Hoy vamos a recorrer las fortalezas que se encuentran al norte de Khiva, dentro de lo que se llama la república de Karakalpakstán. Organizando el viaje las opiniones que veía eran por un lado que merecía la pena y por otro de turistada. La cosa es que para ir de Khiva a Bukhara sí o sí hay que pegarse una paliza, o de tren 7 horas o de coche que son por el estilo. En diciembre, siendo época baja, dudo que dé sensación de turistada así que para hacer el camino entre Khiva y Bukhara es buena opción haciendo noche en el desierto en la típica yurta.
Hemos desayunado a las 8, el hotel de Khiva "Ornament" de diez. A las 8:30 estaba en la puerta nuestro conductor, Andrei. El tour lo he pillado con la empresa "Islambek" que por 130 euros los dos recorres 5 fortalezas el primer día, dejándote en una que se llama Ayaz Kala, y el segundo día otras 5 fortalezas para terminar en Bukhara. La noche en la yurta en Ayaz Kala hay que reservarla por separado, a traves de la web "Ayaz kala Yurt Camp"
Hemos empezado la ruta con un frío tremendo en el exterior y la calefacción a todo trapo en el coche. Hasta Urgench bastante tráfico y una vez pasada la ciudad la ruta se mete ya en pleno desierto y desaparecen los coches y la gente.
Las fortalezas que se visitan son antiguas construcciones del antiguo reino de Khorezm. Toda esta región hace más de 2000 años era un oasis gracias al río Amu Daria. Asentandose la civilizacion y haciendo ya de ruta de comercio hacia la estepa kazaja. Fue bastante rico hasta que se juntó que el río se desvió de forma natural, junto con que Gengis Khan apareció por la zona y destrozó lo que quedaba de canalizaciones obligando a toda la población a irse hacia ciudades al sur como Khiva. Por lo que desde hace más de 1500 años esto se abandonó y el desierto de Kyzylkum terminó comiéndoselo todo.
Si en Khiva hemos visto poco turista, por el desierto ya directamente ni un alma, algún pastor con su rebaño de vez en cuando, y poco más. El desierto de Kyzylkum es desierto de arena roja con matorral bajo. Quedan algunas canalizaciones de la época soviética que son aún usadas pero según subimos al norte nada. Hemos parado en varias fortalezas que siguen todas un patrón parecido. Son como murallas de barro grandes muy erosionadas. Algunas tienen alguna restauración, sobre todo la primera que hemos visto, pero la gran mayoría solo tienen la estructura de muralla y se intuye el plano. Lo bonito al final es subir arriba y las vistas a la planicie desértica enorme. La temperatura es increíblemente buena por el día pero imagino que por la noche nos vamos a pelar.
A mediodía hemos parado en un lago, Akchakulz. Aquí hay dos restaurantes pero al no ser temporada alta están cerrados por lo que la parada es bastante cutre. En la orilla del lago están construyendo una especie de paseo y está todo en obras. Hemos comido algo de lo que llevábamos junto a cinco perros y poco más. Del lago hemos ido ya a la última fortaleza del día, Ayaz Kala. Desde lejos es la más imponente. Una mini fortaleza elevada frente a una fortaleza enorme detrás y el campamento de yurtas a un lado.
El campamento de yurtas está bien chulo. Es un conjunto como de 20 yurtas, con una especie de caseta que hace de restaurante, unos columpios y zonas de sentarse con todo el desierto alrededor y algunos camellos pastando por la zona. Entiendo que puedan considerarlo una turistada ya que si uno viene aquí en temporada alta de calor y con el aforo completo pues la sensación debe ser bastante diferente.
Al aparcar el coche nos ha salido a recibir Rano. Una mujer que podría pasar por la típica babushka, que nos ha invitado a entrar al restaurante para comer antes de ir a dejar las cosas en la yurta. La mujer nos ha dicho que somos los únicos turistas y que si eso es un problema para nosotros. Nos ha preguntado si queremos espectáculo de música pero ahí ya sí que le hemos dicho que siendo solo nosotros dos solos sí que sería un poco cutre. Nos ha puesto ensalada de col, lagman, plov y un par de cervezas locales junto con música uzbeka de fondo. Hemos comido la mar de bien. Lo de la yurta barato no es, nos ha costado 100 dólares la noche con cena y desayuno. La comida nos ha costado 30 euros pero con tres pintas, ni tan mal, viendo que estamos solos y esta gente tendrá que vivir de algo.
Después de comer nos ha llevado a la yurta. La yurta es justita… Tiene una máquina de aire acondicionado que se puede poner en bomba de calor pero aun así el frío entra por donde quiere. La mujer nos ha dicho que por la noche hace mucho frío y que nos pongamos las dos mantas polvorientas de 20 kilos que hay. Mientras, un gato ha aprovechado para meterse en la yurta y ahí que se ha quedado. Ha entrado directo a la cama. Me sospecho que el gato tiene la costumbre de colarse dentro de las yurtas porque ni lo ha pensado y se dejaba hacer lo que quisieras menos sacarlo fuera.
Con las mochilas en la yurta nos hemos ido a recorrer la zona y visitar la fortaleza de Ayaz Kala. Aquí han aparecido los dos perros que han pasado a convertirse en nuestros mejores amigos, un perro tipo collie y el hermano mayor, un perraco de 60 kilos con los ojos caídos de lo que le pesa la cara pero supercariñoso. Hemos ido a echarles fotos a los camellos y luego hacia la fortaleza. La zona está llena de madrigueras donde salen una especie de jerbos. Los perros cuando los ven o los huelen salen corriendo como alma que lleva el diablo para ponerse a excavar como locos las madrigueras. Pocos jerbos me parece a mí que pillan con la velocidad que tienen. Se meten por una madriguera y salen por otra a 50 metros.
Las vistas de la fortaleza atardeciendo están bien bonitas y el desierto coge relieve con las sombras mientras que la temperatura baja de sopetón. Hemos mareado con los camellos y el atardecer hasta que el frío nos ha hecho meternos corriendo en la yurta con el calentito. Fácil ha caído la temperatura bajo cero en cuestión de media hora. El sitio tiene su aseo con agua caliente que me ha venido de lujo para ducharme y entrar en calor.
Para cenar nos han puesto unos fideos de arroz con estofado de carne y ensaladas encurtidas varias. A las 7 de la tarde y con el frío que hace, poco más. Los pobres perros van a pasar un frío esta noche tremendo. El pequeño es tan fiel que se ha quedado a dormir en la puerta de nuestra yurta.