La población de Fiambala (casa del viento) fue fundada en 1702 por el español Diego Carrizo de Frites. Fue su hijo, Domingo Carrizo, el que lideró la construcción de la Iglesia de San Pedro y la Comandancia. Ya mencionadas en la Ruta del Adobe de la que forman parte.
Se encuentra a unos 1600 msnm, por lo que en los tórridos veranos suele tener un clima más benigno.
Como ya se ha visto es la puerta de salida para las ruta hacia los seis miles. Pero tiene algún que otro atractivo y desde la misma se pueden hacer más actividades.
Tiene una población cercana a los 5000 habitantes y se está abriendo al turismo desde que en 2009 fue sede del Rally Dakar.
En su bonita plaza Beato Mamerto Esquiu se centra buena parte de su oferta de restauración. En una esquina está la oficina de turismo. Pero sirve para más bien poco. No te dan noticia de nada que les preguntas y ni siquiera tienen un miserable plano o folleto.
Solamente se ocupan de las Termas de Fiambala y de la venta de su entrada que se hace en esa oficina. Antes de ir a las termas hay que pasarse por esa oficina a adquirir la correspondiente entrada. Es mucha la propaganda que le hacen a estas termas. No sé cómo estarán pues no las visitamos. Ni teníamos tiempo ni era una opción para nosotros.
Al parecer se encuentran a unos 17 kilómetros de la ciudad. Son unas termas dispuestas en 15 piletas en una quebrada con agua a diferente temperatura. La primera a unos 45 grados.
Es la atracción más publicitada y visitada.
En la misma plaza se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima.


También tiene la población buena oferta de alojamiento.
Nosotros nos alojamos tres noches en La Casona del Pino, Hotel Boutique.
Se llama Casona del Pino no porque tengan un pino sino porque es la casa familiar de la familia del Pino. Construida en 1830 presenta gruesas paredes de adobe, puertas de algarrobo, techos de caña y barro. Todo restaurado pero conservando el encanto de casona antigua.


Las habitaciones están bien amuebladas y son cómodas, al menos la nuestra que daba como a una zona de parking, barbacoa, o jardín, rodeado de olivos antiguos.
La casona es bastante alargada, con una galería que la recorre en su totalidad y en la que vuelcan el resto de habitaciones, el comedor, salitas y estancias para leer o estar de charleta…Todas las estancias repletas de detalles y muebles de época. Cada día que íbamos a desayunar, descubría nuevos detalles.


El desayuno se sirve en un comedor con una gran mesa ovalada, antigua, como otros muchos detalles de época que también llenan esta estancia. Esta forma de servir el desayuno permite conocer a los otros huéspedes.
En total este hotel tiene cinco habitaciones disponibles, cada uno con su nombre.
El personal super amable. Disponen de bicicletas y tablas de sandboard por si quieres utilizarlas en las dunas.
Museo del Hombre
Este museo cuenta con tres salas que albergan el patrimonio arqueológico de las huellas que los grupos aborígenes que habitaron aquellos valles fueron dejando.
En dos de ellas se muestran objetos de cerámica, vasijas, urnas funerarias, puntas de hachas de piedra del período Neolítico, algunos minerales y piedras, trozo de algarrobo petrificado, una estatuilla de la cultura inca. La descripción de una ceremonia “chaku” de las vicuñas que tenía lugar en el paraje Cazadero Grande……En otra se exponen los dos cuerpos momificados de forma natural de un hombre y una mujer y su ajuar funerario. Fueron encontrados cerca, en el paraje Loro Huasi. Piensan que pueden datar de 500 o 600 años atrás.
También dentro de este museo está el Museo de los Seismiles, dedicado a la historia de los volcanes de la Cordillera de los Andes que superan los 6000 msnm. Su geología, historia alpinista……El tema de los santuarios de altura y los restos incas. Las montañas eran “apus”, dioses, para los incas. El alpinismo colaboró sobremanera en dar a conocer estos volcanes y cerros.



Vinos de altura
Dos bodegas destacan en esta población de tradición vinícola; la Cabernet de los Andes y la Finca Don Diego, ambas con vinos que tienen premios internacionales.
Otras, Abaucán con vinos orgánicos y artesanales y Tizac
Con variedades como el cabernet, chenin, syrah, malbec…
Con las ganas nos quedamos de visitar una de estas bodegas, pero no nos dio tiempo.
El Cañón del Indio
En el día anterior, cuando hicimos la ruta a los Seismiles, fui observando la carretera, RN60, y pude ver el punto por el que se accede a esta visita. Está indicado y hay un espacio pequeño para aparcar. Unos 23 kilómetros desde Fiambalá.
En la mañana, con nuestro coche nos dirigimos a hacer esta actividad, en la que sabíamos que tendríamos que caminar y para ello íbamos preparados.
Nosotros nos adentramos por el sendero que está accesible para los coches. Pero por poco rato, pues casi enseguida comienzan las formaciones rocosas a mostrarse y no quisimos contribuir a estropear este paraje poco conocido y aparcamos.

Comenzamos a caminar y se comprueba que el camino casi enseguida se estrecha y no pueden pasar los coches.
Hay que caminar unos pocos kilómetros, no sabría decir cuantos. Quizá unos dos hasta llegar al punto buscado.
El camino discurre entre paredes rocosas que han ido adquiriendo formas puntiagudas por unos plegamientos antiquísimos y la correspondiente erosión posterior que les ha ido dando esta forma similar a puntas de flecha y picos triangulares. Me recordó bastante a la Quebrada de las Flechas en los, relativamente, cercanos Valles Calchaquíes en la provincia de Salta y que visitamos en nuestro primer viaje a Argentina.

Algunas formaciones pueden alcanzar cierta altura y en el trayecto hay algún que otro punto que hay que subir y salvar el obstáculo de algunas rocas en mitad del camino. No es demasiado difícil pero hay que tener cierta movilidad.
En este camino central convergen otros desfiladeros o quebradas, también atractivos, que muestran los caprichos de la erosión en las formaciones rocosas.


El objetivo de la ruta es encontrar y fotografiar las dos geoformas esculpidas en la pared rocosa por la erosión, dos rocas enfrentadas que recuerdan la forma de dos rostros aborígenes, una pareja india con la impresión de que van a besarse.


Están al inicio de un desfiladero que es conveniente seguir después de las fotos a los perfiles de las “caras” porque es bastante bonito. Las paredes rocosas ondulan y serpentean por el estrecho pasadizo.
Desemboca en una quebrada por la que seguimos caminando un buen rato y en esta misma desembocan otras quebradas con más o menos estrechez que invitaban a penetrar en ellas e investigar. Con un paisaje similar de paredes rocosas apuntando al cielo como flechas.
El camino de regreso es volver sobre nuestros pasos. Un ida y vuelta por el mismo sendero.

DUNAS. Duna Mágica de Saujil
Fiambalá se dio a conocer al mundo porque en sus dunas cercanas tuvo lugar un Dakar. Estas dunas están siendo ofertadas para el turismo, para expediciones en 4x4 y, sobre todo, para los amantes del sandboard y los deportes en arena.
TATON posee las dunas más altas de América y formaron parte del recorrido del Dakar durante seis años consecutivos. Una de ellas es la duna más alta del mundo, con una cima que alcanza los 2845 msnm. Es la llamada Federico Kirbus, el nombre de su divulgador.
A estas dunas nos dirigimos con nuestro coche siguiendo las indicaciones que nos había dado una pareja con la que coincidimos en el desayuno en nuestro alojamiento en la Casona del Pino.
Por la RP 34, una carretera asfaltada, nos desplazamos hasta Medanitos, un pueblo pedanía de Fiambala. Desde este pueblo había que seguir una pista de tierra que llevaba hasta el pueblo de Tatón. Pero para acceder a esta pista había que cruzar el río Grande, nombre que adapta en esta zona el río Abaucan. Ellos cruzaron el río siguiendo la huella de otros coches anteriores. Pero entonces el río llevaba poca agua.
Nosotros nos encontramos con un río revuelto, arrastrando la mucha agua que las montañas habían arrojado después de una noche de tormentas. Imposible de cruzar. Así nos lo confirmó un vecino.


Por otro paso vimos que estaban construyendo un puente que, posteriormente, hemos sabido que lo inauguraron casi a finales de 2024.
Así que actualmente Tatón tendrá mejor acceso.
En el pueblo de Medanitos tuvimos ocasión de ver como se alzaba en la loma de un cerro, con buenas vistas sobre el valle, la figura colosal de un Cristo Redentor con los brazos extendidos, hecho a mano y sin molde, según nos comentaron. Tiene cierta fama por la región.
Nos dimos media vuelta y retrocedimos carretera hasta el pueblo de Saujil y siguiendo indicaciones llegamos a las
Dunas Mágicas de Saujil.
Estas dunas tienen una altitud de 100 metros y una pendiente de 45 grados. Esta pendiente permite alcanzar buena velocidad en los deslizamientos con la tablas de sandboard.
Nosotros solo queríamos ver las dunas y su entorno.
Tienen espacio para aparcamiento.
Nos las encontramos muy solitarias, tan solo otro coche estaba aparcado y otra pareja merodeaba para verla, como nosotros.
Es asombroso lo que el viento, moviendo la arena, puede llegar a hacer.
Le llaman mágica porque cuando el viento sopla bastante los granos de arena parece que saltaran….
Subimos hasta la cumbre de las mismas por un sendero marcado en el lateral. Unas vistas preciosas, un entorno natural distinto a lo que estábamos viendo en el viaje.
No tuvimos ocasión de ver como se desplaza una de estas tablas por estas pendientes arenosas. Y eso que era por la tarde cuando las visitamos, hora propicia para esta actividad. Según cuentan. Me imagino que dejarse deslizar por la pendiente debe ser placentero, pero volver a subir aquella pendiente transportando la tabla…..





