Lunes 14/10
Esa mañana nos despedíamos del Parque Nacional de Tongariro. Cuando nos íbamos alejando de Ohakune pudimos ver el monte Ruapehu, el único que se dejó ver en los dos días que estuvimos por allí. Ese día tocaba la capital de Nueva Zelanda, Wellington. Había leído que esa ciudad era famosa por su mal tiempo y particularmente por su viento. Doy fe. Primero hicimos el check in en el Kiwi Holiday Park “Capital Gateway Motor Inn”, donde íbamos a hacer noche. Es un hotel junto a la autovía, con parking habilitado con electricidad para las campervans, a cinco minutos en coche de la terminal de ferrys Interislander con la que, al día siguiente, cruzaríamos hasta Picton, en la isla sur. Tras dejar la campervan enchufada nos fuimos a Wellington. En la recepción nos habían indicado que, a cien metros de la entrada, había una parada de bus que te dejaba en el centro. No habíamos comido aún, así que, directamente nos fuimos a Cuba Street, buscando el sitio recomendado por algunos foreros, Fidel's. Estaba a tope pero en cinco minutos nos prepararon una mesa. Buen ambiente y la comida perfecta. Cuando salimos, nos pusimos en marcha para ver todo lo que pudiéramos de la capital, aunque la tarde no prometía en cuanto a la meteorología. Pocas veces en mi vida, he visto el viento soplar con tanta fuerza como lo hizo esa tarde. En algunos cruces de calles te encontrabas ráfagas de viento que te impedían, literalmente, avanzar. Pasamos por el museo Te Papa, pero declinamos entrar ya que habíamos estado en el de Auckland. Pensábamos subir en el famoso funicular rojo "Cable Car" que te lleva hasta los jardines botánicos. Entramos al i-site (oficinas de información turística en Nueva Zelanda) a recoger información sobre esto. Nos atendió una chica chilena muy simpática que nos quitó la idea de la cabeza. Como estaba la tarde de viento, no era lo más aconsejable adentrarte en unos jardines con el riesgo a caída de ramas. También nos comentó que esa mañana el tráfico de barcos con la isla sur se había interrumpido a causa del temporal. En ese momento pensé: Vaya faena como mañana no salga el barco y me tenga que quedar un día más aquí. Le preguntamos por la condiciones meteorológicas del día siguiente y nos tranquilizó al decirnos que el viento remitía y las condiciones del mar mejoraban muchísimo. Así que nada, descartada la visita a los jardines botánicos, proseguimos nuestro paseo por Lambton Quay, calle repleta de comercios, la zona del Parlamento, con el edificio en forma de colmena Beehive, y los edificios gubernamentales, que si no leo en la Lonely Planet que son de madera, ni me entero, ya que a simple vista parecen construidos con piedra. Quisimos entrar en una iglesia que nos recomendaron en el i-site, la Old St Paul´s. Para cuando llegamos ya estaba cerrada, así que sólo pudimos verla por fuera. Ya no había tiempo para más, así que buscamos la parada del bus que nos llevaría de vuelta hasta la campervan. Al día siguiente había que madrugar para coger el ferry.
Beehive - Wellington
Estragos del viento en la bandera del Beehive

