9 de agosto

Pues bueno, tras pasar un día de calor y kms en ruta, me acerco a Las Vegas, pero la autopista está en obras y el GPS no indica la salida correcta, así que me paso y tengo que dar la vuelta...Una vez dentro, el GPS vuelve a localizarse, no atravieso el Strip para llegar hasta el hotel, el Sahara, en uno de los extremos del Strip. Si pudiera elegir ahora, escogería uno más céntrico, pues la avenida principal de Las Vegas tiene casi 8 kms de largo, y para dar un paseo, hay que patear un buen rato, y con el calor que hace aquí es complicadillo.

Una vez dejado el coche en el aparcamiento gratuito del hotel, procedo al registro. Para llegar a recepción, tengo que pasar por el casino, como no. El hotel es bastante cutrillo, pero muy barato, el más barato del viaje. La habitación es amplia, pero de lo más corriente, nada de lujos ni vistas espectaculares, sólo veo la torre del Stratosphere. Tiene piscina y una montaña rusa, pero mi intención es otra. Salgo raudo del hotel a pasear. Por el camino paro a comer una pizza, estoy famélico. Nada del otro mundo, pero ya tengo el estómago lleno. Estoy en el Strip. Las distancias parecen cortas, pero los hoteles de los extremos están realmente apartados y para llegar a la zona central del Strip, dónde están los espectáculos, hay que pegarse una buena pateada. En muchas esquinas hay vallas que impiden a los peatones cruzar la calle, hay que tomar pasos elevados a través de los hoteles/casinos adyacentes, tanto de entrada como de salida, todo está orientado al juego. Me canso de andar al llegar a la zona del Excalibur, y emprendo el regreso, deteniéndome a contemplar el espectáculo de las fuentes del BELLAGIO.




Impresionante, incluso con la multitud de gente que queda embobada al son de la música y los vendedores ambulantes de botellas de agua fresca, que la verdad apetece, porque incluso de noche el calor es asfixiante. No llego a tiempo a ver el espectáculo de las sirenas y piratas en el TREASURE ISLAND. Sigo andando entre el gentío hasta llegar al hotel, molido otra vez. Mañana más!
10 de agosto
Tras un breve desayuno, salgo a pasear por la ciudad, esta vez con un calzado que no me provoque ampollas en los pies. Voy hasta la zona central del Strip, quería llegar hasta el final (o el principio), cerca del aeropuerto, pero son demasiados kms, así que me meto en un centro comercial de la zona céntrica y empiezo a deambular disfrutando del aire acondicionado. Algunas compras después, intento salir, pero he dado tantas vueltas, hay tantos pisos y tantas puertas que me cuesta un buen rato encontrar la salida.
Es cerca de mediodía y estoy achicharrado, así que empiezo a volver a pie al hotel, aunque sé que hay una especie de tren elevado que comunica varios hoteles. De vez en cuando me meto en un casino o tienda para refrescarme un poco, pues el calor es realmente agobiante. Ya en la habitación, una ducha de agua bien fría. Cojo el coche y voy a dar una vuelta por el downtown para buscar un lugar en el que comer. Lo haré en el Buffet Libre del Main Street Casino. Hasta arriba por poco más de 25$, vino incluído.
Voy al hotel a dejar el coche en el aparcamiento y a seguir explorando el Strip, deteniéndome en alguna que otra ocasión para reponer líquidos, hay que aprovechar que en Las Vegas no está prohibido beber alcohol por la calle. Otra vez a patear, pero volveré pronto al hotel, porque me tengo que levantar a las 3 de la mañana para la excursión al Gran Cañón!

11 de agosto
El despertador es implacable. A las 3 am me despierta. Una ducha fría para despejarme y bajo al hall del hotel. El casino permanece abierto toda la noche, pero pocos son los que están jugando. Como el aire acondicionado va a tope, decido esperar fuera, que no hará tanto frío. Me tienen que recoger a las 4:15, pero la furgoneta se retrasa hasta las 4:35, lo que me provoca unos ligeros nervios. En este hotel no hay nadie más esperando, pero vamos recogiendo a más gente en varios hoteles, hasta completar la furgoneta, un total de 12 pasajeros. La ciudad a esta hora es mágica, silenciosa pero iluminada, y más a medida que nos alejamos por la autopista, ya que no salimos del aeropuerto de MacCarran, en una punta del Strip, sino del de Boulder, a las afueras de la ciudad. Desde la autopista hay unas vistas espectaculares de la ciudad mientras empieza a clarear por la salida del sol. Casi una hora después de subir a la furgo, llegamos al aeropuerto, lleno a reventar de buses, furgonetas... No me extraña que el casino estuviera vacío, está todo el mundo aquí! Me registro, me pesan, y nos dividen en grupos dependiendo del tipo de excursión que tengas contratado. Los grupos se diferencian por unas pegatinas de diferentes colores. Voy con los plateados, y tengo la suerte de ser de los primeros en embarcar.

Me siento en la parte trasera de la avioneta que nos llevará hasta el borde del Gran Cañón. El vuelo empieza ya con luz de día, y hay unas vistas magníficas del LAGO MEAD y la PRESA HOOVER. El vuelo dura unos 45 minutos, y aterrizamos en un pequeñísimo aeropuerto al lado del Gran Cañón. Allí pasamos a la inevitable tienda trampa antes de subirnos en grupos de 6 personas al helicóptero que tras un brevísimo vuelo nos dejará en el fondo del Cañón, junto al río Colorado. El vuelo en helicóptero es genial. Me habían dicho que mareaba bastante, pero nada de nada. Nos reparten por peso... El piloto se acerca mucho a las paredes para ver de cerca la grandeza del Cañón, hay varios helicópteros descendiendo en diferentes lugares del fondo. Una vez en tierra, hay que esperar un ratito hasta que nos montamos en una lancha con capacidad de 6-8 personas para dar un breve paseo por el río, un par de kms corriente abajo, lo suficiente para hacerte una idea del lugar y sacar unas fotos. El paseo no dura más de media hora, y de vuelta al helicóptero para subir hasta el borde otra vez. En total unos 30 minutos de barca y 10 minutos de helicóptero. La subida aún es mejor que la bajada.



Arriba, y tras otro paso por la tienda trampa, esperamos a que nos recoja el bus que nos acercará hasta el SKYWALK, a unos pocos kms de allí. Una plataforma en forma de herradura suspendida a 800 metros del fondo del cañón, con el suelo de cristal, frente a una formación rocosa llamada EAGLE POINT, por tener mucho parecido con un águila con las alas desplegadas. Al Skywalk no se puede acceder con objetos personales de ningún tipo (llaves, mecheros, cámara...), se tiene que dejar todo en unas taquillas cerradas con llave. Además hay que ponerse unos patucos para no rayar el cristal. Una vez dentro, su personal te saca muchas fotos que después te venderán a precios desorbitados. Las vistas bajo mis pies son impresionantes, pero la visita es corta. Salgo y voy a la tienda a comprar las fotos y algún recuerdo más. Después el bus nos lleva hasta un mirador donde te sirven un almuerzo que tienes que comer a toda prisa para no perder el bus de vuelta al aeropuerto y volar hacia Las Vegas otra vez. Vuelo de regreso sin problemas y furgoneta de reparto de turistas a los hoteles.

Llego al mio poco después de mediodía, dejo los trastos y voy directo a ponerme un bañador para meterme un rato en la piscina. Hasta el agua de la piscina está caliente, no sé si se está mejor dentro o fuera del agua. Duro poco rato en remojo o tomando el sol, aunque hay gente que se mete en el jacuzzi de agua caliente. Tiene que haber gente para todo no? Quiero ver el espectáculo de piratas, así que cojo el coche para asegurarme de no llegar tarde. Aparco en el aparcamiento gratuito del Treasure Island, pero el espectáculo no es hasta las 8, así que voy a pasear para llegar hasta los hoteles de la otra punta del Strip (Luxor, New York, MGM). Mala idea, el tiempo pasa volando. Se me hace tarde y no llego ni a los hoteles ni regreso a tiempo para el espectáculo. Tampoco he podido ver el FREEMONT STREET EXPERIENCE en el downtown (varias excusas para volver...). Recojo el coche y voy a cenar a un MacAuto que hay junto al hotel, aparco, subo a la habitación y bajo a jugar un ratito al casino, a ver si hay suerte! Empiezo por las tragaperras, cambiando 5$ en monedas de 1 céntimo y 5 céntimos. Estoy casi una hora y nada. Paso a la ruleta. Cambio 20$ y estoy casi 2 horas jugando. En la mesa hay gente con auténtica cara de vicio. Si os fijáis, en los casinos no hay ventanas, ni relojes, ni nada que pueda darte una idea del rato que llevas allí. Es una trampa para que juegues y juegues. Además, creo que mientras estás jugando, las bebidas que te sirven son gratuitas. En la última apuesta, me juego los 2$ que me quedan al 10 y sale el 10! Me dan una ficha de 100$, con lo que más de la mitad de la estancia en Las Vegas me sale casi gratis. Me retiro de la ruleta, pero no quiero irme sin probar el Black Jack: en menos de 5 minutos he perdido 20$, así que toca retirada, con un beneficio global de más de 50$. A dormir que ha sido un día larguísimo...
12 de agosto
Después del largo día de ayer, me permito el lujo de levantarme a las 8 y tomarme las cosas con calma: ducha, maletas, check out... Voy en coche al downtown, a una tienda especializada en objetos de los casinos (barajas, ruletas...), para comprar un set de ruleta. Al final me llevo el tapete y las fichas, lo demás abulta demasiado. La tienda creo que se llama Main Street General Store.
Aprovecho que dejo Las Vegas para ir al famosísimo cartel de bienvenida, situado al lado del aeropuerto para sacar la foto, puesto que aún no había tenido tiempo. De paso veo más o menos los hoteles de esa parte del Strip, que sólo había visto de pasada ayer regresando del vuelo en avioneta.

Por el camino me zampo unos bocadillos, mientras devoro kms hacia el Parque Nacional de ZION, ya en Utah, pero atravesando una puntita de Arizona. Aprovecho para llenar el depósito y tomarme un capuccino en la gasolinera, como viene siendo costumbre. Al entrar en Utah, hay que cambiar la hora en los relojes, adelantándola. Una hora perdida...




