En Buenos Aires hicimos noche en otras dos ocasiones. Una de ellas solo para dormir. Nos alojamos en el Hotel Palermo Bridge por su cercanía al Aeroparque Jorge Newbery. Hacíamos escala, provenientes de El Calafate y al día siguiente, temprano, partíamos en otro vuelo a San Miguel de Tucumán. Aeropuerto a hotel y viceversa en pocas horas.
Nuestra última estancia fue en el Barrio de la Recoleta, el Hotel SuMa Recoleta, situado en una perpendicular a Avenida Alvear. Pernoctamos solo una noche pero pudimos visitar algo el día que llegamos y el siguiente día casi completo pues nuestro vuelo de regreso a España era en horario nocturno.
Este barrio recibe el nombre de Recoleta por los monjes recoletos de la Congregación Franciscana que levantaron un convento y capilla en 1716.
Por la proximidad al hotel comenzamos a visitar el barrio por la Avenida Alvear
Esta calle nace en la Plazoleta Carlos Pellegrini, muy cercana a nuestro hotel, y llega hasta una plaza donde se levanta otro monumento al intendente Torcuato de Alvear, el primero que tuvo Buenos Aires
En su mandato es cuando fue trazada la avenida a la que puso el nombre de su padre, Carlos María de Alvear
Anteriormente la calle se llamaba Bella Vista. Fue una de las calles importantes más tardía en formarse pero que superó en lujo y animación a las otras. Su importancia radica en la excelencia de sus residencias con memoria aristocrática que han sabido persistir pese a los cambios de destino de las mismas. La mayoría de sus palacios y casonas fueron construidos entre 1880 y 1920 y muchos de ellos con apariencia inspirada en los palacios franceses.
Comenzamos recorrido en la cercana Plaza Carlos Pellegrini que es un pequeño espacio verde con una fuente y bancos y con el monumento a Carlos Pellegrini dominando la misma desde 1914. Este monumento es un grupo escultórico realizado en bronce y mármol de Carrara representando al que fuera Presidente de la Nación durante unos años.

El entorno nos dejó un poco asombrados pues no pensábamos que tanto edificio bonito se localizara por la zona. Y resulta que es uno de los más imponentes de Buenos Aires, que tuvo algunas de las residencias más lujosas de la ciudad a principios del siglo XX. Algunas fueron demolidas pero se conservan unas pocas atestiguando el pasado esplendor.
Algunos de estos edificios son el Palacio Pereda que actualmente es la Embajada de Brasil, el Palacio Ortiz Basualdo, la embajada de Francia, el Jockey Club que ocupa la residencia Unzué de Casares ya situándose en la Avd. Alvear. Hacia la calle Callao esta el Palacio de la Nunciatura Apostólica, embajada de la Santa Sede.



Y recorriendo la avenida hay otros ejemplos de mansiones con elegantes fachadas de estilo francés, balcones de hierro forjado, tejados de pizarra .. y un aspecto que evoca la Belle Epoque.
Tal es el caso de la Mansión que hoy dia es el Hotel Four Seasons, el Palacio Duhau, hoy convertido también en hotel de lujo, el hotel Alvear Palace …..

Un claro ejemplo del porqué el Barrio de la Recoleta tiene el apodo del “París argentino”
La Avenida Alvear finaliza en un amplio espacio verde que contiene la Plaza del Intendente Torcuato de Alvear y otras más pequeñas, como la Plaza San Martín de Tours, con unos árboles de alto porte y grandes raíces, la Plazoleta Juan XXIII...


La plaza San Martín de Tours está dedicada al patrono de Buenos Aires, con una escultura en bronce que recrea una leyenda del santo. Los grandes árboles, en su mayoría, fueron plantados por los monjes Recoletos cuando llegaron a la zona. Algunos de ellos son Ficus, los llamados normalmente “gomeros”. El “Gomero de Recoleta” es el árbol más antiguo de la ciudad, fue plantado en 1791. Su tronco tiene actualmente un diámetro de más de 7 metros y alguna rama puede llegar a medir 28 metros.

… Y enfrente de todo esto se alza el Cementerio de la Recoleta y la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar.
Rodeados de un Centro Cultural, un mercado de artesanos..
Unos versos parecen describir mejor este ambiente
“Recoleta, un barrio tan ambivalente, por un lado la vida, por el otro la muerte. Bares, restaurantes, parques florecientes, feria de artesanos, risas de la gente. La muerte los mira silenciosamente, paz del cementerio, del lado de enfrente”
La Iglesia de Nuestra Señora del Pilar es una basílica menor, con carácter de parroquia, que en su día fue la iglesia del convento de los franciscanos recoletos.
Pintada de blanco conserva el aspecto colonial de antaño, con fachada asimétrica y aparente sencillez. Con su torre campanario (en su día la más alta de Buenos Aires) y su espadaña de doble arcada.

Un interior de una sola nave con varios altares y objetos de valor. El Retablo Mayor contiene la titular del templo. Es el más antiguo de Buenos Aires y una obra maestra del arte barroco, trabajado a mano.
En una capilla lateral se guarda una imagen de San Pedro de Alcántara, tallada en madera y atribuida a Alonso Cano.
Y otras varias imágenes, altares y capillas. Además de un claustro.
Su apariencia actual corresponde a una reforma finalizada en 1945, cuando ya había sido declarada Monumento Histórico Nacional en 1942
Con la ley de reforma eclesiástica de 1821 expulsaron a los frailes recoletos y les expropiaron sus bienes. El convento estuvo cerrado durante años y con el tiempo se creó en su antigua huerta el cementerio de la Recoleta y en algunas dependencias monásticas se creó el Centro Cultural Recoleta.
Pero no fue hasta 1978 que este centro cultural fue proyectado. En ese intervalo funcionó como hospital, cuartel, hogar de ancianos. Fue reformado, respetando la estructura original y su aspecto actual conserva elementos de estilo colonial. El centro dispone de salas de exposición, microcine, auditorio, anfiteatro, en el que se desarrollan numerosas actividades.
Desde la Plaza de Francia ofrecía este aspecto en la hora cercana al crepúsculo.

Rodeando el perímetro del Cementerio de la Recoleta (que visitaríamos en la mañana siguiente) nos encontramos con un edificio neogótico que parecía una iglesia bastante grande. No estaba abierto y en algún lugar pudimos comprobar que este edificio corresponde con la Facultad de Ingeniería.
Extrañados buscamos información y resulta que este edificio situado en Las Heras 2214, fue proyectado por Arturo Prins en 1912 para ser la Facultad de Derecho. Pero que el edificio no se finalizó por falta de fondos.

Siguiendo recorrido por el barrio nos topamos con la Plaza Evita, lindando con Avenida del Libertador (entre calles Agüero y Austria).
En la misma se encuentra la Biblioteca Nacional que se llamaba Rubén Darío y que pasó a llamarse Evita Perón.
En esta plaza hay un Monumento a Eva Perón inaugurado en 1999 que tuvo su cierta polémica.
Consta de un pedestal de granito y la escultura de Eva, como si avanzara, realizada en bronce. Tiene lecturas en la base de la escultura y en el perímetro de la base, con alabanzas a la protagonista del monumento. “Supo dignificar a la mujer, proteger a la infancia, amparar la ancianidad … quiso ser simplemente Evita.

No muy lejos se encuentra el Parque de las Naciones Unidas en cuyo centro se colocó la Floralis Genérica. Una escultura de acero inoxidable que representa una gran flor de seis pétalos que se sitúa sobre un espejo de agua. En el parque hay varias sendas para acercarse a la misma y tener distintas perspectivas.
Una de sus hojas se encuentra estropeada, caída, al parecer, desde una fuerte tormenta a finales de 2023.
También tenía un mecanismo que le permitía abrirse y cerrarse según el horario del día, pero que lleva estropeado desde hace años.
Fue un regalo del arquitecto Eduardo Catalano.

Si se sigue caminando por la zona se pasa por la Facultad de Derecho, el Museo Nacional de Bellas Artes y el llamado Jardín de la Recoleta que es un espacio verde con aspecto de manto ondulado colocado sobre el Nuevo Centro de Convenciones y que está conectado con el Parque Thays, la Plaza de la República Federativa de Brasil y el Parque de las Naciones Unidas, de dónde venimos.


Era la hora del atardecer, casi ya anochecido, y estaba la zona a rebosar de gente paseando y divirtiéndose, gran ambientazo.
El Parque Thays alberga una figura de un torso masculino desnudo del afamado Fernando Botero.




