Como cada día, nos levantamos temprano para desayunar y después hicimos el check out. Dejamos la maleta en el hotel y nos fuimos a recorrer la ciudad de Phnom Penh.
A primera hora, sobre las 8:00, llegamos al palacio real con la esperanza de poder visitarlo sin mucha gente alrededor y por suerte así fue. La entrada nos costó 6,5$ por persona. Había leído que este palacio es parecido al de Bangkok pero en pequeñito y la verdad es que me quedé alucinada… Era precioso!! Nunca había visto algo similar! Todo estaba extremadamente cuidado, reluciente y bien conservado. Con la ayuda de un mapita que te daban en la entrada fuimos recorriendo todos los edificios que me parecían espectaculares. Estuvimos como 2 horas visitando todo el recinto con tranquilidad, sin muchos visitantes pero con un sol abrasador y pudimos ver cómo a medida que avanzaba la mañana iba entrando más gente y grupos de turistas.
Sobre las 10 salimos del recinto del palacio real con la intención de ir recorriendo a pie la ciudad. Nada más salir del palacio pudimos comprobar cómo volvía la sensación de suciedad y dejadez que tuvimos la noche anterior. La verdad es que no me lo esperaba, había un abismo entre la riqueza, cuidado y belleza del interior del palacio y la pobreza, basura y mal olor del resto de la ciudad. Quizás ese contraste es el mismo que existe en otras ciudades pero en Phnom Penh lo encontramos tan evidente que nos desagradó enormemente. Nos impactó tanto este hecho que si volviera atrás me darían ganas de no visitar el palacio. Me da un poco de rabia que los gobernantes de esa ciudad se dediquen a cuidar y mantener en perfectas condiciones el palacio real mientras que tan sólo unos pasos fuera del recinto la basura se amontona por las calles y se aprecia sobre manera la pobreza en la que viven los habitantes de la ciudad. Supongo que no es nada nuevo ni la única ciudad donde esto ocurre en más o menos grado pero verlo de forma tan brutal nos hace replantearnos muchas cosas….
Mientras recorríamos la ciudad para llegar al Wat Phnom nos asombraba ver la poca cantidad de turistas que había por las calles. No sé si era por el calor horroroso que hacía o quizás porque los turistas prefieren moverse en tuk tuk por la ciudad pero durante el rato que estuvimos caminando a penas nos encontramos con ninguno. Andábamos por las calles buscando las sombras como locos y viendo como la gente local hace su vida normal en aquella ciudad. En nuestro camino vimos el exterior del Museo nacional que llamaba la atención por su bonito exterior y entramos en algún templo más que encontramos. Después de caminar bastante, como una hora aprox. llegamos al Wat Phnom. Es un pequeño templo que hay en la cima de una colina al que se accede por una bonita escalera. En lo alto de la escalera, siguiendo las indicaciones para subir al templo te encuentras con una señora que te pide 1$ por persona para ver el templo. Nosotros lo pagamos dudando de si era una entrada “normal” o era alguien que se había puesto allí a sacar dinero al que pasaba por allí…. Cuando salimos del templito nos dimos cuenta que si subías por la parte de atrás no había nadie que te pidiera dinero para entrar…. con lo que sí, era de nuevo el timo del turista…
Volvimos a bajar la colina y de nuevo nos pusimos en marcha para visitar el Mercado Central. Era el primer mercado que visitábamos así que nos sorprendió mucho el barullo de gente y puestos, los olores y la abundante actividad que había por allí. Y qué decir de los puestos de comida! Para caminar entre esos puestos tienes ir respirando por la boca porque la mezcla de olores que había casi hace que te entren arcadas! Impresionante ver los pescados en los barreños, las carnes a temperatura ambiente con el calor sofocante que hacía, la gente local comiendo apiñados en sitios pequeñísimos…
Después de la vuelta por el mercado, ya eran las 12:30 y decidimos coger un tuk tuk para que nos llevara al museo del genocidio. Nos costó 2$ el viaje. No es una visita muy agradable y te hace salir con bastante mal cuerpo pero creo que es una visita que te muestra las atrocidades que ocurrieron en este país apenas hace 30 años. La entrada al museo nos costó 3$ por persona y estuvimos una hora más o menos recorriendo las celdas donde torturaban a los presos, viendo recuerdos horribles y cientos de fotos de personas asesinadas en aquel lugar… Algo realmente escalofriante y que parece increíble que otro grupo de personas hay podido hacer algo así. Creo que estos lugares aunque son difíciles de visitar ayudan a mantener vivo el recuerdo de lo sucedido y a concienciar a todos de que no es posible que algo parecido vuelva a ocurrir.
Una vez finalizada la visita, cogimos otro tuk tuk para que nos llevara al hotel, nos esperara en la puerta y nos llevara posteriormente al aeropuerto. Por todo el recorrido nos pidió 7$ que nos pareció un precio justo así que no le regateamos nada.
De camino al aeropuerto en el tuk tuk nos calló el diluvio universal!!! Yo pensaba que era imposible que con esa lluvia y en el cacharro en el que viajábamos llegáramos al aeropuerto en condiciones pero me equivoqué!! El conductor, un hombre mayor muy amable a la que empezó a llover se apartó de la carretera y cubrió el tuk tuk con una especie de plástico con cremalleras de forma que apenas nos mojábamos. El señor se puso otro chubasquero y continuó la marcha como si nada. Supongo que allí están acostumbrados a conducir con semejante tromba de agua en una motocicleta del año catapún pero yo si no lo veo no lo creo!! Finalmente llegamos al aeropuerto con tiempo suficiente y decidimos darle al conductor una propina de 1$. Qué contento se puso el hombre cuando vio la propina!! Nos llegó al alma la cara de felicidad que puso y creo que si hubiéramos reaccionado a tiempo hasta le hubiéramos dado algo más.
Y de nuevo estábamos en un aeropuerto. Nuestra estancia en Camboya había terminado y ahora empezaba el recorrido de sur a norte por Vietnam. Como creo que ya he comentado anteriormente, ahora a toro pasado recomendaría dedicar al menos un día más a visitar los templos de Angkor y si vais justos de tiempo no visitar Phnom Penh. La gran disparidad de riqueza que vimos entre el palacio y el resto de la ciudad nos hizo que nos fuéramos del país con una sensación un tanto amarga. Sin embargo, nuestra estancia en Siem Reap fue espectacular y sin duda los templos se merecen una visita mucho más amplia. Y por supuesto estoy segura que este país tiene muchas más zonas impresionantes por visitar y que al igual que en Laos, espero tener la oportunidad de visitar algún día en el futuro.
El vuelo a Ho Chi Minh de nuevo salió y aterrizó en tiempo. Como también llevábamos el visado hecho la salida del aeropuerto fue bastante rápida. Para llegar al centro de Ho Chi Minh sabíamos que había unos autobuses urbanos que te dejaban en el centro. Pero el último autobús salía a las 18:00 y nosotros salimos de aeropuerto a las 18:15 así que tuvimos que coger un taxi. Estuvimos preguntando a algunos conductores que se nos ofrecían y finalmente conseguimos que un conductor nos lo dejara en 300.000 VND, unos 14$. Aunque el aeropuerto está bastante cerca, tardamos casi una hora en llegar a nuestro hotel porque el tráfico a esa hora era horrible con lo que llegamos al hotel sobre las 19:15. Nuestro hotel en Ho Chi Minh era el Beautiful Saigon 3, situado en un callejón de la zona de mochileros.
Al poco rato de estar en el hotel, tal y como habíamos quedado desde Barcelona, una persona de la agencia con la que habíamos contratado la excursión del día siguiente al templo Cao Dai de Tay Ninh y a los túneles de Cu Chi así como el traslado posterior a Can Tho nos vino a entregar al hotel los tiquets correspondientes. Todo fue tal y como acordamos así que quedamos muy contentos con la agencia que dio la casualidad que era la misma agencia con la que el hotel también hacía las excursiones.
Así que con los planes del día siguiente cerrados decidimos ir a dar una vuelta y a cenar. Teníamos la intención de visitar la torre Bitxeco pero nos despistamos y nos fuimos en sentido contrario (a pesar de lo bien iluminada que está jeje… no sé, debió ser el hambre que provocó ver las cosas al revés…). Finalmente, el hambre pudo más que la visita turística y acabamos en una pizzería de camino de regreso al hotel. Y como estábamos de nuevo muy cansados de todo el día, decidimos dejar la visita al Ho Chi Minh nocturno para otro día e irnos al hotel a descansar.
Palacio real de Phnom Penh

Normas de la prision de Phnom Penh durante el genocidio camboyano
