Por la tarde, nos dirigimos hacia Agrigento, una de las visitas imprescindibles en Sicilia por su Valle de los Templos. Desde Selinunte, hay algo menos de 100 kilómetros que discurren muy cerca de la costa, por lo que vi paisajes muy chulos.

Nos alojamos en Agrigento, ya que la visita de los templos sería a primerísima hora del día siguiente. Como íbamos a llegar en torno a las seis y media de la tarde, nuestra idea era alquilar un taxi que nos llevase hasta Scala dei Turchi (a unos quince kilómetros del hotel) para echar un vistazo y, luego, tras la cena, bajar al parque arqueológico para contemplar los templos iluminados, por la noche. Y, más tarde, dar un paseo por el propio Agrigento. La intención, muy bien; luego todo salió muy mal
.

Nuestro hotel era el Colleverde Park, situado frente por frente al parque arqueológico. No es que fuese nada del otro mundo, salvo el jardín con vistas a los templos: espectacular.

De pronto, nos fijamos en que el cielo se iba cubriendo rápidamente con nubes negrísimas: enseguida, distinguimos luces y, al poco, todo era un fragor de truenos, rayos y centellas. Además, diluviaba. Otra tarde con tormenta. ¡Vaya plan! Pues de lo planificado, nada de nada, porque estuvo lloviendo hasta la madrugada. Así que tuvimos que contentarnos con observar los templos iluminados desde el jardín del hotel. Menos mal que durante la cena tuvimos una grata conversación con el conductor siciliano del autobús, que nos contó un montón de cosas y curiosidades de su tierra. Por ejemplo, que se conservan tantas estatuas de los reyes de origen español porque los sicilianos no guardan mal recuerdo de aquella época, pues gozaban de prosperidad y podían tomar sus propias decisiones, lo que se acabó al incorporarse al Reino de Italia.

Agrigento.
Agrigento estuvo habitado desde tiempos prehistóricos, como demuestran hallazgos de las Edades del Cobre y del Bronce, siendo las primeras huellas de presencia griega del siglo VII a.C. y la fundación de Akragas se sitúa en torno al año 580 a.C. Siguió una larga época de expansión y prosperidad, que se prolongó hasta la invasión de Sicilia por los cartagineses, que incendiaron la ciudad en el año 406 a.C., obligando a sus habitantes a refugiarse en Leontinoi, bajo la protección de Siracusa. Tras la derrota de los cartagineses en el 309 a.C., la ciudad se reconstruyó con un nuevo plan urbano.
Agrigento actual desde el Valle de los Templos.



El Valle de los Templos.
A los pies de la colina donde se encuentra la nueva Agrigento, se encuentran las ruinas de la antigua, conformando uno de los parques arqueológicos más extensos del Mediterráneo, compuesto de templos, edificios públicos, teatros, barriadas enteras… Todo ello en medio de un paisaje sumamente seductor, bajo un cielo normalmente azul y con el mar de fondo. El Valle de los Templos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.





Por fortuna, la mañana amaneció soleada, aunque todavía quedaban algunas nubes. Nos levantamos muy temprano para, después de desayunar, estar en la entrada esperando a que abrieran para evitar tanto el calor como las multitudes, porque Agrigento es un lugar sumamente concurrido. En esta ocasión, también llevábamos un guía local, que resultó un poquito pesado, pero que también nos contó muchas cosas.
Iniciamos la visita por la parte alta, para ir descendiendo paulatinamente, lo que hace la visita más cómoda, algo que se puede apreciar en la foto de abajo. En cualquier caso, hay varios itinerarios recomendados, ya que el parque es enorme, como ya he mencionado. Junto a una de las entradas, al lado de la Iglesia de San de San Nicolás, se encuentra el interesantísimo Museo Arqueológico Regional.

En total, se conservan siete templos griegos monumentales de estilo dórico, construidos entre los siglos VI y V a.C. y que, una vez restaurados, están entre los edificios griegos más antiguos y mejor conservados fuera de Grecia. Ya de camino, da gusto ir tomando fotos de todo. Aunque era muy temprano, ya había bastante gente y apretaba el calor. De nuevo, me pregunté cómo será este sitio a finales de julio y en agosto.

Los templos más importantes son:
- Templo de Hera Lacinia (Juno). Está en la parte más alta de la colina. Se supone que fue construido en la primera mitad del siglo V a.C., mide 38,5 X 16,90 metros y está rodeado por 34 columnas, 6 en los frontones y 13, a los lados. Tras ser destruido por los cartagineses, fue restaurado por los romanos. Al lado, hay un gran altar de sacrificios. Las panorámicas son preciosas desde allí, sobre todo hacia el Templo de la Concordia (he ido poniendo fotos más arriba).



- Templo de la Concordia. Es uno de los templos griegos mejor conservados junto con el de Hefestión en Atenas y el de Poseidón en Paestrum.

Está considerado como una de las mejores muestras de la arquitectura dórica. Se construyó entre el 440 y el 430 a.C. y está prácticamente intacto gracias a que transformó en iglesia cristiana en el año 597. Una auténtica maravilla.


Además, la figura de Ícaro del escultor polaco, nacido en Alemania, Igor Mitoraj, instalada allí en 2011, le sienta muy bien, al menos en mi opinión, no como los “ropajes” que le habían puesto a las columnas del Templo de Segesta. Está situada en un punto que no molesta en absoluto la imagen propia del templo salvo que se quiera incluir deliberadamente. Es curioso lo pequeña que es la escultura realmente en comparación con el templo si bien en la foto no lo parece.

En las inmediaciones, se encuentran los restos de una Necrópolis Paleocristiana, ya que este lugar fue utilizado por los cristianos como catacumbas. Muy interesante esta zona.



- Templo de Heracles (Hércules). Es el más antiguo de la muralla meridional, pues se supone que se construyó a finales del siglo VI a.C. Destruido por un terremoto, solo conserva en pie ocho columnas que se levantaron en 1924.


- Templo de Zeus Olímpico. Era un templo gigantesco y con unas medidas de 56,30 X 112,60 metros se cree que es el templo dórico más grande construido y el tercero entre los griegos. No se conserva prácticamente nada en pie.

Sus restos se utilizaron como piedras en edificaciones de siglos posteriores. Una característica de este templo es la presencia de telamones (atlantes), estatuas colosales con aspecto humano, algunas de las cuales se pueden contemplar aún en el suelo.

Hay muchas otras ruinas y restos que se van contemplando según se realiza el recorrido, que puede ser tan largo como se desee, así que prefiero dejarlo aquí en vez de sucumbir a la tentación de eternizarme
El Valle de los Templos visto por abajo, desde la carretera.


Foro de Val Di Noto