14/06
Después de dormir escasas 3 horas, cogimos el shuttle al aeropuerto (7$/persona), donde teníamos un vuelo con Allegiantair a Rapid City, Dakota del Sur, donde empezaba nuestra aventura. El vuelo muy bien, súper puntual, ningún problema (una low cost muy seria!). En Rapid City teníamos reservado un coche (a través de ealquilerdecoches) con National, durante 28 días, para devolverlo en Los Ángeles. La reserva era de un Pontiac G6, pero por supuesto no nos dieron ese, sino un Nissan Sentra, que estaba bien, pero era algo antiguo y le fallaban algunas cosas (no leía MP3, no tenía cierre centralizado…). Como era la única opción, tuvimos que aguantarnos. Por lo menos le entraban bien en el maletero los dos maletones que llevábamos! Nada más montar en el coche, vimos que tenía encendido el testigo de baja presión en los neumáticos. Nos extrañó, así que volvimos a entrar a preguntar y la señora del mostrador nos dijo que era normal con los Nissan, que tenían un sensor muy sensible y en cuanto hacía algo de frío saltaba el testigo (la verdad es que hacía fresco y llovía, o sea que no era muy descabellado). Que no nos preocupáramos, que el coche estaba revisado y no le pasaba nada. Bueno, pues nada, será eso. Así que nos fuimos tan contentos con nuestro Nissan Sentra camino del monte Rushmore. Desde el aeropuerto tardamos unos 45 minutos en llegar a Rushmore. La entrada es gratuita, pero hay que pagar 10$ por el parking. Tuvimos la mala suerte de que estaba muy nublado, lloviendo, y con nubes bajas, y no se veía absolutamente nada del monte. Así que decidimos comer allí mismo, algo decepcionados, con la esperanza de que levantara un poco antes de irnos. Comimos nuestra primera hamburguesa de muchas (24$ los dos), y justo cuando terminábamos se abrió un poco el cielo y pudimos hacer algunas fotos en condiciones.
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La siguiente parada era, según el plan, Devil’s Tower, escenario de Encuentros en la tercera fase. Pero entre que íbamos un poco mal de tiempo, medio llovía, y lo cansados que estábamos, lo dejamos para mejor ocasión. Así que fuimos directamente al hotel de Sheridan (todavía en Dakota), pero de camino paramos en un Walmart para comprar algunas cosas. Encontramos una nevera de poliespán por 7$ que nos vino muy bien para llevar bebida fría en el coche, aprovechando las máquinas de hielo de los moteles. También compramos algo de comer para llevar en el coche, que había muchos km por delante!
Después de un buen rato (ese día hicimos 505 km) llegamos al Trail’s End Motel en Sheridan, un motel típico donde aparcas el coche en la puerta de tu habitación. No estaba mal, pero la habitación olía muy raro. Por lo menos estaba limpio! Tenía wifi gratuita, y pudimos aprovechar para ponernos al día. El desayuno (incluido) estaba bastante bien, tenía hasta una máquina para hacerte tus propios waffles.
15/06
Después de desayunar prontito, nos pusimos camino de Yellowstone. Para llegar, hay que atravesar las montañas Big Horn. Cuando habíamos empezado a subir, nos dimos cuenta de que no teníamos toda la gasolina que nos hubiera gustado, y como el GPS decía que no íbamos a encontrar gasolina en más de 100 km, decidimos retroceder al último pueblo, Dayton, y llenar el depósito (30$). Luego nos alegramos porque es verdad que no había ni una sola gasolinera en un buen trecho. Ojo con eso! Hay muchas carreteras que no tienen gasolineras en muuuchos kilómetros, así que sed previsores. Los paisajes atravesando las montañas son impresionantes.
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Hicimos una parada en Cody (3,5 horas desde Sheridan) para comer y ver un poco el pueblo (más bien la calle principal). Fue fundado por Buffalo Bill y es un pueblo muy turístico, en parte por eso y en parte por ser la entrada este a Yellowstone. Es muy del “oeste”, pero menos que Jackson, al sur del parque. Comimos bastante bien en un restaurante de la calle principal (tenderloin y costillar, 50$). A las afueras del pueblo hay un museo de Buffalo Bill y una presa. Desde aquí hasta la entrada este de Yellowstone hay unos 85 km.