En la planificación de nuestra etapa en Nueva Zelanda, habíamos decidido recorrer sólo la Isla Sur, por varios factores: el tiempo disponible, que está menos poblada y con menos densidad de tráfico que la Isla Norte y también, que tiene mucha mayor superficie de espacios naturales.
Había lugares en la Isla Norte que nos habría gustado visitar, pero la actividad que íbamos a ser, fundamentalmente senderismo, no se adaptaba al tipo de viajes donde todos los días se cubren muchos kilómetros de ruta y se duerme cada noche en un sitio diferente.
Tomamos el vuelo en Melbourne muy temprano por la mañana. Esta vez sí que cogimos el autobús especial al aeropuerto desde muy cerca de nuestro hotel e hicimos el trayecto en apenas 20 minutos y a un precio razonable.
Nuestro destino era el aeropuerto de Queenstown, en la parte sur de la isla. A la llegada, tuvimos un riguroso control de los medicamentos y alimentos que llevábamos. Un empleado del aeropuerto que hablaba español hizo de traductor y no tuvimos problema en pasar con nuestro botiquín de analgésicos, antihistamínicos, etc., y con una bolsa de caramelos que traíamos desde el aeropuerto de Bangkok.
Cogimos nuestro coche de alquiler (aquí también fuimos atendidos en español por una chica venezolana) y tocaba ponerse en ruta conduciendo por la izquierda y con un coche automático.
Como no hacía falta atravesar Queenstown, rápidamente pusimos rumbo al sur, bordeando el lago Wakatipu, en dirección a la pequeña ciudad de Te Anau, base para las visitas al Parque Nacional Fiorland.
Aquí dejo el mapa de nuestro itinerario en esta primera etapa del viaje, que tuvo que ser de ida y vuelta, pues no hay carreteras alternativas para hacerlo circular.

Rápidamente pude ver que la densidad de tráfico era muy baja y que la gente circulaba respetando las normas, lo cual ayudó mucho a adaptarme pronto a la nueva conducción.
Llegados a Te Anau, fuimos al hotel. Allí el recepcionista no hablaba español, pero hizo una grabación de bienvenida en su móvil y la escuchamos traducida. Todo un detalle.
Sin perder más tiempo, nos fuimos al Centro de Visitantes del parque y tomamos fotos de las rutas de senderismo que queríamos hacer (ya no se dan folletos en papel).
Quizás lo más conocido por los documentales de televisión sean las rutas de senderismo de varios días, con grandes mochilas a la espalda y durmiendo en refugios. A nosotros nos gusta mucho el senderismo, pero eso ya nos queda demasiado grande. Escogimos rutas más cortas, de varias horas de caminata y que suelen ser una parte de otras rutas más largas.

Como no habíamos comido más que un bocadillo en el aeropuerto, decidimos irnos a cenar temprano, pero pasar primero por el inicio del primer sendero que íbamos a hacer al día siguiente, una parte del Kepler Track, que no caía lejos de Te Anau.
Este sendero comienza en un puente, el Rainbow Reach, sobre el río Waiau.

Al inicio de este sendero, como de todos los que después hicimos en Nueva Zelanda está esta señal de prohibición (NO DOGS), debido a las muertes producidas por las mascotas en la escasísima y vulnerable fauna del país.

La cena en Te Anau nos mostró también otra constante de esta etapa: poca variedad de comida en los restaurantes y bastante caros. Como casi todos los alojamientos que teníamos llevaban una cocina más o menos elemental, decidimos que mejor era visitar los supermercados.