La Esfinge
Dos minutos de frio polar en el coche cebra y llegamos a la esfinge. Bajamos en las cercanias y tras descender unas escaleras llegaron un monton de niños para vendernos de todo. Nos llamo una vez mas la atencion los ojazos de una niña que nos quería vender unas postales, tenian un color como los de nuestro conductor , verde de un color muy intenso.

En las afueras del templo estaban los embarcaderos, algo que se hace curioso , por que ahora el Nilo esta muy lejos de este lugar. Esto nos da una idea de como cambia el paisaje a los largo del tiempo.

Para entrar a la esfinge se pasa por el templo del valle de Jafra , donde se realizaban segun nos contaba el guia , las momificaciones de la gente importante.

Despues de pasar por el templo , donde hay una especie de pozo de los deseos, subimos por un corredor para llegar a la zona frontal de la esfinge. De nuevo nos asaltan los niños para hacernos fotos y llevarse un dinerillo. Nos llamo la atencion que a su lado habia una serie de adultos que se llevaban el dinero, controlando el negocio de las fotos en la esfinge. Supongo que en el resto del país pasara exactamente lo mismo, pero aqui ni se escondian.
La Gran Esfinge se realizó esculpiendo un montículo de roca caliza situado en la meseta de Guiza. Tiene una altura de unos veinte metros, midiendo el rostro más de cinco metros. La cabeza podría representar al faraón Kefrén, teniendo el cuerpo la forma de un león. En épocas antiguas estaba pintada en vivos colores: rojo el cuerpo y la cara, y el nemes que cubría la cabeza con rayas amarillas y azules. Sus dimensiones aproximadas son: 57 metros de longitud y 20 metros de altura.
La roca de la parte de la cabeza es más dura que la del cuerpo. La erosión del viento y la humedad han provocado la aparición de surcos horizontales en toda la escultura, que estaban siendo en parte reparados o restaurados cuando hicimos la visita. La suerte fue que la parte con andamios era la trasera, por eso no se ve ninguno en las fotos.

Despues de esta visita nos salimos del recinto por la zona baja para subir de nuevo al coche y dirigirnos a una de las visitas trampa del viaje; la tienda de papiros.