Nuestro viaje iba terminando. Ese día teníamos bastante conducción, ya que hacíamos gran parte del camino que nos separaba de Bergen.
El día amaneció con una niebla muy intensa, que nos acompañó durante toda la carretera del lago y más, no despejó hasta que ganamos algo de altura. Nos paramos en un mirador y donde deberían estar los lagos solo se veían nubes. Poco a poco las nubes fueron dando paso a un sol radiante.
Paramos en Bøyabreen Glacier y en el Suphellebreen Glacier, dos glaciares con accesos muy buenos desde la carretera. Muy retraídos ambos.
También paramos en otros miradores que nos encontramos por el camino.
Visitamos la Iglesia de madera de Hopperstad, la más bonita de las tres que vimos en este viaje (sé que se nos quedaron muchas espectaculares por ver).
La carretera que lleva hasta el Myrkdalen Camping es muy bonita. Una carretera de montaña, con lagos, cascadas y muchas ovejas. Esa belleza cruda que regala Noruega.