Hoy nos vamos a adentrar un poco en los fiordos occidentales, vamos hasta Flókalundur y allí cogemos la 60 hacia el norte por la que empezamos a subir.

Cuando llegamos arriba comenzamos a ver por nuestra izquierda paisajes con el fiordo de Arnarfjordur, que es muy grande y tiene 5 o 6 brazos al final.


Nos encontramos un tramo de la 60 por pista hasta llegar a la cascada Dynjandi, donde además el último tramo de carretera está peor porque está en obras. Allí hay baños gratuitos y parking de pago (750kr).
La cascada Dynjandi es una de las más bonitas de Islandia, y es bastante grande, tiene una altura total de 100 m. dividida en varios tramos. Se puede ir subiendo por el lateral, pasando junto a las cascadas inferiores, hasta llegar junto a la base de la superior, donde se la ve más grande y espectacular.
La cascada Dynjandi es una de las más bonitas de Islandia, y es bastante grande, tiene una altura total de 100 m. dividida en varios tramos. Se puede ir subiendo por el lateral, pasando junto a las cascadas inferiores, hasta llegar junto a la base de la superior, donde se la ve más grande y espectacular.





Si alguien quiere ver la escala, en esta foto inferior a la derecha de la cascada, sobre la roca, se encuentra mi pareja

Por si fuera poco una cascada tan bonita si uno se da la vuelta puede contemplar allí mismo el final de otro de los brazos del fiordo Arnarfjordur.

Continuamos por la 60, perfectamente asfaltada hasta Isafjordur, mientras nos alejamos bordeando el fiordo aún podemos divisar Dynjandi a lo lejos.

Dejamos el fiordo acercándonos para entrar en el de Dýrafjordur, y en el cruce con la 622 que lleva a Thingeyri cruzamos el fiordo yendo en paralelo por el lado contrario, seguimos por la 60. Dejamos este fiordo para entrar brevemente en el de Önundarfjordur y dejarlo para seguir hacia Isafjordur.



En el trayecto desde Dynjandi hemos cruzado 2 túneles, el 2º de ellos, que ya sale junto a Isafjordur, es un poco estrecho con continuos apeaderos para cuando se cruzan vehículos, tienen preferencia los que van en el sentido dirección Isafjordur.
Llegamos a Isafjordur, situado en el fiordo Isafjardardjúp, capital de la región de los Fiordos del Noroeste y que cuenta con aeropuerto con vuelos internos. Damos un pequeño paseo por él y tomamos algo, también aprovechamos para echar gasolina al coche.
Llegamos a Isafjordur, situado en el fiordo Isafjardardjúp, capital de la región de los Fiordos del Noroeste y que cuenta con aeropuerto con vuelos internos. Damos un pequeño paseo por él y tomamos algo, también aprovechamos para echar gasolina al coche.



El viaje de vuelta será por la misma carretera (60) por la que hemos venido hasta encontrar el desvío al oeste por la 63, de nuevo a los dominios de Arnarfjordur.







La 63 se convierte en pista durante un buen rato, pero en bastante buen estado, pasamos junto a la piscina termal “Hot Tub” (gratuita), pero no nos bañamos.

Unos kilómetros más adelante se encuentra la cascada “Fossfjordur Foss”, sobre esa zona más o menos volvemos a tener asfalto.

Tenemos a la vista Bíldudalur pero seguimos por la 63.

Seguimos hasta llegar a Patreksfjordur, pequeño pueblo por el que damos un paseo.





Salimos por la 62, carretera que si siguiéramos hasta el final nos llevaría a Flókalundur, sin embargo al llegar al fondo del fiordo nos desviamos a la derecha por la 612, nuestro último destino del día no es otro que los acantilados de Látrabjarg, el punto más occidental de Europa excluidas las Azores.
Nada más coger la 612 nos encontramos los resto del barco Gardar BA 64, el más antiguo de Islandia construido en acero y dejado allí desde 1981.
Nada más coger la 612 nos encontramos los resto del barco Gardar BA 64, el más antiguo de Islandia construido en acero y dejado allí desde 1981.


Poco más tarde la carretera se convierte en pista, hay un tramo en obras a poco de comenzar y después ya tenemos pista en buen estado en general hasta el final, son más de 35 km. así. Nos encontramos una especie de museo (Hnjótur museum) en medio de la nada al que no llegamos a entrar (era de pago).



Tantos kilómetros por pista y sin apenas nada alrededor se hacen largos, si le ocurre algo al coche no sé cuánto tardarían en llegar aquí a por uno.

Finalmente llegamos a Látrabjarg, donde hay un parking. Desde él se sube poco a poco sobre los imponentes acantilados.




Hay gente que intenta ver frailecillos, y asomándose con cuidado se ven algunos a simple vista.

Regreso de nuevo por la pista hasta llegar a la 62 que nos lleva al alojamiento directamente donde nos damos otro bañito en el jacuzzi antes de cenar.



