Ruta a Laguna de los Tres con inicio en Río Eléctrico y volviendo por Laguna Capri.
Nuestro alojamiento se encuentra en la Avd.San Martin y precisamente es al final de esta avenida donde se encuentra el inicio del sendero Fitz Roy. Hay un aparcamiento y el letrero oficial del mismo.
No obstante surgió una variante que utilizaba la “ruta del Pilar” pasando por el mirador del glaciar de Piedras Blancas.
El Pilar es una hostería, bastante buena por cierto, por cuyos terrenos se iniciaba este sendero. Por allí lo comenzamos nosotros en nuestro anterior viaje en 2012.
Pero aquello cambió y actualmente el sendero se inicia unos dos kilómetros más adelante, junto al puente sobre el río Eléctrico. La hostería ha reservado su inicio de sendero para sus clientes. Ante el gran aumento de senderistas realizando esta caminata, me imagino, tomarían esa decisión.
Esta variante del sendero más frecuentado en El Chaltén, tiene ciertas diferencias con el original que se comienza en el mismo pueblo:
- Ofrece un menor trayecto (como unos dos kilómetros) y con menos desnivel al inicio del mismo
- Tienes la posibilidad de contemplar el glaciar de Piedras Blancas en el camino de ida
- La vuelta se puede realizar por la senda original que te deja en la Avd. San Martín, sin repetir itinerario y con la posibilidad de acercarse a Laguna Capri.
El desplazarse hasta Rio Eléctrico supone un coste extra de un transporte para el traslado desde el pueblo hasta el puente del río Electrico.
Con el aumento de senderistas y visitantes ha aumentado el número de taxistas y las empresas que trasladan en buses o furgonetas. No es barato, pero es que en el Chaltén no hay nada barato. No digo el precio porque no lo recuerdo, pero da igual, es un dato que va cambiando. En nuestra corta estancia subió de un día para otro.
En nuestro anterior viaje no pudimos finalizar esta ruta. El mal tiempo nos lo impidió. Mala suerte?. En realidad en El Chaltén es casi normal que llueva y haga mal tiempo en todos los meses del año. Puede que en los meses de verano haya algo menos de probabilidad de mal tiempo y agarrándonos a esa pequeña probabilidad es que lo íbamos a intentar de nuevo.
El traslado hasta el Puente sobre el Río Eléctrico es de unos 15 km y se desarrolla por la carretera que lleva hasta el Lago del Desierto, la Ruta Escénica 23 que va paralela al río de las Vueltas que forma un precioso valle.
El transfer nos deja antes de cruzar el puente. Como a tantos otros. Es mucha la gente que vamos a comenzar a caminar y así seguirá hasta el final del trayecto.
Se comienza a caminar por el lecho pedregoso del río Eléctrico, entre cantos rodados que el río transportó. Es un amplio valle que se ha ido formando por el desagüe del Lago Eléctrico encauzado en el río del mismo nombre. El Lago Eléctrico recoge las aguas del deshielo del glaciar Marconi. Un alto macizo montañoso y coloreado se alza desde el valle. Es el Cerro Eléctrico, nombrado así por el Padre de Agostini. El rumor del viento en sus paredes le inspiró ese nombre. Puente, valle, río , lago, cerro…, casi todo por aquí es Eléctrico.
Aun siendo pedregoso, en el terreno del valle han ido creciendo lengas formando bosquetes que el camino va esquivando y siguiendo unas señales amarillas que no siempre están visibles. El camino gira a la izquierda y más adelante, mediante un puente de madera, se cruza el río Blanco y el camino sube adentrándose en bosque mas espeso. Echando vista atrás se contempla una bonita panorámica del comienzo del Valle Electrico y las montañas de fondo.

Al poco se llega a la intersección del sendero que viene de la Hostería del Pilar y ambos continúan con algunas señales rojas.
Este camino es el que hicimos en nuestro anterior intento.
Aunque no lo parezca, hemos venido caminando por terrenos privados cuyo dueño (o dueños) ha dado permiso con la condición de que se traten como si de un parque nacional se tratara.
Y a no tardar mucho ya el camino se adentra por el Parque Nacional de los Glaciares. Como también comenzamos a ver entre las ramas de las lengas y ñires el glaciar Piedras Blancas. Al fondo el río Blanco.
Hacemos varias fotos parciales esquivando las ramas sin recordar que más adelante hay como un mirador “oficial” desde el que se puede ver de forma más completa el glaciar Piedras Blancas, con sus seracs que parecen caer en cascada del macizo del Fitz Roy. A los lados el Cerro Eléctrico y el Madsen.

Y también la laguna que el deshielo de esos seracs ha ido formando. Con el zoom de la cámara se ve el chorro del hielo derretido cayendo hasta la laguna.
Cómo lo íbamos a recordar si en aquella ocasión la niebla lo cubría casi todo. Comparo mentalmente estas fotos con aquellas tristonas que hicimos en 2012.

El día no está claro del todo. Hay bastantes nubes en el cielo, como un cielo aborregado. Pero no hace viento y la temperatura es genial y con mucha más visibilidad que entonces.

Después de algo más de seis kilómetros el sendero se une con la ruta que viene desde el pueblo y el camino es común en ambas.

Campamento Poincenot, cruce del río Blanco por un puente de madera, el refugio de madera Río Blanco (solo para alpinistas) y, como leí en algún sitio,.... se acabó el recreo.
A partir de aquí el sendero comienza a subir zigzagueando por la ladera y pronto es todo rocoso. Rocas y mas rocas, algunas grandes, y una pendiente endiablada.
A ello se une que no es muy ancho y hay mucha gente subiendo.
Subida de algo más de un kilómetro y un desnivel de 400 m. Eso he leído. Difícil y penoso sí que era, pero tomándoselo con calma y con alguna paradita para recuperar el resuello, pues que se llega.
Cuando parece que aquella cuesta se acaba pues resulta que hay que atravesar otra morrena hasta el filo de la misma para ver desde la altura la laguna. Y luego bajar hasta el borde de la laguna, cuando ya te has repuesto de la subida y la impresión de verla.
La cantidad de gente que estábamos allí nunca me lo hubiera podido imaginar.



Vista atrás se alcanza a ver las lagunas Madre e Hija. Un zorro husmea entre los caminantes sin asustarse. Parece que está más que acostumbrado a la gente.

No me puedo creer que estoy al borde de la laguna, que la puedo ver al completo, enmarcada por el imponente macizo Fitz Roy que hace frontera con Chile. Es un importante hito limítrofe. Pertenece a dos parques nacionales, el Bernardo O’Higgins en Chile y el de Los Glaciares en Argentina. Es un espectáculo apabullante, las crestas y aristas rocosas entre glaciares y nubes. Si el sol las iluminara, ya sería el sueño total.



Y porqué se llama Laguna de los Tres?. Es por los tres picos con formas de agujas que se alzan sobre ella, Saint Exupery, Poincenot y el propio Fitz Roy. Hay algunos más, pero estos son los más importantes.
Aunque los picos superan en poco los tres mil metros, su ascensión y escalada es considerada de dificultad extrema por su paredes verticales y resbaladizas, parecen como pulidas. Eso sin contar con el viento que suele soplar casi siempre.
Allí nos quedamos largo rato, tomándonos el bocadillo, contemplando las peripecias de la gente para subirse a una piedra, que se adentra en la laguna, para hacerse una foto especial. Pasmados y admirados de lo bonito que resulta el conjunto de los picos, con neveros y glaciares, la laguna a sus pies. Como no hace viento la laguna refleja por zonas la nieve de los glaciares. Ha habido que hacer un esfuerzo, pero la recompensa es máxima.
Antes de regresar recorremos el borde de la laguna y nos acercamos al mirador de la Laguna Sucia, la cual se forma por el desagüe de la Laguna de los Tres. Una gran roca se alza en este extremo y la misma es “escalada” por algunos e inmortalizarse con el fondo de las dos lagunas. Bajar a la Laguna Sucia desde la Laguna de los Tres es bastante complicado. Tiene su propio sendero que parte desde el campamento Rio Blanco.

Para el retorno hemos escogido la opción que nos llevará directamente al pueblo. Pero primero hay que bajar la exigente pendiente que anteriormente hemos subido.

Y si malo era para subir, pues igual de malo es bajar. Porque algunas piedras resbalan, porque sigue subiendo gente…
Hay que ir con precaución en donde se pone el pie.
Por cerca del campamento Poincenot la gente recarga agua en el riachuelo. Dicen que se puede beber, que es fresquísima.
Nos tomamos este camino de vuelta con calma. Disfrutando del entorno.
Se cruza una especie de valle con algunas zonas de mallin que se inundan y se pasa por pasarelas. Superficies de agua que reflejan de forma temblona el macizo Fitz Roy. Es la única pega que le veo a esta andadura, caminar de espaldas a aquella belleza. Pero se arregla volviendo la vista atrás de vez en cuando. Tampoco tenemos prisa.


Por ello, algo más adelante nos detenemos a descansar y tomarnos un refrigerio sobre unas piedras de frente a tremendo espectáculo. También han pensado en lo mismo otras tantas personas. Algunas bajan hasta el arroyo con una pequeña cascada sobre la que pareciera que se alza el puntiagudo Fitz Roy.

Este arroyo se convierte en el Río de la Cascada y es el que forma el Chorrillo del Salto. Al mismo se llega en un corto recorrido desde el pueblo. Luego se une, como los otros, al Río de las Vueltas
Desvío a Lagua Capri. Hay algunas personas disfrutando de sus playas. Hay campamento también en esta laguna. La imagen del Fitz Roy que se refleja en las aguas de la laguna no está muy nítida, pero nos conformamos. Esta imagen no tiene nada que ver con la tristona de 2012.


A partir de este punto se pierde la visión de los picos. Pasos por bosque tupido y musgoso. Vistazos al valle del Río de las Vueltas en unos cuantos miradores. Hermosa vista de los diversos meandros del río y las montañas que se alzan desde el valle.

Bajada constante de tres kilómetros hasta llegar al inicio del sendero en la calle San Martin.
Nos hemos merecido un par de cervezones.
No me termino de creer que hemos podido hacer el recorrido completo, con vistas maravillosas, buen tiempo, sin viento, sin sol radiante pero casi mejor, por no pasar calor. Después de once años lo hemos conseguido. Casi que me pongo a llorar….