RUTA DE LOS SEIS MILES Y BALCON DEL PISSIS CON BAJADA A LAS LAGUNAS
Fiambalá, perteneciente al departamento de Tinogasta, es la última población de la RN60 que continúa hasta el Paso San Francisco, el cual hace frontera con Chile. Se llama San Francisco porque allí se encuentra el pico San Francisco con 6050 metros.
Al tramo de esta RN60 a partir de Fiambalá se le llama “Ruta de los Seismiles” porque en todo su trayecto se pueden ver varios picos de la Cordillera de los Andes que superan los seis mil metros de altura. Junto con el ascenso al Balcón del Pissis conforman un tramo que concentra las mayores cumbres del planeta, después del Himalaya.
Llegando al final del recorrido de la ruta se pueden alcanzar los 4748 msnm. Entre los Picos más conocidos se encuentra el Pissis, Ojos del Salado, Incahuasi y el mencionado San Francisco.
El tramo completo desde Fiambalá hasta la frontera con Chile son unos 200 kilómetros de carretera asfaltada con buen pavimento que va ascendiendo paulatinamente.
A los lados de esta carretera se pueden ver unas estructuras de cemento con techado triangular de chapa que son en total seis refugios de la ruta, separados unos 25 km. entre sí, que se encuentran equipados con lo básico para la subsistencia en caso de emergencias.

Nosotros la ruta la comenzamos en Fiambalá, desde nuestro hotel, La Casona del Pino, en donde nos recogió un nuevo guía de la misma empresa, Sekum Antofagasta, que venía desde la localidad de Belen, pues es allí donde ellos tienen sus oficinas centrales. En esta nueva excursión también iríamos nosotros dos solos, no compartíamos excursión con nadie más.
La carretera, desde que deja Fiambalá, no deja de ascender. Como a unos 12 kilómetros alcanzamos un paraje llamado Guanchín en el que se acaban los paisajes de vides y cultivos del pueblo, se abandona la cuenca del río Abaucan y aparece la cuenca de otro río llamado Chaschuil.


En una ocasión paramos para echarle un vistazo a este río y sus humedales. En el mismo, según nos dijo nuestro guía, también hay truchas.

Las vistas son de la Sierra de Narvaez y en el paisaje aún hay algunos algarrobos que pronto desaparecerán.
Un poco más adelante se pasa por el paraje de Loro Huasi, en dónde se encontraron en 1996 dos cuerpos momificados de forma natural que se encuentran en el museo del pueblo que visitaríamos al día siguiente.

Las formaciones rocosas que vemos al pasar son atractivas, pero no nos podemos ir deteniendo a cada poco. Y desde el coche pues la mayoría de las fotos no se pueden hacer o no salen bien.
Me intento fijar en el punto donde pueda estar indicado el acceso al Cañón del Indio, para hacer la ruta al día siguiente.
Como a los 40 kilómetros recorridos entramos en un nuevo paraje denominado Quebrada de las Angosturas, que dura como unos quince kilómetros y se atraviesa una zona montañosa, curvas pronunciadas y carretera sinuosa.
Como su nombre indica, es una quebrada angosta que atraviesa la Sierra de Narváez y por la que fluye el río Chaschuil.

Nos rodean los cerros de colores, tonos ocres, negros, grises y, sobre todo, tonos rojizos. Cerros con aristas y rocas disgregadas por la erosión de las lluvias torrenciales y por la diferencia de temperatura entre el día y la noche que expande y contrae las rocas.
Una vez superada la quebrada se entra en el paraje Chaschuil, el valle del río de ese nombre. Se han alcanzado ya los 3000 m.
En este mismo valle hay una vertiente de aguas cristalinas que forman el arroyo Agua de los Cangrejos, denominado así porque dicen que en la misma viven unos cangrejos especiales. Un arroyuelo que vierte sus aguas al mencionado Chaschuil.

Pasados los 70 km. la ruta abandona la compañía del río Chaschuil y las rectas de la carretera son más abundantes.
Por la altitud que se va alcanzando el paisaje va cambiando. Ya no hay arbustos, las plantas son muy bajas, aparecen pastos amarillentos en ocasiones, reinando el amarillo de la Puna.
Sobre los 90 kilómetros recorridos desde Fiambala y un poco antes de llegar al refugio de Pastos Largos, nos desviamos a la izquierda hacia un camino de ripio que está en buenas condiciones porque es mantenido por una minera, pero los terrenos son arenosos y empinados.
Este camino nos llevará, después de unos 55 o 60 kilómetros, hasta el Balcón del Pissis. Si no fuera por el mantenimiento de la huella que lleva a cabo la minera, sería necesario un coche 4x4.
El camino va en continuo ascenso, aunque con alguna que otra bajada, como en la que nos encontramos con una laguna que llaman de Los Aparejos. Esta laguna también es un salar y alberga flamencos desde el mes de septiembre hasta finalizar el verano. Esta laguna se encuentra ya a más de 4000 msnm. En algunos escritos la denominan Laguna Blanca, por su salar. El nombre de Aparejos le viene dado por el cercano Cerro los Aparejos.


En marcha vamos contemplando desde el auto paisajes desolados que sin embargo son tremendamente atractivos. Y te van generando distintas sensaciones. Que pequeños somos respecto de esta inmensidad.
.jpg)
Se sigue subiendo y más adelante nos toparemos con otra preciosa laguna, Laguna Celeste. Y esta laguna sí que hace honor a su nombre. Un magnífico color celeste en toda su superficie que te deja embobado. Hay que detenerse y contemplar su fascinante entorno rodeado de una imponente cadena montañosa con picos nevados en la que sobresale el Volcán los Patos o Tres Quebradas y Nacimiento.

Desde aquí otros repechos en un tramo de ruta que ya no está mantenido por la minera. Ya quedan pocos kilómetros para alcanzar una de las postales más buscadas en este viaje, la joya de este recorrido. Una experiencia única que te sumerge en la majestuosidad de estos paisajes naturales.
EL BALCON DEL PISSIS.
Este punto se encuentra a 4.550 m.s.n.m, si bien hay escritos en los que aparece una altitud de 4.700.
Sea la cifra que sea, es una altitud elevada y las condiciones climáticas pueden ser desafiantes. Sobre todo el viento y temperaturas bajas. Nosotros tuvimos suerte, el viento no soplaba mucho y la sensación térmica era buena. Hasta en marga corta pudimos estar. Claro, era verano. Pero ni en verano puede estar garantizado el buen tiempo.
El espectáculo panorámico que se abre ante nuestros ojos es difícil de describir, ni siquiera lo puedes abarcar en una misma fotografía.

.jpg)

En lo hondo de la panorámica aparecen las lagunas Negra, Verde o Esmeralda con sus salares respectivos que aportan el contraste del blanco. Hacia arriba se alzan potentes montañas de los Andes lideradas por el que llaman el “Rey de la Puna”, el Monte Pissis y sus seis cumbres nevadas. El Monte Pissis, que da nombre a este espectacular mirador, es en realidad un estratovolcán inactivo que tiene una altitud de 6792 msnm. Considerado el segundo de los volcanes más altos del mundo.
La zona es algo remota e inexplorada pero también el Pissis es un ícono del montañismo de exploración, objeto de deseo de alpinistas y escaladores.
Sobre el fondo aparecen otros volcanes, el Walter Penk, o Nacimiento, el Tres Cruces, …Pero no llegamos a identificarlos.
Tampoco nos resulta fácil distinguir las lagunas pues la visión panorámica es una escena con líneas en azul, turquesa, verde y blancos resplandecientes. Me imagino que el nombre de Laguna Negra le vendrá dado por las montañas oscuras que la rodean, o por la sombra que sobre la laguna proyectan las mismas….También depende del horario y del viento. Al parecer tienen un color en la mañana, no sopla el viento y la laguna está tranquila, con posible efecto espejo, a partir de mediodía sopla el viento y se oscurecen cambiando de color.
En el recorrido que hicimos por las lagunas nosotros vimos sus aguas de un precioso color azul. Y un cuerpo de agua que hace de perfecto espejo..
El Balcón del Pissis suele ser un lugar concurrido, si bien nosotros lo encontramos solitario. La gran mayoría de los coches que hasta aquí llegan luego se dan la vuelta una vez visto el panorama.

Y aún más solitario en la bajada a las lagunas. En nuestro recorrido por las mismas, unos 40 kilómetros, tan solo nos encontramos con otro coche casi al final del recorrido, en el Ojo del Planeta.
Esta bajada ya no es una pista de ripio, es una huella que hay que seguir, con bastante tierra sin compactar y sin señalización alguna. Necesario un coche 4x4. Hasta el Balcón es aconsejable un coche de este tipo, pero para acceder a las lagunas sí que es requerido.
La primera laguna que bordeamos, la que llaman Laguna Negra, nos ofrece una imagen idílica con superficie de espejo en la que se desdoblan las colinas y el propio Monte Pissis con sus cumbres nevadas. Los salares que la acompañan se van mezclando con el agua y en determinadas zonas se forman humedales en los que vemos flamencos.

.jpg)
La laguna Verde o Esmeralda (utilizado este último para diferenciarla de Laguna Verde situada cerca de la frontera con Chile), presenta tonos azules preciosos en tramos y azules con destellos verdosos en otros y a veces mezclados con los blancos de los salares. Todo un espectáculo para la vista.

Al parecer estos tonos que presenta el agua, como ya comenté, tienen que ver con el viento y que los mismos son cambiantes a lo largo del día.
Las lagunas han sido declaradas sitios Ramsar
Luego se pasa por un gran círculo de agua verdosa que llaman el Ojo del Planeta, único lugar en el que nos cruzamos con otra excursión.
Es bien extraño este “ojo”. Hasta con punto oscuro que represente una pupila. De similar concepto a los Ojos de Campo del Salar de Antofalla. Este círculo de agua parece estar conectado con laguna Esmeralda.


Regresamos al Balcón del Pissis, nueva y última mirada, y desandamos camino de ripio, con la preciosa vista de la Laguna Celeste, hasta desembocar de nuevo a la RN60 pavimentada.
A los pocos kilómetros, llegamos a los 100 km. desde el inicio de la ruta en Fiambalá, alcanzamos el paraje Cortaderas donde se alza la pintoresca hostería Cortaderas, de construcción moderna y buena pinta.
Es una buena opción para hacer noche en este circuito y experimentar una estancia en altura, (3.000 m.).
Si bien la mayoría lo utiliza para comer en su restaurante y degustar su famoso pastel de “papas”. Que fue también nuestro caso. Y doy fe de que el pastel de papas está riquísimo.

Por la zona también hay una laguna con patos, cisnes parinas rosadas. Aunque no nos detuvimos para verlas.
Después de comer proseguimos camino y llegamos hasta el paraje Cazadero Grande, por el kilómetro 122. En este lugar el río Cazadero se une al río Chaschuil.
Y llegamos hasta este punto porque en el mismo se tiene la primera visión de tres cumbres nevadas de los Seis Miles en la Cordillera de los Andes. Uno de ellos el Monte Pissis, pero los otros dos no recuerdo cuales eran. Puede que sea el Nacimiento, o el de los Patos….
El Incahuasi, el San Francisco.. seguro que no eran porque estos gigantes, junto con otros, se comienzan a ver ya cercana la frontera con Chile.


Pero nosotros no proseguimos ruta. Desde aquí nos volvimos. Ese era el acuerdo al que habíamos llegado con la agencia. Hacer la ruta 60 hasta la frontera son 200 km. más otros tantos de vuelta. Si a eso le sumas los 110 o 120 que hay hasta el Balcón del Pissis, más los 80 de recorrer las lagunas, era demasiado para hacerlo todo en el mismo día. Además nuestro guía había conducido en la mañana desde Belén y allí tenía que volver cuando nos dejó en nuestro hotel.
Las agencias hacen estas excursiones en dos días diferentes o en el mismo día sin visitar las lagunas.