Antes de llegar a Bergen paramos de nuevo en la cascada Tvindefossen, que habíamos visto el primer día bajo una cortina de agua. No parecía ni la misma cascada, llevaba como mucho un 20% de agua después de varios días sin llover.
Dejamos las cosas en el apartamento y nos fuimos a visitar Bergen. Hasta el centro fuimos en tranvía (47 NOK). Había muchísima gente en la zona de Bryggen, la más turística. La verdad es que es muy chula, porque no es solo la fachada de las casas de colores, es todo el entramado de callejones en el interior.
Visitamos también la fortaleza, el mercado del pescado y algunas iglesias. Ese día el calor apretaba y había que ir buscando la sombra. Según nos contaron, se había alcanzado el récord de temperatura en el mes de septiembre.
Por la tarde fuimos al barrio de de Nordnes, que nos encantó. Con muchos menos turistas que Bryggen y muchas calles de casas típicas de madera, casas de colores y muchas macetas y plantas. Como hacía muy buen día nos compramos unas cervezas y disfrutamos de la tarde y las vistas.
Aquí se acababa nuestro viaje. Al día siguiente temprano salía nuestro vuelo de vuelta.