Por la mañana cogimos el ferry de Lomprayah, que nos llevaría desde el muelle de Nathon, en Koh Samui, hasta la isla de Koh Phangan, sede de la fiesta de la luna llena que se celebraría esa noche.
A la llegada nos recogió una furgoneta del hotel. Habíamos reservado en el "Milky Bay", pero unos días antes nos mandaron un email avisándonos de que estábamos overbooked, así que nos derivaron a otro hotel, el "Lime & Soda". Este cambio nos dejaba bastante escépticos en cuanto a que esperar de un hotel aparentemente más barato. Todo lo contrario, el hotel fantástico, personal atento, cabaña frente a la playa, comida excelente(impresionantes pizzas), quizás la única queja es que el WIFI no funcionaba muy bien.

Por la noche en el hotel había fiesta mejicana, fajitas y margaritas precedieron a un "Bucket" de vodka con red bull en el bar, mientras el personal del mismo nos cedía pinturas fluorescentes para decorar nuestros cuerpos para la fiesta.
A las 10 una furgoneta del hotel nos llevaba a la fiesta, en la playa de Haad Rin, al sur de la isla, y luego haría recogidas cada hora en punto(200 Bahts/persona ida y vuelta).
A la llegada mucha gente, todos ellos con ropa brillante y pinturas fluorescentes, cientos de tiendas que vendían camisetas fosforescentes a la más rezagados que aun no se habían hecho con una(entre los que me incluía yo). Descendemos hasta la playa y encontramos podios con gente bailando sobre la arena, artistas haciendo malabares con fuego, y un grupo saltando a la comba ardiendo. Ahí me metí yo, e indudablemente, me quemé un tobillo. En fin... Cosas del directo.
Seguimos armándonos de "Buckets", bailando y recorriendo la playa, charlando con la gente y pasándolo muy bien. He de reconocer sin embargo, que me decepcionó un poco. Yo me esperaba un gran escenario en la playa, y la gente bailando al unísono. El hecho de que cada pequeño bar pusiese su música y su podio, me recordaba más a Gandía o Benidorm, con la diferencia de que en lugar de haber un paseo marítimo festivo, este se había trasladado a la playa. A pesar de todo esto, lo pasamos muy bien, pero es indudable, que la magia que tuviera esta popular fiesta, se ha ido perdiendo con la masificación.
A las 4 de la mañana cogimos el taxi de regreso, caímos redondos en la cama y a la mañana siguiente despertamos ya pasada la hora del desayuno. Decidimos dar una vuelta por los alrededores del hotel, y encontramos un auténtico chiringuito Bávaro(esa región de Alemania donde se ponen el traje de tirolés para beber cerveza), así que desayunamos unas salchichas típicas alemanas, irrigadas de rica y refrescante cerveza. Volvimos al hotel y siguiendo el plan establecido, disfrutamos de un día de resaca y playa. Por la tarde un masajito y una suculenta cena especial que nos había preparado el hotel con motivo de nuestra luna de miel. Una mesa en plena playa y una botella de vino espumoso cortesía de la casa. A la luz de las velas y la luna . Nos acostamos pronto, ya que al día siguiente nuestro barco zarpaba a las 8:30 rumbo a la "Isla Tortuga": Koh Tao.