Son las 05.30am y nos levantamos. No hay viento. Parece que hoy sí. Dejamos todo preparado para la vuelta y comenzamos a subir a eso de las 06.20h. La primera parte se llama “come-piernas” y habiendo tomado una barrita…se me hace algo durilla. En...
Son las 05.30am y nos levantamos. No hay viento. Parece que hoy sí.
Dejamos todo preparado para la vuelta y comenzamos a subir a eso de las 06.20h. La primera parte se llama “come-piernas” y habiendo tomado una barrita…se me hace algo durilla. En algo menos de 1.30h llegamos al refugio chileno sacando fotos ya que parece que quiere despejar. Desayunamos, qué rico! Y seguimos el ascenso. En el refugio nos comentan que otros han partido a las 05.30am desde ese refugio y que hay bastante nieve.
La parte central de la subida al Mirador de las Torres es muy amena, tomando fotos, y cada vez con más nieve en el camino. Pasamos por el camping las Torres y nos encontramos con un guarda del CONAF que nos dice que va a cerrar el camino ya que hay muchísima nieve, mucha piedra suelta en la parte principal y no se ve la huella ni los agujeros existentes, pero que nos deja pasar con mucho cuidado. Nos queda algo menos de 25min. La presencia de nieve es mayor, cubriendo más allá del tobillo y está nevando. Al final llegamos al Mirador pero desgraciadamente sólo alcanzamos a ver el lago y algo de la pared.
Hemos subido en algo más de 3 horas y al tener tiempo, intentamos hacer tiempo para ver si se despeja y se asoman las ansiadas torres. Pero no hay forma. Comemos algo y comenzamos el descenso. A medida que bajamos nos cruzamos con gente que va subiendo. Llegamos al refugio, una merecida ducha y el transfer nos espera. Tomamos el bus Gomez de las 14.30h por 8.000pesos/pax y en 2 horas estamos en Puerto Natales (hay autobuses de sobra esperando a los montañeros, no hace falta reservar).
Como tenemos toda la tarde libre, primero vamos a Hospedaje de María, donde por 15.000 pesos nos alojamos en una habitación espléndida y muy bien ubicada, en una habitación cálida y acogedora. Encontramos una lavandería donde en 2 horas nos lavan toda la ropa. Qué bien! Hacemos alguna comprita y esperamos a Jorge Colivorio de Patakonia, un guía local de Torres del Paine que nos iba a hacer la compra de los tickets de autobús Puerto Natales-Punta Arenas 5.000pesos/pax (desde aquí, agradecerle la gestión ya que sin conocernos y sin haberlos pagado, compró los tickets).
Hoy Jorge no está ya que se encuentra en el Parque con unos clientes haciendo la famosa W (trekking de 4 días) y es su mujer quien nos los entrega, también guarda del CONAF. Ya tenemos todo, tickets, ropa limpia, algún souvenir y es casi la hora de cenar. El dueño de la casa donde nos alojamos nos recomienda la Picada de Carlitos. Y acertamos. Cenamos, todo delicioso y muy bien de precio.
Qué pena no haber podido ver las Torres, ya que el entorno tiene que ser precioso.
Este diario me había pasado desapercibido, y me trae muy buenos recuerdos de mi viaje a Argentina, aunque yo no fui a algunas de la zonas que visitaste. Te dejo unas estrellas
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Desde una perspectiva temporal, el nivel de nieve que cae sobre los Andes centrales se ve como un electrocardiograma que sube y baja de forma vertiginosa. Hasta hace 16 años, la diferencia entre nevadas era abrupta de un invierno a otro, con impacto en las actividades de la región. Sin embargo, algo pasó en 2010, cuando empezaron a disminuir las nevadas extremas y abundantes. Hoy predomina la escasez. Los expertos la llaman la sequía del milenio.
De acuerdo con estudios empíricos, en 100 años no se había registrado un período tan largo en el que cayera tan poca nieve. Es más: según estudios dendrológicos –la rama de la botánica que permite estimar las condiciones ambientales pasadas–, una falta así no había sucedido en 1000 años.
La evolución de este fenómeno es una incógnita, aunque de acuerdo a proyecciones elaboradas por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la situación tenderá a agravarse. No es que una provincia como Mendoza se esté convirtiendo en Marte, pero la falta de nieve es un tema al que hay que prestarle atención y sobre el que vienen advirtiendo expertos desde hace décadas.
Las nevadas son fundamentales para el motor turístico que representa el esquí, una actividad crucial en la economía de la región. Pero quizás lo más importante es que de ellas depende buena parte del agua que después se usa para generar energía, riego, industria y, por supuesto, para la subsistencia humana.
Las causas detrás del fenómeno
Son tres las principales variables que se engarzan para desencadenar esta emergencia. El cambio climático antropogénico explica en parte la disminución de la nieve: de acuerdo con un informe publicado por la revista Nature en noviembre pasado, alrededor del 30% de la sequía del milenio se explica por actividades humanas. Vale recordar que en el mundo científico hay un consenso casi absoluto de que la temperatura global está aumentando y que ese incremento está vinculado al crecimiento de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
De acuerdo al monitoreo de la NASA, la concentración de CO2 llega al doble de la que había en la etapa preindustrial y la temperatura media global ya subió 1,44 °C. La referencia temporal es central porque los científicos asocian este cambio, sobre todo, con la actividad humana desarrollada durante los últimos 150 años.
Eso es algo que ya se viene dando en mucho lugares del mundo, pero parece que las acciones para mitigar el cambio climáticos no son suficientes.
Saludos.
Mientras la cotización internacional del crudo se mantiene en alza, un argentino paga actualmente, en promedio, USD 1,44 por cada litro de nafta, según el relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), en base a Global Petrol Prices.
Este valor supera al de EEUU, país al que la Argentina exporta parte de su petróleo, donde el consumidor abona USD 1,19 por litro.
El instituto atribuye esta diferencia a la política local de vincular los precios internos con el mercado internacional, decidiendo así trasladar las variaciones externas al surtidor.
El caso de Brasil presenta una dinámica diferente.
Durante años, el precio de la nafta en ese país se mantuvo por encima del promedio regional.
Sin embargo, tras el shock de la guerra, la reacción fue limitada y el precio quedó en USD 1,35 por litro, por debajo del argentino.
Desde el inicio del conflicto en Irán, la mayoría de los países relevados en el estudio registró incrementos en los precios de la nafta.
La Argentina se ubicó entre los 42 países que más aumentaron los precios, dentro de los 129 analizados.
Más allá de los destinos emblemáticos, estos parajes fuera del radar turístico convocan a viajeros de todo el mundo por ser auténticos y por su proximidad a asombrosos paisajes
En tiempos de redes sociales e internet, hace rato que los paisajes se comparten, generan “likes” y comentarios.
Conocer un destino consagrado –como puede ser El Chaltén, Iguazú o Purmamarca− es solo el primer paso de una escala que los amantes de los viajes suelen recorrer paso a paso.
De más conocido a menos, en busca de un sitio secreto.
No es un programa de millaje, sino una tácita lista de “figuritas” que hay que tildar como vistas.
La foto es el trofeo de una aventura que se complejiza a medida que se avanza: de una autopista, a una ruta nacional, una provincial hasta un olvidado camino vecinal de ripio.
En este sentido, la Argentina tiene varios pueblos pequeños y poco accesibles, que ocultan escenarios únicos y muy poco visitados.
Los extranjeros −que llegan con disponibilidad de tiempo y holgado presupuesto− son candidatos ideales para lanzarse a la empresa de recorrer durante semanas o meses recónditos parajes.
Muchas veces se animan a llegar donde buena cantidad de argentinos no transitan: los asustan menos la falta de servicios, pueden afrontar el costo de un guía y ven con otros ojos lo que uno no ve, por aquello de que nadie es profeta en su tierra.
La siguiente es una selección de pueblos no evidentes que merecen un desvío, mucho más allá de Instagram y TikTok.
Todos esos pueblos son preciosos y tienen su encanto. El más complicado para llegar es Lago Posadas, una belleza única tras 75 km de duro ripio.
Saludos.