Bazar de las Especias o Bazar Egipcio.
Llegamos al Bazar con ganas de cobijarnos de una lluvia que caía inclemente, a la que se había unido un viento terrible que convertía los paraguas en instrumentos inútiles. Ubicado en el barrio de Eminönü, se trata de uno de los mercados más antiguos de Estambul y el segundo más grande cubierto después del Gran Bazar.


Su origen se remonta a 1597, aunque su construcción se llevó a cabo en 1664 por mandato del Sultán Turhan. Su objeto principal era el comercio de cereales y especias procedentes de Oriente. El nombre de Bazar Egipcio se debe a que se financió con los aranceles de los productos importados de ese país.


Se integra en el complejo de la Mezquita Yeni Camii (Mezquita Nueva) , cuyos gastos ayudaba a financiar con las ventas. Cuenta con una línea de tiendas, un cementerio, dos fuentes y una escuela. Tiene forma de “L”, con un lado largo que mide 150 metros y uno corto de 120 metros. En total, hay 88 tiendas. El horario de apertura habitual es de 08:00 a 19:00. Supongo que a causa de los atentados sufridos en el pasado, hay que pasar por un detector de metales para entrar al interior, aunque ignoro si es muy exhaustivo.


Pese a que estaba atestado de gente, más si cabe por causa de la lluvia, el interior tiene un aspecto pintoresco y muy agradable, adictivo incluso, quizás por el fuerte aroma de las especias y el intenso colorido de todas las mercancías a la venta. Siempre me maravillará la sabiduría de estos comerciantes para exponer los artículos mediante gamas de colores que para sí quisiera la IA.




Aunque no es barato, resulta casi imposible resistirse a probar los dulces artesanales que venden muchos de los puestos: delicias turcas, baklabas, frutos secos… Por cierto que aquí lo de regatear se puede intentar, pero ya no está tan de moda como antaño.



Tras un rato contemplando las tiendas y sus mercancías, empecé a sentirme bastante agobiada allí dentro (no soy muy amante de las compras y menos en sitios tan concurridos), así que decidí salir al exterior pese a la lluvia, el frío y el viento. Hacía una mañana de “perros”, con perdón para los canes.

En la parte exterior del Bazar, hay una plaza ajardinada con fuentes, pequeñas esculturas, cafés y tiendas de plantas. En un extremo, se halla también el Mausoleo de la sultana Turban Hatice, madre de Mehmet IV.


Plaza de Eminönü y Puente de Galata.
La puerta del Bazar de las Especias da directamente a una amplísima plaza que presenta panoramas soberbios desde cualquier ángulo, con lo cual parece muy acertada la situación de las letras ISTANBUL para la foto turística que tanto se han puesto de moda últimamente. Con la que estaba cayendo, me contenté con hacerle una foto al nombre, aunque al revés, porque me encantó la vista de la Torre Galata de fondo.



Esta plaza se abre al Puerto de Eminönü, desde donde salen los trasbordadores que llevan a la gente de una orilla a otra del estuario, así como los barcos que recorren de punta a punta sus aguas para deleite de los turistas. El Puente de Galata cruza de un lado a otro el llamado Cuerno de Oro y siempre está lleno de coches, de gente y de pescadores. Tiene una longitud de 490 metros y se terminó de construir en 1994. A través de un paso subterráneo, donde no faltan las tiendas, se accede a la parte inferior del puente, repleto de restaurantes en los que el plato estrella es el pescado, si bien dicen que para tomarlo más fresco y más barato hay que ir a la parte final, donde se sitúan unos puestos más modestos junto a las pescaderías de venta directa. Pese al cielo casi negro, mirando hacia el frente, me encantó la panorámica del Barrio de Pera (a la izquierda), donde destaca la imagen de la Torre Galata, y del Barrio de Karakoy, a la derecha.


También desde el puente pude contemplar una vista muy sugerente, mirando hacia atrás, de la Mezquita Nueva, el Pabellón Real, el Bazar de las Especias, la Mezquita de Rüsten Pasa, la Mezquita de Suleymaniye en lo alto y muchos lugares más. Y la gente… Una multitud que volvía a apoderarse de las calles. Seguía haciendo viento y frío, pero había dejado de llover. De repente, empezaron a escucharse las llamadas a la oración desde todas las mezquitas (hay unas cuantas por allí) y la verdad es que impresiona un poco al escucharse tantas voces a la vez.


Mezquita Nueva (Yeni Cami).
Situada en el extremo sur del Puente de Galata, frente al Bazar de las Especias, es una de las mezquitas más importantes de Estambul y está relacionada con el poder que adquirieron algunas mujeres en el Imperio Otomano. En 1597, la madre de Mehmet III ordenó su construcción, pero la muerte del sultán paralizó las obras, que fueron retomadas por Turhan Hatice, la madre de Mehmet IV, cuyo mausoleo se halla justo enfrente. La mezquita se acabó en 1663 y en su época de mayor esplendor contaba con un hospital, una escuela y baños públicos.

El exterior presenta una estructura piramidal con 66 bóvedas (la principal de 36 metros de altura) y semibóvedas, así como dos minaretes. La Sala de Oración está precedida por un patio monumental de 39 metros de lado, cubierto por 24 bóvedas menores y rodeado de una galería de columnas.


El interior es un cuadrado de 41 metros de lado, adornado con azulejos de Iznik de colores azules, verdes y blancos, si bien de menor calidad que los de otras mezquitas, pues la producción de estos azulejos había entrado en declive. La bóveda principal, con un diámetro de 17,5 metros y una altura de 36 metros, está sostenida por cuatro pilares. El mihrab posee estalactitas doradas y el mimbar contaba con un pabellón cónico con columnas de mármol.



Me gustó mucho esta Mezquita. Además, había poca gente dentro.
Tras un buen rato, me reuní con el grupo y fuimos a almorzar. Teníamos incluida la comida en un restaurante del Puente de Galata, donde tomamos una degustación con varios platos tradicionales y un pescado, inevitable en la zona. Estaba bueno y nada seco, si bien, como ya he mencionado, se recomienda tomar el pescado en los puestos del final del puente, donde es más barato.

