La etapa prevista para hoy es similar a la de ayer, 485km entre Menton y Vicenza.
Salimos sobre las 9h y tomamos la autopista A10. Odio esta carretera por varios motivos: carece de arcén y los carriles son estrechísimos, tiene un tráfico infernal de camiones (de 4 y 5 ejes la mayoría), el aire te azota mientras circulas por los interminables viaductos y el sol te ciega cada vez que sales de cada uno de los incontables túneles. También tiene algo bueno a mi modo de ver y es que solo pagas peaje una vez, cuando abandones la autopista.
Nosotros fuimos por ella hasta Cremona (29,70€) y de allí tomamos la carretera nacional hacia Verona-Vicenza. Paramos a comer en un parque en uno de los pueblos por los que pasamos y a partir de aquí se me hace eteeeerno el trayecto.
Tenemos hecha una reserva en el Hotel B&B Il Melo (69€ a+d) al que llegamos sobre las 15.30h. Allí nos recibe Donatella, la dueña, que es todo amabilidad y simpatía y nos hace sentir como en casa desde el primer momento. Nos corresponde la casita del jardín, el cottage como ella lo llama, que es una cabaña de madera (muy alpina) para nosotros solos. Está nuevecita y decorada con muchísimo gusto.
Hace mucho calor, así que descansamos un poco disfrutando de nuestra casita y después nos dirigimos al centro para visitar Vicenza. Seguimos las recomendaciones de Donattella y dejamos el coche en el párking Verdi, justo en el centro (4€/3horas).
Vicenza es la ciudad de Palladio, renacimiento en estado puro en cada fachada, en cada rincón... La basílica palladiana está en obras y no dejan subir a la torre, pero lo que más pena me da es no poder visitar el Teatro Olímpico, que ya está cerrado cuando llegamos, ohhh!
Paseamos un buen rato admirando fachadas, calles y plazas y las numerosas iglesias. Después tomamos un par de helados (2,6€) y volvemos a por el coche. De camino al hotel paramos en un supermercado a comprar unas cuantas chorradas. No es que necesitáramos nada, pero nos encanta ir a los super en otros países y ver los productos, los precios... Volvemos al hotel y cenamos en el cenador del jardín disfrutando del privilegiado entorno y de la cálida noche veraniega.
Salimos sobre las 9h y tomamos la autopista A10. Odio esta carretera por varios motivos: carece de arcén y los carriles son estrechísimos, tiene un tráfico infernal de camiones (de 4 y 5 ejes la mayoría), el aire te azota mientras circulas por los interminables viaductos y el sol te ciega cada vez que sales de cada uno de los incontables túneles. También tiene algo bueno a mi modo de ver y es que solo pagas peaje una vez, cuando abandones la autopista.
Nosotros fuimos por ella hasta Cremona (29,70€) y de allí tomamos la carretera nacional hacia Verona-Vicenza. Paramos a comer en un parque en uno de los pueblos por los que pasamos y a partir de aquí se me hace eteeeerno el trayecto.
Tenemos hecha una reserva en el Hotel B&B Il Melo (69€ a+d) al que llegamos sobre las 15.30h. Allí nos recibe Donatella, la dueña, que es todo amabilidad y simpatía y nos hace sentir como en casa desde el primer momento. Nos corresponde la casita del jardín, el cottage como ella lo llama, que es una cabaña de madera (muy alpina) para nosotros solos. Está nuevecita y decorada con muchísimo gusto.
Hace mucho calor, así que descansamos un poco disfrutando de nuestra casita y después nos dirigimos al centro para visitar Vicenza. Seguimos las recomendaciones de Donattella y dejamos el coche en el párking Verdi, justo en el centro (4€/3horas).
Vicenza es la ciudad de Palladio, renacimiento en estado puro en cada fachada, en cada rincón... La basílica palladiana está en obras y no dejan subir a la torre, pero lo que más pena me da es no poder visitar el Teatro Olímpico, que ya está cerrado cuando llegamos, ohhh!
Paseamos un buen rato admirando fachadas, calles y plazas y las numerosas iglesias. Después tomamos un par de helados (2,6€) y volvemos a por el coche. De camino al hotel paramos en un supermercado a comprar unas cuantas chorradas. No es que necesitáramos nada, pero nos encanta ir a los super en otros países y ver los productos, los precios... Volvemos al hotel y cenamos en el cenador del jardín disfrutando del privilegiado entorno y de la cálida noche veraniega.