Tengo la sensación de no haber aprovechado mucho el día que pasamos en Anuradhapura. Nuestro chófer no conocía el sitio (era la primera vez que estaba), las indicaciones son pésimas, con la entrada (carísima de nuevo, y sin opción a comprar el Round Ticket que permitía ahorrar algo de dinero, pero no se vende desde enero) no te dan ningún mapa y hacía muchísima calor (¿qué esperaba? Pues claro que hacía calor).
Por la mañana visitamos varias dagobas, blanquísimas, preciosas y llenas de peregrinos, también de blanco. Escogí el mejor día para vestirme con mi flamante camisa roja. En fin… Por lo menos, se me localizaba fácilmente entre la multitud.
Haciendo amigas
Otra vez volví a tener la sensación de que la gente iba un poco hiperactiva, pero fue bonito verlos hacer ofrendas de flores, de aceite, incienso, madera…
Comimos algo de fruta y un lassi y por la tarde seguimos con la zona arqueológica. No aproveché demasiado la visita: hacía mucha calor y el cansancio ya se notaba. Pese a todo, las ruinas de la antigua capital merecen la visita, desde luego.
Por la noche cenamos en la guesthouse. Rice&curry, como no, y un bendito helado de vainilla de postre para apagar fuegos.
De madrugada, el acabose: diarrea loca, vómitos y fiebre. Ay… Aquí decidí acabar mi relación, no demasiado buena hasta el momento, con la comida de Sri Lanka y, más concretamente, con el rice&curry.
Por la mañana había superado la fase de diarrea y vómitos, pero seguía con fiebre. Aún así, decidimos seguir con las actividades que teníamos planeadas para el día. Por lo menos, hasta que el cuerpo aguante.
Y el cuerpo aguantó con bastante dignidad la subida a Mihintale. El lugar es bonito y además tiene unas vistas preciosas sobre Anuradhapura.
Plátanos para comer (durante dos días, de hecho) y cama por la tarde. A 38 de fiebre no funciono muy bien, así que necesité descansar.
Por la mañana visitamos varias dagobas, blanquísimas, preciosas y llenas de peregrinos, también de blanco. Escogí el mejor día para vestirme con mi flamante camisa roja. En fin… Por lo menos, se me localizaba fácilmente entre la multitud.




Otra vez volví a tener la sensación de que la gente iba un poco hiperactiva, pero fue bonito verlos hacer ofrendas de flores, de aceite, incienso, madera…

Comimos algo de fruta y un lassi y por la tarde seguimos con la zona arqueológica. No aproveché demasiado la visita: hacía mucha calor y el cansancio ya se notaba. Pese a todo, las ruinas de la antigua capital merecen la visita, desde luego.



Por la noche cenamos en la guesthouse. Rice&curry, como no, y un bendito helado de vainilla de postre para apagar fuegos.
De madrugada, el acabose: diarrea loca, vómitos y fiebre. Ay… Aquí decidí acabar mi relación, no demasiado buena hasta el momento, con la comida de Sri Lanka y, más concretamente, con el rice&curry.
Por la mañana había superado la fase de diarrea y vómitos, pero seguía con fiebre. Aún así, decidimos seguir con las actividades que teníamos planeadas para el día. Por lo menos, hasta que el cuerpo aguante.
Y el cuerpo aguantó con bastante dignidad la subida a Mihintale. El lugar es bonito y además tiene unas vistas preciosas sobre Anuradhapura.


Plátanos para comer (durante dos días, de hecho) y cama por la tarde. A 38 de fiebre no funciono muy bien, así que necesité descansar.