9 de octubre de 2.011
Hoy hemos ido a ver como se vive en persona un partido de la NFL. Hemos escogido a los Jacksonville Jaguars contra los Cincinnati Bengals porque es el que nos pillaba de camino en nuestra ruta. Lo primero que nos ha llamado la atención es que el estadio está en un barrio rodeado de casitas, y la gente se sentaba en la terraza de su casa con la nevera portátil repleta de cerveza a ver el ambiente.


A parte, el estadio está rodeado de plazas de aparcamiento, que tienes que contratar con antelación. La gente contrata vaias plazas contiguas, aparca el coche, monta su tienda de campaña, y pasa ahí el día comiendo y bebiendo. En esta foto, he captado 2 familias solitarias.

Pero había explanadas repletas de gente con sus tiendas de campaña.

Esto es patriotismo!!!

Este no es de los mejores estadio de Estados Unidos, pero aún así, su aforo alcanza las 80.000 personas aproximadamente. El ambiente es muy festivo. Los niños juegan al fútbol en los jardines antes del partido.


El Jaguar, símbolo del equipo.

Reservamos las entradas en Ticketmaster, y al llegar a taquilla, las tenían preparadas. Esta es la lista de artículos prohibidos. Lo que más me ha llamado la atención es que no dejan entrar con cámaras de objetivo grande.

En la entrada cachean a todo el mundo sin excepción, y a las mujeres las miran hasta en los bolsillos interiores del bolso.


Hay actividades en las afueras del estadio, como lanzamiento de balón.


Ahí arriba del todo, en la esquina del 440 , nos sentaremos nosotros. Venir al football es caro. Eran las entradas más baratas y nos costaron 60 dólares cada una.



Nuestro asiento con vistas a la calle.

Asientos un poco esquinados pero una buena panorámica del estadio.

El vendedor de perritos y refrescos.

El Friki.

El borrachuzo.

Interpretación del himno de los Estados Unidos. El ambiente el fenomenal. Lo grande ha llegado cuando han pasado los dos cazas cuando finalizaba la interpretación del himno.
Comienza el partido.

Hinchas del equipo rival.

Video de los pasillos del interior del estadio mientras en el campo se estaba jugando el partido. Hay infinidad de puestos de comida rápida, y bares donde la gente bebe y bebe más alcohol. Aquí, los partidos son la excusa perfecta para pasar el domingos con la familia o los amigos comiendo o bebiendo en el estadio. Los partidos empiezan a las 12 o 13 de la tarde, y duran mínimo dos horas, por lo que la gente aprovecha para comer fuera de casa.

El equipo local perdió!!!!

Bueno. La experiencia de ir a un partido de fútbol americano nos ha gustado mucho. El partido en sí, es un poco aburrido, ya que como en el baloncesto, paran el reloj cada vez que se para el juego. Hay jugadas que no duran ni 5 segundos. De esta forma, el partido ha durado 3 horas. Pero lo bueno, es que en el estadio hay entretenimiento suficiente para pasarlo bien aunque no te guste el deporte. Nosotros, entre que hemos ido al bar un par de veces a tomar una cerveza, y otras tantas veces hemos ido a por comida, al final no hemos estado en nuestros asientos ni la mitad del partido. Es una buena forma de pasar el domingo, y si viviera aquí, seguro que me compraba el abono anual.



Tras el partido, hemos continuado nuestro viaje. Cruzamos Georgia. Si algo hemos aprendido de Georgia, es que no venden alcohol los domingos. Menudo cara se nos ha quedado cuando hemos ido a comprar una botella de vino de la región en una gasolinera, y la cajera nos ha dicho que no se vende alcohol los domingos. Nos ha mirado como diciendo: "cómo es posible que estos pardillos no sepan que no vendemos alcohol los domingos desde hace 2 siglos?"
Finalmente, hemos llegado a Carolina del Sur, donde mañana visitaremos a Charleston.