Empezamos nuestro penúltimo día en Nueva York y el último en que pisaríamos Manhattan. Este día lo tuvimos dedicado casi en exclusiva al Museo de Historia Natural, uno de los más esperados por mi hija.
Tras nuestro paso diario por el Sunrise Bakery, cogimos el metro y nos fuimos directos al museo, que tiene parada propia (81St - Museum of Natural History), pero cuando ya pensaba que nunca me iba a equivocar en el metro de NY... ¡¡zas!! voy y me equivoco de vía y cojo un metro express que no sólo no paró en la estación del museo, sino que paró 6 paradas después, en la 125th St. (Harlem)
Encima este día ya no teníamos las metrocard de viajes ilimitados y cada trayecto nos costaba $2,25 por cabeza... menos mal que en este caso no tuvimos que salir de la estación y con situarnos en el andén contrario fue suficiente.
Tras este pequeño tropiezo, por fin llegamos al museo. Nuevamente, nuestro último ticket del Citypass nos ahorró una buena cola. Con la entrada estaba incluida una proyección en el planetario para la que había que elegir horario. Reservamos para las 12'30 y empezamos a ver el museo.
Creo que es el lugar en que más disfrutó mi hija de todo el viaje (junto al Madame Tussauds).... se fundió las baterías de las dos cámaras de fotos que llevábamos !!!!
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El museo en sí no está mal, sobre todo para niños, aunque a mi me decepcionó un poco. Pensaba que serían animales de verdad disecados, pero son únicamente dioramas. A muchos de ellos les hace falta algún retoque, ya que se nota que son bastante antiguos. Cabe destacar un par de cosas: una sección del tronco de una sequoya gigante y una reproducción de una ballena a tamaño natural que está colgada del techo y puedes pasear por debajo de ella.
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Aunque hay que reconocer que algunos dioramas estaban muy bien hechos...
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También vimos algunas estatuas 'conocidas' de este museo...
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En cuanto a la película del planetario, no estuvo mal.... iba de las estrellas. El problema es que tenían muy pocas audioguías en español y cuando llegamos ya no quedaba ninguna. Yo aún me enteré de algo, pero mi mujer y mi hija no se enteraron de nada.
El museo cerraba a las 17'00, así que comimos en el restaurante del mismo.... y qué clavada nos pegaron !! :x Nuggets de pollo, ensalada, macarrones, sandwhich de pavo, sticks de mozarella y dos bebidas... $51.61, impuestos incluidos (al ser autoservicio, no hay propina).
Apuramos la visita al museo hasta que nos tiraron del mismo (casi literalmente, jeje), y tras algunas compras de última hora, fuimos paseando a ver el Flatiron Building. Afortunadamente, aquí pudimos hacer un par de últimas fotografías con la batería que nos quedaba.
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Curiosamente, la última foto que tenemos de la ciudad de los rascacielos (y el último lugar que visitamos) es la del primer rascacielos que se construyó en NY, ya que justo al lado del Flatiron building cogimos el metro que nos haría cruzar por última vez el río Hudson en dirección a Queens.
La última cena de nuestro viaje la hicimos en un restaurante argentino que había muy cerca del hotel, llamado Boca Juniors. Un par de cervezas, una naranjada, aros de cebolla y una parrillada argentina para dos... $59.12 + $5 de propina. No me gustó mucho, ni la calidad de la comida (era más bien normalita) ni el trato del personal (aunque hablaban en castellano). Eso si, la decoración era chulísima (si te gusta el fútbol). Los platos eran amarillos y azules (los colores de Boca) y todo el restaurante estaba lleno de fotos de jugadores argentinos (sobre todo de Maradona).
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