
Cuando dejamos el hotel y salimos a ver la ciudad ya son más de las 12. Lo bueno es que estamos junto a la plaza más animada de la ciudad, la de Lyabi Hauz, que tiene tres monumentos principales y un estanque central cuyo perímetro está ocupado por las mesas de un restaurante. En tres de sus lados de encuentran la madraza de Nadir Divan Begi, el Khanaka Nadir Divan Begi y madraza Kukaldosh, el otro lado es una calle peatonal con hoteles, restaurantes y tiendas. En la plaza está la estatua de Khoja Nasreddin (personaje mítico) y las estatuas de varios camellos que ya quedan entre las mesas del restaurante.
Lo primero que nos encontramos es la madraza Nadir Divan Begi, nombre debido a un visir que gobernó en el siglo XVII, fecha en la que se comenzó a construir. El patio interior estaba lleno de tiendas y algún restaurante con mesas y toldos en el exterior.
A su lado la madraza de Kukaldosh construida en el siglo XVI durante el reinado de Abdullakhan II, no formaba parte del complejo de Lyabi Hauz, aquí el patio interior está vacío con tan solo alguna que otra tienda, y sin embargo los techos de la zona interior son muy bonitos.
Era en torno a la 1 del mediodía y decidimos quedarnos a comer en el restaurante “Lyabi Hauz”, sentándonos en las mesas alrededor del estanque, bajo un toldo porque pegaba el sol. Unas salchichas para compartir, mi pareja pidió algo que resultó ser plov y yo un par de brochetas, una de ellas era de hígado, que no me gusta y allí se quedó (ya no se me olvida lo que significa “liver”), de postre una tarta de queso “San Sebastián” que no estaba nada mal aunque le sobraba la gelatina superior. Todo eso junto con un par de jarras de cerveza y un café fueron 24€ al cambio (pago con tarjeta).
Justo pegado a donde estábamos sentados estaba la Khanaka (lugar de reflexión) de Nadir Divan Begi, ahora convertida en un pequeño museo (20.000 sums, 1,4€).
Por detrás se encontraba la mezquita de Magoki Attori, ahora convertida en museo de alfombras y tapices, visitable previo pago de 20.000 sums (1,5€) y a la que no merece la pena entrar según mi opinión.
Las calles que se dirigen hacia el noroeste, donde están otros monumentos son agradables y bonitas de por sí, aparece alguna que otra plazoleta más tranquila, como por ejemplo una donde está situada la mezquita Khoja Gaukushan, con su minarete y un estanque delante, y enfrente otra antigua madraza reconvertida en el restaurante Mavrigi.
También encontramos los tokis, pequeños mercados cubiertos en edificios singulares cuya parte central solía ser una cúpula, entre ellos estaban el Toki Zargaron, el Toki Sorrofon, el Toki Tepak Furushon, el Tim Abdulla Khan. Los puestos que en ellos había eran de tipo turístico en su mayoría. Las fotos son del 2º y 3º respectivamente.
Según llegas a Toki Zargaron y sales por su derecha te encuentras una plaza con dos madrazas. La madraza de Abdulaziz Khan, del siglo XVII, con una bonita fachada en la que falta el revestimiento cerámico del lateral izquierdo. El patio está bastante descuidado pero los techos interiores son espectaculares.
Justo enfrente se alza la madraza de Ulugh Beg, más antigua que la anterior (1420), también vistosa exteriormente y con el patio más cuidado.
Retrocediendo y cruzando de nuevo Toki Zargaron llegamos al conjunto monumental por excelencia, el complejo Poi-Kalyan, situado en una plaza rectangular donde se encuentran la madraza de Mir-i-Arab, la mezquita de Kalyan y el minarete de Kalyan.
La madraza de Mir-i-Arab está cerrada y no se puede pasar, salvo a la entrada, fue construida entre 1534 y 1539 y su nombre significa “príncipe de los árabes”.
Enfrente la mezquita de Kalyan sí es visitable, previo pago de 15.000 sums, fue acabada en 1530 y es bastante grande, su patio es enorme.
Por último el minarete de Kalyan, del siglo XII y una altura de 46 m., da gusto verlo de cerca.
Nos acercamos al hotel a descansar un poco para después salir y ver la ciudad por la noche.


Lo primero que nos encontramos es la madraza Nadir Divan Begi, nombre debido a un visir que gobernó en el siglo XVII, fecha en la que se comenzó a construir. El patio interior estaba lleno de tiendas y algún restaurante con mesas y toldos en el exterior.


A su lado la madraza de Kukaldosh construida en el siglo XVI durante el reinado de Abdullakhan II, no formaba parte del complejo de Lyabi Hauz, aquí el patio interior está vacío con tan solo alguna que otra tienda, y sin embargo los techos de la zona interior son muy bonitos.






Era en torno a la 1 del mediodía y decidimos quedarnos a comer en el restaurante “Lyabi Hauz”, sentándonos en las mesas alrededor del estanque, bajo un toldo porque pegaba el sol. Unas salchichas para compartir, mi pareja pidió algo que resultó ser plov y yo un par de brochetas, una de ellas era de hígado, que no me gusta y allí se quedó (ya no se me olvida lo que significa “liver”), de postre una tarta de queso “San Sebastián” que no estaba nada mal aunque le sobraba la gelatina superior. Todo eso junto con un par de jarras de cerveza y un café fueron 24€ al cambio (pago con tarjeta).


Justo pegado a donde estábamos sentados estaba la Khanaka (lugar de reflexión) de Nadir Divan Begi, ahora convertida en un pequeño museo (20.000 sums, 1,4€).




Por detrás se encontraba la mezquita de Magoki Attori, ahora convertida en museo de alfombras y tapices, visitable previo pago de 20.000 sums (1,5€) y a la que no merece la pena entrar según mi opinión.


Las calles que se dirigen hacia el noroeste, donde están otros monumentos son agradables y bonitas de por sí, aparece alguna que otra plazoleta más tranquila, como por ejemplo una donde está situada la mezquita Khoja Gaukushan, con su minarete y un estanque delante, y enfrente otra antigua madraza reconvertida en el restaurante Mavrigi.



También encontramos los tokis, pequeños mercados cubiertos en edificios singulares cuya parte central solía ser una cúpula, entre ellos estaban el Toki Zargaron, el Toki Sorrofon, el Toki Tepak Furushon, el Tim Abdulla Khan. Los puestos que en ellos había eran de tipo turístico en su mayoría. Las fotos son del 2º y 3º respectivamente.


Según llegas a Toki Zargaron y sales por su derecha te encuentras una plaza con dos madrazas. La madraza de Abdulaziz Khan, del siglo XVII, con una bonita fachada en la que falta el revestimiento cerámico del lateral izquierdo. El patio está bastante descuidado pero los techos interiores son espectaculares.






Justo enfrente se alza la madraza de Ulugh Beg, más antigua que la anterior (1420), también vistosa exteriormente y con el patio más cuidado.




Retrocediendo y cruzando de nuevo Toki Zargaron llegamos al conjunto monumental por excelencia, el complejo Poi-Kalyan, situado en una plaza rectangular donde se encuentran la madraza de Mir-i-Arab, la mezquita de Kalyan y el minarete de Kalyan.


La madraza de Mir-i-Arab está cerrada y no se puede pasar, salvo a la entrada, fue construida entre 1534 y 1539 y su nombre significa “príncipe de los árabes”.




Enfrente la mezquita de Kalyan sí es visitable, previo pago de 15.000 sums, fue acabada en 1530 y es bastante grande, su patio es enorme.





Por último el minarete de Kalyan, del siglo XII y una altura de 46 m., da gusto verlo de cerca.


Nos acercamos al hotel a descansar un poco para después salir y ver la ciudad por la noche.