¡Hola, intrépidos viajeros! ¿Pensabais que organizar un viaje a uno de los parques nacionales más espectaculares de Estados Unidos iba a ser pan comido? Pues agarraos, porque os voy a contar la odisea de planificar una visita a Glacier National Park, también conocido como la "Corona del Continente". Spoiler alert: esto es más complicado que resolver un cubo de Rubik con los ojos vendados.
Cuando los Planes Dan un Giro Inesperado
Como suele ocurrir con los grandes viajes, nuestros planes iniciales dieron un vuelco digno de las mejores películas de acción. Teníamos la mira puesta en Yellowstone para julio de 2024, pero el destino (y los precios de los vuelos) tenían otros planes para nosotros.
Un día a finales de agosto de 2023, mientras buscaba vuelos a Billings que rondaban los 1200€, se me ocurrió echar un vistazo a los precios para Calgary. ¡Y boom! Menos de 600€ por persona, ida y vuelta. Una ganga que no podíamos dejar pasar.
Así que, tras una charla con mi sobrino, decidimos que era el momento perfecto para visitar Glacier National Park, viaje que ya tenía planificado desde tiempo ha. Rápidamente, reservé los vuelos, contraté un seguro para mochileros con IATI (porque nunca se sabe cuándo puedes necesitar un rescate en helicóptero), aseguré una habitación por Airbnb cerca del aeropuerto de Calgary (que luego me cancelaron) y pillé un coche con autoeurope que al final cancelé también por uno más barato de Avis.
Consejo #1: Sed flexibles con vuestros planes y comparad precios de diferentes aeropuertos cercanos a vuestro destino.
Un día a finales de agosto de 2023, mientras buscaba vuelos a Billings que rondaban los 1200€, se me ocurrió echar un vistazo a los precios para Calgary. ¡Y boom! Menos de 600€ por persona, ida y vuelta. Una ganga que no podíamos dejar pasar.
Así que, tras una charla con mi sobrino, decidimos que era el momento perfecto para visitar Glacier National Park, viaje que ya tenía planificado desde tiempo ha. Rápidamente, reservé los vuelos, contraté un seguro para mochileros con IATI (porque nunca se sabe cuándo puedes necesitar un rescate en helicóptero), aseguré una habitación por Airbnb cerca del aeropuerto de Calgary (que luego me cancelaron) y pillé un coche con autoeurope que al final cancelé también por uno más barato de Avis.
Consejo #1: Sed flexibles con vuestros planes y comparad precios de diferentes aeropuertos cercanos a vuestro destino.
La Odisea de las Reservas: Un Juego de Estrategia y Reflejos
Ahora viene lo bueno: reservar alojamiento dentro del parque. Os lo advierto, esto no es para cardíacos. Las reservas para los campings principales se abren con 6 meses de antelación en recreation.gov, y desaparecen más rápido que un helado en el desierto del Sahara.
Os resumo mi periplo:
1. Many Glacier Campground: Mi estrategia inicial fue un fracaso total. Incluso con dos dispositivos y la precisión de un reloj atómico (tenía abierta en la pantalla la web de time.gov) me quedé sin plaza. Pero no me rendí.
2. Nueva Táctica: Desarrollé un plan digno de un estratega militar. Empecé a reservar con días de antelación para tener varios intentos y a jugar con el límite de 14 días de estancia, para luego cancelar los días que no me interesaban.
3. Two Medicine y Sprague Creek Campgrounds: Con esta estrategia, logré asegurar plazas en estos campings. La clave: ser más rápido que el propio internet. A modo de ejemplo, en Two Medicine me interesaban el día 25 y 26 y tal vez el 27. Reservé del 22 al 27 al segundo día de intentarlo.
4. La Persistencia Paga: Many Glacier se resistía, pero gracias a las alertas de la app de recreation.gov y a una paciencia digna de un monje budista, finalmente conseguí dos noches allí a finales de junio. ¡Victoria!
Consejo #2: Configurad alertas en la app de recreation.gov para que os avise si hay cancelaciones. Tened reservado con antelación algún camping privado a las afueras del parque, por si las moscas.
Os resumo mi periplo:
1. Many Glacier Campground: Mi estrategia inicial fue un fracaso total. Incluso con dos dispositivos y la precisión de un reloj atómico (tenía abierta en la pantalla la web de time.gov) me quedé sin plaza. Pero no me rendí.
2. Nueva Táctica: Desarrollé un plan digno de un estratega militar. Empecé a reservar con días de antelación para tener varios intentos y a jugar con el límite de 14 días de estancia, para luego cancelar los días que no me interesaban.
3. Two Medicine y Sprague Creek Campgrounds: Con esta estrategia, logré asegurar plazas en estos campings. La clave: ser más rápido que el propio internet. A modo de ejemplo, en Two Medicine me interesaban el día 25 y 26 y tal vez el 27. Reservé del 22 al 27 al segundo día de intentarlo.
4. La Persistencia Paga: Many Glacier se resistía, pero gracias a las alertas de la app de recreation.gov y a una paciencia digna de un monje budista, finalmente conseguí dos noches allí a finales de junio. ¡Victoria!
Consejo #2: Configurad alertas en la app de recreation.gov para que os avise si hay cancelaciones. Tened reservado con antelación algún camping privado a las afueras del parque, por si las moscas.
El Sorteo del Trekking: Cuando la Suerte Juega a los Dados
El 15 de marzo llegó el momento de participar en el sorteo para los campamentos de mochileros. Tanto mi sobrino como yo tuvimos suerte... a medias. Nos tocó, pero con fechas tardías para hacer reservas, lo que limitó nuestras opciones de rutas.
Restricciones y Más Restricciones:
• No se pueden reservar campamentos a más de 16 millas de distancia entre sí.
• Algunos campamentos no se pueden reservar antes del 1 de agosto (¡y nosotros íbamos en julio!).
• Solo un porcentaje de las parcelas son reservables; el resto se guardan para permisos "walk-in".
Consejo #3: Tened un plan B (y C, y D) por si no conseguís las reservas que queréis.
Al final, conseguimos reservar un trekking por la zona de Many Glacier: Gable Creek, Glenns Lake Foot, de nuevo Gable Creek y Poia Lake. No era el North Circle Loop que soñábamos, pero prometía ser una aventura igualmente emocionante.
Restricciones y Más Restricciones:
• No se pueden reservar campamentos a más de 16 millas de distancia entre sí.
• Algunos campamentos no se pueden reservar antes del 1 de agosto (¡y nosotros íbamos en julio!).
• Solo un porcentaje de las parcelas son reservables; el resto se guardan para permisos "walk-in".
Consejo #3: Tened un plan B (y C, y D) por si no conseguís las reservas que queréis.
Al final, conseguimos reservar un trekking por la zona de Many Glacier: Gable Creek, Glenns Lake Foot, de nuevo Gable Creek y Poia Lake. No era el North Circle Loop que soñábamos, pero prometía ser una aventura igualmente emocionante.
Los Infames Pases de Coche: El Último Desafío
Y cuando pensábamos que ya lo teníamos todo controlado, llegó el desafío final: los pases de coche.
Lo que necesitáis saber:
• Se necesitan para conducir por ciertas carreteras en horas punta (6:00-15:00)
• Afecta a Many Glacier, North Fork y Going to the Sun Road por la entrada oeste
• Se reservan con 4 meses de antelación en recreation.gov
• Desaparecen en segundos, sobre todo la de Many Glacier, así que sed rápidos
• Si tenéis una actividad o alojamiento reservado en la zona, esa reserva actúa como pase
Consejo #4: Si no conseguís el pase, considerad madrugar o llegar después de las 15:00 a las zonas restringidas.
De nuevo, tuvimos que armarnos de paciencia, reflejos de ninja y múltiples dispositivos para conseguir los pases necesarios. Fue estresante, pero lo logramos.
Lo que necesitáis saber:
• Se necesitan para conducir por ciertas carreteras en horas punta (6:00-15:00)
• Afecta a Many Glacier, North Fork y Going to the Sun Road por la entrada oeste
• Se reservan con 4 meses de antelación en recreation.gov
• Desaparecen en segundos, sobre todo la de Many Glacier, así que sed rápidos
• Si tenéis una actividad o alojamiento reservado en la zona, esa reserva actúa como pase
Consejo #4: Si no conseguís el pase, considerad madrugar o llegar después de las 15:00 a las zonas restringidas.
De nuevo, tuvimos que armarnos de paciencia, reflejos de ninja y múltiples dispositivos para conseguir los pases necesarios. Fue estresante, pero lo logramos.
Cuando los Vuelos Deciden Unirse a la Fiesta del Caos
Y justo cuando creíamos que los problemas con las reservas del parque iban a ser nuestro único dolor de cabeza, ¡sorpresa! A mediados de marzo, Air Transat nos informó que nuestros vuelos habían cambiado. La ida mejoró (llegaríamos antes), pero la vuelta...
• Cambio de Aerolínea: El vuelo de Montreal a Calgary (y viceversa a la vuelta) ahora lo operaba Porter Airlines.
• Devolución Misteriosa: Me devolvieron 120 euros (¿la maleta facturada que había pagado?).
• Pérdida de Extras: Al cambiar de compañía, los extras que había añadido al billete se esfumaron.
• Incertidumbre con el Equipaje: ¿Tendré que recoger la maleta en Montreal o volará directa a Calgary? Misterio sin resolver hasta el día del vuelo.
• Cambio de Aerolínea: El vuelo de Montreal a Calgary (y viceversa a la vuelta) ahora lo operaba Porter Airlines.
• Devolución Misteriosa: Me devolvieron 120 euros (¿la maleta facturada que había pagado?).
• Pérdida de Extras: Al cambiar de compañía, los extras que había añadido al billete se esfumaron.
• Incertidumbre con el Equipaje: ¿Tendré que recoger la maleta en Montreal o volará directa a Calgary? Misterio sin resolver hasta el día del vuelo.
Conclusión: ¿Vale la Pena Tanto Estrés?
Planificar un viaje a Glacier National Park es como jugar a una versión extrema de Tetris mezclada con una carrera contrarreloj y un poco de ruleta rusa. Requiere paciencia, estrategia, flexibilidad y, sobre todo, un sentido del humor a prueba de bombas.
Pero os aseguro que cada gota de sudor, cada segundo de estrés y cada cana nueva que os salga en el proceso valen la pena cuando finalmente pones un pie en ese paraíso natural.
Así que, queridos viajeros, si estáis pensando en visitar Glacier, id preparados para una montaña rusa de emociones... ¡incluso antes de llegar al parque! Pero no os desaniméis, porque la recompensa promete ser espectacular.
¿Estáis listos para el desafío? ¡Adelante, la aventura os espera en la "Corona del Continente"! Y quién sabe, quizás al final del viaje seáis expertos en reservas, maestros del tetris de planificación y diplomáticos capaces de negociar con aerolíneas. ¡Buen viaje y que la fuerza de las reservas os acompañe!
Consejo Final: Empezad a planificar con mucha antelación, sed flexibles, y no os desaniméis si las cosas no salen exactamente como las habíais planeado. A veces, los mejores viajes son los que tienen un toque de improvisación.
Pero os aseguro que cada gota de sudor, cada segundo de estrés y cada cana nueva que os salga en el proceso valen la pena cuando finalmente pones un pie en ese paraíso natural.
Así que, queridos viajeros, si estáis pensando en visitar Glacier, id preparados para una montaña rusa de emociones... ¡incluso antes de llegar al parque! Pero no os desaniméis, porque la recompensa promete ser espectacular.
¿Estáis listos para el desafío? ¡Adelante, la aventura os espera en la "Corona del Continente"! Y quién sabe, quizás al final del viaje seáis expertos en reservas, maestros del tetris de planificación y diplomáticos capaces de negociar con aerolíneas. ¡Buen viaje y que la fuerza de las reservas os acompañe!
Consejo Final: Empezad a planificar con mucha antelación, sed flexibles, y no os desaniméis si las cosas no salen exactamente como las habíais planeado. A veces, los mejores viajes son los que tienen un toque de improvisación.
La Aventura Comienza: De Jaén a las Puertas de Glacier National Park
Día 18: El Viaje Transatlántico y la Odisea de los Vuelos
¡Y llegó el gran día, amigos aventureros! Nuestro periplo comenzó en la bella Jaén, donde había pasado la noche. Por suerte, no tuve que madrugar como un gallo, ya que nuestro vuelo desde Madrid no despegaba hasta las 14:25. ¡Benditos sean los vuelos de tarde!
Tras dejar el coche en el parking de larga estancia (esperemos que siga ahí a la vuelta), nos dirigimos a facturar con Air Transat. Y aquí viene la primera sorpresa agradable: nos dijeron que no nos preocupáramos por la maleta en Montreal, que volaría directa a Calgary. ¡Aleluya! Eso sí, 76 euros por el privilegio. Parece que las maletas viajan en primera clase y nosotros en turista.
Después de un tránsito de un par de horas en Montreal, nos embarcamos en otro vuelo largo, esta vez con Porter. ¡Sorpresa! Los asientos eran más cómodos y con espacio para las piernas. Quizás deberíamos haber viajado con ellos todo el trayecto.
Aterrizamos en Calgary a las 9 de la noche, con el jet lag haciendo de las suyas. Tras recoger la maleta (que efectivamente llegó, ¡gracias Air Transat!), nos dirigimos a la zona de alquiler de coches. Gracias al Avis Preferred, el proceso fue más rápido que un antílope en la pradera. Nos dieron un Toyota Camry, un auténtico tanque sobre ruedas.
Finalmente llegamos a nuestro alojamiento en una zona residencial tan tranquila que hasta las liebres se paseaban como Pedro por su casa. Nos duchamos rápidamente y caímos en la cama como troncos. ¡Primer día superado!
¡Y llegó el gran día, amigos aventureros! Nuestro periplo comenzó en la bella Jaén, donde había pasado la noche. Por suerte, no tuve que madrugar como un gallo, ya que nuestro vuelo desde Madrid no despegaba hasta las 14:25. ¡Benditos sean los vuelos de tarde!
Tras dejar el coche en el parking de larga estancia (esperemos que siga ahí a la vuelta), nos dirigimos a facturar con Air Transat. Y aquí viene la primera sorpresa agradable: nos dijeron que no nos preocupáramos por la maleta en Montreal, que volaría directa a Calgary. ¡Aleluya! Eso sí, 76 euros por el privilegio. Parece que las maletas viajan en primera clase y nosotros en turista.
Después de un tránsito de un par de horas en Montreal, nos embarcamos en otro vuelo largo, esta vez con Porter. ¡Sorpresa! Los asientos eran más cómodos y con espacio para las piernas. Quizás deberíamos haber viajado con ellos todo el trayecto.
Aterrizamos en Calgary a las 9 de la noche, con el jet lag haciendo de las suyas. Tras recoger la maleta (que efectivamente llegó, ¡gracias Air Transat!), nos dirigimos a la zona de alquiler de coches. Gracias al Avis Preferred, el proceso fue más rápido que un antílope en la pradera. Nos dieron un Toyota Camry, un auténtico tanque sobre ruedas.
Finalmente llegamos a nuestro alojamiento en una zona residencial tan tranquila que hasta las liebres se paseaban como Pedro por su casa. Nos duchamos rápidamente y caímos en la cama como troncos. ¡Primer día superado!