadores le atribuyen más bien un simbolismo de importante victoria sobre el vecino reino jemer.

Su torre principal o Prang, de 35 metros, simboliza el Monte Meru y las cuatro torres más pequeñas simbolizan los cuatro continentes en los que viven los humanos, según el Budismo. Toda la construcción se levanta sobre una plataforma rectangular. A mitad del camino se encuentran entradas ocultas a las que se accede por unas empinadas escaleras. Las escaleras conducen desde cada punto cardinal a un nicho, excepto en el lado este, que sirve como entrada a la antecámara donde se guardaban las reliquias sagradas y otros objetos importantes guardados en la torre.
En la construcción del complejo se usa el ladrillo rojo en lugar de los tradicionales bloques de laterita que veremos en monumentos más antiguos.

La plataforma central está rodeada por ocho capillas, que están conectadas por un pasaje rectangular en forma de cruz (Phra Rabieng). El pasaje tenía numerosas entradas laterales y originalmente estaba techado y abierto hacia el interior. Hoy solo se conservan los cimientos de los pilares y el muro exterior. En las capillas se alberga una imagen de Buda con tocado (y no con su tradicional cabello rizado a modo de caracolillos).
Se sabe que había un claustro que rodeaba el prang central, con cubiertas de madera que desaparecieron con el saqueo y el incendio posterior.
También hay vestigios de una muralla fortificada (de un metro de ancho) que rodeaba el templo, a la que se accedía a través de puertas arqueadas. La entrada principal es la que está al este, en el lado del río Chao Phraya. En su tiempo había un muelle que permitía al rey acceder al templo por el río.
En el templo podemos encontrar muchas figuras de Buda, unas 120, muchas de las cuáles están decapitadas. En origen se cree que estaban pintadas en negro y oro. Pero no todas las estatuas que quedaron sin cabeza en su momento están ahora sin ella. En algunos casos fueron colocadas con posterioridad aunque mostrando claramente los daños sufridos.
Dicen de él que es uno de los templos más bonitos de Tailandia. Tiene una inmejorable ubicación junto al Rio Chao Phraya y, porque es de la época tardía, está en un muy buen estado de conservación. Está lleno de chicas (y algunos chicos) vestidos de época con trajes que se alquilan en tiendas cercanas. Me llama la atención porque ellos nunca salen en las fotos y se limitan a hacérselas a ellas o esperar pacientemente con el bolso en la mano mientras ellas posan de una manera y de otra.

Las capillas tenían pinturas en las paredes interiores. Las exteriores están decoradas con 12 relieves que representan escenas de la vida de Buda (Jataka), que deben leerse en el sentido de las agujas del reloj. Solo sobrevivieron fragmentos de las pinturas y los relieves (te indica dónde están y lo que representan pero la verdad es que se distingue poca cosa). En cada uno de los chedis rectangulares había dos estatuas de Buda sentado, y en cada uno de los cuatro chedis del medio había una gran estatua de Buda sentado, también lacada en negro y oro. El techo era de madera con estrellas doradas sobre laca negra.
Fuera de los pasajes hacia el este, cerca del río, se encontraba la sala de ordenación del templo (Phra Ubosot). Aquí es donde los novicios eran ordenados monjes con el fin de integrar las filas monásticas. La función de este edificio se puede reconocer por los restos de lo que albergó las estelas que rodeaban el edificio.
Todo lo que queda hoy en día es el suelo y el altar donde se encontraban las principales imágenes de Buda, de las que solo quedan los restos de dos de ellas, en posición sentada. Sus cabezas han sido sustituidas por otras.
Al norte y al sur había dos chedis con 12 esquinas dentadas, en los que se depositaron las cenizas de la madre del rey. Se convirtió un lugar normal de incineración de príncipes y princesas. Uno de ellos fue el príncipe Chaofa Thammathibet, hijo del rey Borommakot. La historia de este príncipe es digna de una película. Además de ser uno de los poetas más importantes de la historia de Tailandia, Thammathibet es famoso por sus conflictos familiares y su muerte. Parece que tuvo una riña con su hermanastro Chao Sakaeo (Príncipe Sunthon Thep) por un elefante. En abril de 1746, Thammathibet asedió el palacio de su hermanastro, prohibiendo cualquier entrada o salida. Sin embargo, Chao Sakaeo y sus hijos pudieron entrar en el palacio del rey y presentar sus quejas. El rey se vio sorprendido por estos enfrentamientos. Thammathibet también se apresuró al palacio real, pero no se le permitió entrar, por lo que regresó a su propio palacio. Más tarde, fue llevado ante su padre, quien le preguntó la razón de su comportamiento presuntuoso. Thammathibet permaneció en silencio, lo que irritó al rey, que dejó a su hijo en la cárcel.

Thammathibet estaba encadenado, solo en una celda. Mientras tanto, las acusaciones en su contra aumentaban. El rey Borommakot confió a Chao Sakaeo y Chao Krommun Poon (Príncipe Chitsunthorn) y junto con Okya Chakri (su Canciller), todos contrarios al príncipe prisionero.
Thammathibet se negó a contestar el interrogatorio y fue castigado dos veces a sufrir veinte golpes. Luego le quemaron las plantas de los pies. Todos sus asesores también fueron encarcelados.
Las acusaciones (quizás infundadas) contra el príncipe iban en aumento. Que si había hecho copias de las llaves de las habitaciones del rey, de la reina y de las concubinas reales para poder entrar en ellas de noche; que si sus seguidores habían comprado y escondido armas; que si era el culpable de la muerte de varios monjes... El rey las creyó y ordenó darle cincuenta golpes más. Durante los interrogatorios posteriores, Thammathibet confesó que había visitado a cuatro de las numerosas concubinas reales y planeaba asesinar a su padre, el rey, y a su familia, y tomar el poder en Ayutthaya. El rey dio la orden de dar a Thammathibet cincuenta golpes más y quemarle la frente, los brazos y las piernas. Thammathibet, cuatro concubinas y algunos de sus consejeros murieron por culpa de esa tortura. El príncipe fue incinerado en Wat Chaiwatthanaram junto con Chao Fa Nim, la primera concubina de su padre.

Durante las excavaciones, se desenterraron cañones y balas de cañón, además de la presencia de muros reforzados, lo que indica la posibilidad de que el templo, fronterizo con el Chao Phraya, fuera utilizado como fortaleza durante la última guerra con Birmania (el templo habría sido reforzado y utilizado por los propios birmanos).
Cuando los birmanos destruyeron la capital en 1767, el Wat Chai Watthanaram no se salvó.
Acabó quedando abandonado. Fue objeto de destrozos, robos y venta de algunas de sus piedras. En 1987 el Departamento de Bellas Artes de Tailandia comenzó a restaurar el sitio. En 1991 fue declarado Patrimonio de la Humanidad. En 1992 se abrió al público.
Durante las inundaciones que afectaron a Tailandia en 2011, el templo quedó sumergido bajo 2 metros de agua y sufrió daños importantes. Fue restaurado por el Departamento de Bellas Artes.
Después de la visita vamos a hotel Classic Kameo. Es un aparthotel con estancias espaciosas, cocina y una nevera que ya la quisieran en algunas casas.
Bajamos a la piscina. No es muy grande pero también hay jacuzzi.
A las 18:30 vamos en tuk tuk con la otra pareja a ver tres templos de noche. Lo comentamos con la guía y ella lo habló con la recepción del hotel para que hicieran la gestión.
El primer templo al que nos lleva es el Wat Yai Chai Mongkhon. No lo explicaré en esta etapa porque lo visitamos con la guía al día siguiente. Lo que sí que me sorprende es que está abierto y podemos pasear con total tranquilidad (solo hay un pequeño grupo de mujeres).
Para el siguiente templo dejamos también vía libre al conductor. Nos sorprende llevándonos al Wat Lokayasutharam, con un Buda gigante. En un templo que no aparece en las guías y ni siquiera está iluminado (tengo que decir que nadie espere grandes iluminaciones de los edificios en Ayutthaya). Sin embargo, se agradece poder ver algo distinto y que no estaba programado. Y digo ver aunque se ve poco.
La enorme imagen de Buda reclinado, llamado Phra Bhuddhasaiyart y mirando hacia el este , del templo Wat Lokayasutharam de Ayutthaya es de las mayores de toda Tailandia. Construido de ladrillos y cemento, tiene 37 metros de largo por 7 metros de altura. Normalmente va vestido con una túnica de color azafrán, el color de Buda, como otras muchas estatuas, pero encontramos la piedra desnuda, quizás por ser de noche.
Vemos a Buda descansando sobre una flor de loto. Ya sabemos por otros casos que está muriendo. Los dedos de los pies son iguales en tamaño y los pies están inscritos con sus 108 características (¿recordáis al Buda reclinado del Wat Pho?). Los ojos y los pies están decorados con madreperla (aunque de noche no se ve nada de nada).

Según se indica allí mismo: «La enorme Buda reclinado representa el momento en el que un gigante llamado Asurindarahu no estaba dispuesto a rendir homenaje a los Budas porque él estaba orgulloso de su enorme cuerpo. El Buda quiso que el gigante fuese menos arrogante, por lo que recurrió a sí mismo como mucho más grande que el gigante.»
Alrededor de la estatua hay 24 pilares octogonales de ladrillo. Se piensa que originalmente sustentarían el edificio que albergaría la imagen pero hoy ya no existe.
Detrás intuimos los restos de lo que fue un templo. Se supone que fue construido a mediados del período Ayutthaya, en el reinado del rey Nakharintharathirat.
Luego le pedimos al taxista que nos lleve al Wat Chai Watanaram. Ya que lo hemos visto de día, nos apetece verlo iluminado (aunque ya digo que la iluminación es tenue). En este caso no se puede entrar. La guía nos comentó por la tarde que tradicionalmente el templo estaba abierto de noche pero que lo cerraron para que la gente no tuviera percances con las serpientes. ¿No será porque tiene un horario y un precio de entrada?.
Ya de regreso le pedimos al conductor que nos ponga algo de música. Lo hace y lo acompaña de muchas luces.
La cena se hace en el hotel, con buffet. De nuevo tenemos problemas a la entrada ya que, pese a tenernos apuntados en la lista, la mujer se empeña en decir que no estamos. Cuando le insisto en que sí se limita a tacharnos y no nos dice nada más.
De la cena destaco la mousse de mango, el pastelito de chocolate y el gulash.