Miércoles 16/10
A las ocho de la mañana estábamos en el punto de partida de la excursión, Marahau, puerta de entrada del parque nacional, situado unos kilómetros más al norte de Kaiteriteri. Éramos un grupo de diez personas más los dos guías. Cinco kayaks dobles y dos individuales. Nos dieron un chaleco salvavidas y nos montamos en un pequeño yate de la empresa Aqua Taxi que nos iba a transportar hasta el punto de partida de la excursión, la playa de Onetahuti. El water-taxi es el medio de transporte más rápido y utilizado por los excursionistas para moverte por el parque nacional. Una vez en la playa y descargados los kayaks, tocaba la clase teórica.
Organizando la salida en kayak
Te explican los compartimentos del kayak, el uso del remo, del timón y poco más. Después de meter mochilas en los habitáculos interiores y cerrarlos, te entregan la indumentaria, esto es un chaleco salvavidas, chubasquero superior y el faldón de neopreno con el que cierras el compartimento dónde vas metido. Se recomienda ir en pantalón corto, con un calzado que se pueda mojar, una gorra y crema solar. Una vez todos colocados, los guías te introducen en el agua y a remar. Íbamos a estar dos horas y media dándole a la pala. Nos dirigimos a un islote, llamado Tonga, frente a la playa donde salimos. Allí veríamos una colonia de focas, la mayoría al sol sobre las rocas, otras nadando cerca de nuestros kayaks. Estuvo genial. Tras estar un buen rato disfrutando en Tonga Island, fuimos acercándonos a la costa y ya siempre paralelos a ésta. Durante todo el trayecto los guías te van dando explicaciones de los lugares por donde vas pasando. Después de dos horas y media de kayak llegamos a una playa espectacular rodeada de bosques, llamada Bark Bay y donde haríamos nuestra parada para comer. Allí finalizaba nuestra aventura en kayak. Durante el almuerzo hubo algunos que incluso se dieron un baño. El día estaba espectacular. Después de la comida siete del grupo volvían en water-taxi hasta Marahau. Sólo habían contratado el kayak. Nosotros y un chico de San Francisco, teníamos tres horas y media de caminata por delante hasta Anchorage Bay, donde a las cuatro de la tarde vendrían a buscarnos. La caminata ya es por tu cuenta, no hay guías, ya que no hacen falta ya que está todo perfectamente señalizado. Emprendimos la marcha yendo siempre por un sendero con continuas subidas y bajadas entre una vegetación frondosa y riachuelos que se dirigen hacia el mar. Pasas por miradores, por puentes colgantes... una gozada. Antes de llegar a Anchorage Bay, llegas a una zona de casas privadas llamada Torrent Bay, por donde cortamos camino, aprovechando que había bajamar, para llegar al otro lado de la playa. Si no lo hacíamos así, nunca hubiéramos estado a la hora acordada en la playa donde nos debían recoger, ya que si continúas por el sendero del bosque tardas varias horas más. Esto es lo que tiene Abel Tasman, hay varios puntos en la costa, que cuando la marea está baja se puede cruzar por la extensión de arena que se queda al descubierto. Todo eso está bien señalizado por postes de color naranja que hay clavados en la arena que te indican la zona por la que debes pasar para retomar el camino del bosque.
Torrent Bay
Una vez que cruzamos Torrent Bay, y nos adentramos de nuevo en el bosque, ya solo estábamos a media hora de Anchorage Bay. Cuando llegamos todavía faltaba media hora para que nos recogieran, así que disfrutamos ese rato sentados en la arena y disfrutando de las vistas. Una vez en el water-taxi, regresamos hasta Marahau, pero todavía haríamos una parada más. A mitad de camino el patrón del barco divisó una foca en medio del mar . Se acercó y paró motores. Nos fijamos que esa foca estaba entretenida intentando zamparse un señor pulpo. Y allí nos mantuvimos como cinco minutos. Qué gracioso era ver los tirones que le daba con la boca para desgarrarle los tentáculos. Proseguimos la marcha y a las cuatro y media ya estábamos en Marahau. Allí nos estaba esperando un tractor para enganchar el water taxi y remolcarlo con todos nosotros dentro hasta tierra firme.
Remolcando el water-taxi
Sobre las cinco de la tarde salimos para los Nelson Lakes. Esa noche nos quedaríamos en el camping del DOC (Departamento de Conservación del Gobierno de Nueva Zelanda), de Kerr Bay, pasando el pueblo de nombre Saint Arnaud. A diferencia de los Holiday Parks, los campings gestionados por el DOC no tienen tantas comodidades. Te ponen unos baños, unas duchas, algunos tienen para engancharte a la luz, otros no. Lo que hace que sean más económicos. Nosotros nos quedamos durante el viaje en dos. En éste y otro cerca del Monte Cook. Éste de Kerr Bay sí tenía parcelas con electricidad y estaba situado a orillas del lago Rotoiti, un lago glaciar perteneciente al Parque Nacional de Nelson Lakes. A la llegada no encontramos a ningún responsable, ni recepción. Solo vimos un cartel con unas instrucciones de uso del camping y cómo registrarte y las tarifas. Junto a este cartel había como veinte impresos a modo de sobres de plástico con unos campos a rellenar como tu nombre, la matricula de tu vehículo, número de personas y número de noches que vas a estar. Este sobre contiene un papel que tienes que colocar en una parte visible en el cristal delantero del vehículo y en este papel aparece un número de registro que coincide con el del sobre que has rellenado. Introduces en el sobre de plástico el dinero correspondiente, cierras el sobre y lo depositas en un buzón que hay junto al cartel explicativo de la entrada del camping. Así de fácil. Esa tarde nos duchamos en la campervan, ya que las duchas del camping funcionaban con una especie de fichas que había que canjear, pero que nunca supimos dónde conseguirlas.
Organizando la salida en kayak
Te explican los compartimentos del kayak, el uso del remo, del timón y poco más. Después de meter mochilas en los habitáculos interiores y cerrarlos, te entregan la indumentaria, esto es un chaleco salvavidas, chubasquero superior y el faldón de neopreno con el que cierras el compartimento dónde vas metido. Se recomienda ir en pantalón corto, con un calzado que se pueda mojar, una gorra y crema solar. Una vez todos colocados, los guías te introducen en el agua y a remar. Íbamos a estar dos horas y media dándole a la pala. Nos dirigimos a un islote, llamado Tonga, frente a la playa donde salimos. Allí veríamos una colonia de focas, la mayoría al sol sobre las rocas, otras nadando cerca de nuestros kayaks. Estuvo genial. Tras estar un buen rato disfrutando en Tonga Island, fuimos acercándonos a la costa y ya siempre paralelos a ésta. Durante todo el trayecto los guías te van dando explicaciones de los lugares por donde vas pasando. Después de dos horas y media de kayak llegamos a una playa espectacular rodeada de bosques, llamada Bark Bay y donde haríamos nuestra parada para comer. Allí finalizaba nuestra aventura en kayak. Durante el almuerzo hubo algunos que incluso se dieron un baño. El día estaba espectacular. Después de la comida siete del grupo volvían en water-taxi hasta Marahau. Sólo habían contratado el kayak. Nosotros y un chico de San Francisco, teníamos tres horas y media de caminata por delante hasta Anchorage Bay, donde a las cuatro de la tarde vendrían a buscarnos. La caminata ya es por tu cuenta, no hay guías, ya que no hacen falta ya que está todo perfectamente señalizado. Emprendimos la marcha yendo siempre por un sendero con continuas subidas y bajadas entre una vegetación frondosa y riachuelos que se dirigen hacia el mar. Pasas por miradores, por puentes colgantes... una gozada. Antes de llegar a Anchorage Bay, llegas a una zona de casas privadas llamada Torrent Bay, por donde cortamos camino, aprovechando que había bajamar, para llegar al otro lado de la playa. Si no lo hacíamos así, nunca hubiéramos estado a la hora acordada en la playa donde nos debían recoger, ya que si continúas por el sendero del bosque tardas varias horas más. Esto es lo que tiene Abel Tasman, hay varios puntos en la costa, que cuando la marea está baja se puede cruzar por la extensión de arena que se queda al descubierto. Todo eso está bien señalizado por postes de color naranja que hay clavados en la arena que te indican la zona por la que debes pasar para retomar el camino del bosque.
Torrent Bay
Una vez que cruzamos Torrent Bay, y nos adentramos de nuevo en el bosque, ya solo estábamos a media hora de Anchorage Bay. Cuando llegamos todavía faltaba media hora para que nos recogieran, así que disfrutamos ese rato sentados en la arena y disfrutando de las vistas. Una vez en el water-taxi, regresamos hasta Marahau, pero todavía haríamos una parada más. A mitad de camino el patrón del barco divisó una foca en medio del mar . Se acercó y paró motores. Nos fijamos que esa foca estaba entretenida intentando zamparse un señor pulpo. Y allí nos mantuvimos como cinco minutos. Qué gracioso era ver los tirones que le daba con la boca para desgarrarle los tentáculos. Proseguimos la marcha y a las cuatro y media ya estábamos en Marahau. Allí nos estaba esperando un tractor para enganchar el water taxi y remolcarlo con todos nosotros dentro hasta tierra firme.
Remolcando el water-taxi
Sobre las cinco de la tarde salimos para los Nelson Lakes. Esa noche nos quedaríamos en el camping del DOC (Departamento de Conservación del Gobierno de Nueva Zelanda), de Kerr Bay, pasando el pueblo de nombre Saint Arnaud. A diferencia de los Holiday Parks, los campings gestionados por el DOC no tienen tantas comodidades. Te ponen unos baños, unas duchas, algunos tienen para engancharte a la luz, otros no. Lo que hace que sean más económicos. Nosotros nos quedamos durante el viaje en dos. En éste y otro cerca del Monte Cook. Éste de Kerr Bay sí tenía parcelas con electricidad y estaba situado a orillas del lago Rotoiti, un lago glaciar perteneciente al Parque Nacional de Nelson Lakes. A la llegada no encontramos a ningún responsable, ni recepción. Solo vimos un cartel con unas instrucciones de uso del camping y cómo registrarte y las tarifas. Junto a este cartel había como veinte impresos a modo de sobres de plástico con unos campos a rellenar como tu nombre, la matricula de tu vehículo, número de personas y número de noches que vas a estar. Este sobre contiene un papel que tienes que colocar en una parte visible en el cristal delantero del vehículo y en este papel aparece un número de registro que coincide con el del sobre que has rellenado. Introduces en el sobre de plástico el dinero correspondiente, cierras el sobre y lo depositas en un buzón que hay junto al cartel explicativo de la entrada del camping. Así de fácil. Esa tarde nos duchamos en la campervan, ya que las duchas del camping funcionaban con una especie de fichas que había que canjear, pero que nunca supimos dónde conseguirlas.


