Ese día lo dedicamos a conocer el lago Lovatnet y los glaciares que hay al final de este. No sabíamos lo que la meteorología nos iba a permitir, ya que la previsión era de lluvias y cuando nos levantamos había una niebla consistente que no dejaba ver mucho.
Recorrimos de nuevo la carretera de Oldevatnet y poco a poco la niebla fue levantando, aunque una nube negra nos acompañaba. Después fuimos por la carretera que recorre el lago Lovatnet. Esta carretera es muy estrecha, de un solo carril, pero es una maravilla. El paisaje nos tenía boquiabiertos, con las cascadas cayendo por las pareces, los glaciares en lo alto y un espectacular reflejo que parecía aun más mágico con las nubes. No había muchos sitios donde pararse, pero conseguimos hacer algunas fotos.
Al final del lago hay dos carreteras de peaje que llevan a dos glaciares. Primero hicimos la ruta al glaciar Bodalsbreen (carretera de pago 100 NOK), que nos gustó mucho. Va por un bosque que ya tenía los colores del otoño, pasa por una granja y con vistas a varios glaciares en lo alto de las montañas con sus cascadas de deshielo.
Aquí tuvimos suerte con el tiempo, porque según subíamos la carretera hacia al parking había una niebla muy densa, que no se veía nada, pero después se despejó y nos dejó hacer la mayor parte de la ruta. Cuando estábamos en el camino de vuelta, ya llegando al coche, se cubrió todo en 30 segundos y empezó a llover.
Después fuimos al glaciar Kjenndalsbreen (carretera de peaje 70 NOK). Los últimos kilómetros están en mal estado y encima los hicimos lloviendo. Eso sí, el parking está muy cerca del mirador del glaciar. Esperamos a que dejase de llover mientras comíamos en el coche (pero con vistas) y fuimos hasta el glaciar. También muy bonito, pero es una pena verlo tan retraído.
Para ese día teníamos previsto una ruta a Rakssetra, una granja con vistazas, pero como el día estaba un poco chungo, lo dejamos.
Así que volvimos al alojamiento, parando el algún mirador, una granja típica abandonada y disfrutando de las vistas de la carretera.
Acabamos el día en un mirador que hay en el camping Melkevoll Bretun con vistas 360º. Desde allí se pueden ver varios glaciares, el valle del lago Oldevatnet y una cascada. Todo junto a nuestra cabaña.