Amanece gris y con algo de lluvia. Hablamos con recepción y tras ver otras 2 habitaciones y previo paso por caja, cambiamos a otra habitación. Se nota que la superior es de más categoría, ya que ésta tiene perchas. Uau! Es algo más espaciosa y...
Amanece gris y con algo de lluvia. Hablamos con recepción y tras ver otras 2 habitaciones y previo paso por caja, cambiamos a otra habitación. Se nota que la superior es de más categoría, ya que ésta tiene perchas. Uau! Es algo más espaciosa y tiene ventana. La noche nos sale a 107 euros y la relación calidad-precio es nefasta en comparación con los otros alojamientos que hemos conocido durante el viaje. No volvería ni lo recomiendo por nada del mundo. Nos parece que alojarse en Copacabana es más barato, sigue siendo seguro y hay más diversión. Si volviera a Río, sin duda me alojaría en Copacabana.
Desayunados y transcurrida casi media mañana y a la vista de que no se ve el Cristo Redentor por la niebla, decidimos ir al Pan de Azucar (RS53/pax) utilizando el transporte público, que es muy seguro en Río.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Las vistas son espectaculares y hace fresquito. Estamos arriba un rato hasta que decidimos qué visitar, ya que amenaza lluvia. La presencia policial en la ciudad es continua. A pesar de que se ve gente sin-techo, no tenemos la sensación que tuvimos en Buenos Aires.
Tras comer cerca del Pan de Azucar, contratamos una guía-taxi (sandra_tour@hotmail.com) para que nos lleve a conocer el Maracaná (el cual está cerrado por obras y no merece entrar para ver el museo que tienen), el sambódromo de entrada gratuita donde nos hacemos unas graciosas fotos vestidos con ropas de carnaval, los arcos de Lapa, la Catedral, monumento a la bandera, las escaleras de Selaron, el barrio de Santa Teresa…etc. Optamos por esa opción ya que las distancias son largas y por nuestra cuenta no podríamos hacerlo en una misma tarde. Al final del tour comienza a llover y regresamos al hotel. Nuestra estancia coincide con puente festivo, asique las tiendas están cerradas. Sin planes alternativos y siendo casi las 18.30h de noche, decidimos ir a un centro comercial, donde hacemos algunas compras. Regresamos a Ipanema y cenamos por la zona.
Este diario me había pasado desapercibido, y me trae muy buenos recuerdos de mi viaje a Argentina, aunque yo no fui a algunas de la zonas que visitaste. Te dejo unas estrellas
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Pase anual: Pase único e intransferible que otorga acceso ilimitado a todos los Parques Nacionales y Áreas Protegidas, independientemente del lugar de residencia, por un período de 12 meses a partir de su adquisición. Su valor de venta equivale a CINCO (5) días según la categoría correspondiente. Este pase solo está disponible para su adquisición a través de la venta web.
Desde una perspectiva temporal, el nivel de nieve que cae sobre los Andes centrales se ve como un electrocardiograma que sube y baja de forma vertiginosa. Hasta hace 16 años, la diferencia entre nevadas era abrupta de un invierno a otro, con impacto en las actividades de la región. Sin embargo, algo pasó en 2010, cuando empezaron a disminuir las nevadas extremas y abundantes. Hoy predomina la escasez. Los expertos la llaman la sequía del milenio.
De acuerdo con estudios empíricos, en 100 años no se había registrado un período tan largo en el que cayera tan poca nieve. Es más: según estudios dendrológicos –la rama de la botánica que permite estimar las condiciones ambientales pasadas–, una falta así no había sucedido en 1000 años.
La evolución de este fenómeno es una incógnita, aunque de acuerdo a proyecciones elaboradas por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la situación tenderá a agravarse. No es que una provincia como Mendoza se esté convirtiendo en Marte, pero la falta de nieve es un tema al que hay que prestarle atención y sobre el que vienen advirtiendo expertos desde hace décadas.
Las nevadas son fundamentales para el motor turístico que representa el esquí, una actividad crucial en la economía de la región. Pero quizás lo más importante es que de ellas depende buena parte del agua que después se usa para generar energía, riego, industria y, por supuesto, para la subsistencia humana.
Las causas detrás del fenómeno
Son tres las principales variables que se engarzan para desencadenar esta emergencia. El cambio climático antropogénico explica en parte la disminución de la nieve: de acuerdo con un informe publicado por la revista Nature en noviembre pasado, alrededor del 30% de la sequía del milenio se explica por actividades humanas. Vale recordar que en el mundo científico hay un consenso casi absoluto de que la temperatura global está aumentando y que ese incremento está vinculado al crecimiento de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
De acuerdo al monitoreo de la NASA, la concentración de CO2 llega al doble de la que había en la etapa preindustrial y la temperatura media global ya subió 1,44 °C. La referencia temporal es central porque los científicos asocian este cambio, sobre todo, con la actividad humana desarrollada durante los últimos 150 años.
Eso es algo que ya se viene dando en mucho lugares del mundo, pero parece que las acciones para mitigar el cambio climáticos no son suficientes.
Saludos.
Mientras la cotización internacional del crudo se mantiene en alza, un argentino paga actualmente, en promedio, USD 1,44 por cada litro de nafta, según el relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), en base a Global Petrol Prices.
Este valor supera al de EEUU, país al que la Argentina exporta parte de su petróleo, donde el consumidor abona USD 1,19 por litro.
El instituto atribuye esta diferencia a la política local de vincular los precios internos con el mercado internacional, decidiendo así trasladar las variaciones externas al surtidor.
El caso de Brasil presenta una dinámica diferente.
Durante años, el precio de la nafta en ese país se mantuvo por encima del promedio regional.
Sin embargo, tras el shock de la guerra, la reacción fue limitada y el precio quedó en USD 1,35 por litro, por debajo del argentino.
Desde el inicio del conflicto en Irán, la mayoría de los países relevados en el estudio registró incrementos en los precios de la nafta.
La Argentina se ubicó entre los 42 países que más aumentaron los precios, dentro de los 129 analizados.