Mamallapuran
En las paradas de autobús no hay ninguna indicación de cuáles paran allí, ni nadie sabe a qué horas pasan. Yo sabía que tenía que coger el 599 ó el 588, pero después de esperar más de una hora me entraron dudas sobre lo que todavía podría tardar en llegar el bus si es que lo hacía. Finalmente monté en el autobús atestado con mis dos mochilas. Con tanta gente apretada y presionando para entrar y salir, es fácil perder el equipaje de vista una vez que lo has posado en el suelo,. Llevaba el pasaporte en el bolsillo por si acaso, aunque tengo la sensación de que se puede confiar en la gente y de que no hay peligro de robos. Luego tomé un ricksaw hasta la Siva Guest House donde me alojaré por 700 rp. la noche.
La playa de Mamallapuran es muy bonita, se ven muchas barcas de pescadores. Caminaba por ella hacia el Shore Temple y vi un grupo de estatuas muy deterioradas con un cartel donde se dice que la causa fue el tsunami. Un grupo de chicos se acerca a mí para pedirme una foto, creí que querían que les hiciese una foto con su móvil, pero lo que querían era fotografiarse conmigo.
El Shore Temple está en la misma orilla, pero se eleva sobre una pequeña colina lo que le salvó del tsunami de 2004. Es realmente una joya del patrimonio artístico indio, del siglo VII. Estatuas de vacas rodean todo el perímetro de los dos edificios que forman el templo. El espacio interior es muy pequeño como suele pasar en general en los templos indios que se usan desde el exterior.
Seguí caminando hasta los cinco Rathas, otro conjunto de pequeños santuarios de la misma época, bellísimos. Dice un slogan de Mamallapuran: Dónde las olas danzan la sinfonía de las rocas. Y es que, no sé si influido por esa idea, no dejo de ver en las rocas naturales o esculpidas la línea ondulada que sugiere el movimiento marino, por ejemplo en el conjunto escultórico de las vacas.
Luego me dirijo a la búsqueda de un escultor que me recomendó Yaksh, en Cholamandal, que conociese. Él me había dado la dirección de su estudio e incluso telefoneado diciendo que quizás un español se pasaría por allí. Conocí al artista y artesano Murugan trabajando la piedra. Tomó un descanso para hablar conmigo y ya sabía quién era yo antes de presentarme. Me enseñó también fotos de esculturas grandes que ha vendido y se encuentran en Irlanda. Estuve viendo y fotografiando sus piezas, algunas en proceso y otras acabadas. Al ver la destreza de su trabajo artesanal en la talla de budas, gandhis, ganeshas,… y entre esas obras, otras esculturas que podrían verse como arte contemporáneo, recordé mis últimas lecturas de las conferencias de Subramayan: Nuevas perspectivas en arte y ¿Tienen las manos una oportunidad? En ambos textos el autor reflexiona sobre las relaciones entre arte y artesanía en distintas épocas de la historia y en distintos escenarios geográficos. Dice que en India esa diferenciación en dos mundos separados que vemos en Occidente no es tan drástica. Y claro, me acuerdo también del trabajo de mi amigo David Santiago, para el que siempre me resulta insuficiente nombrarlo como artesanía o como diseño. El pueblo está totalmente lleno de talleres de artesanos de la piedra, cincelando con increíble destreza, tanto miniaturas de elefantes, y dioses, como obras de tamaño monumental. La piedra con la que trabajan es gris y se vuelve negra brillante cuando está muy pulida. Esa combinación de colores es general en las esculturas que pueden verse aquí.
Salí a correr por la playa en dirección sur después del Shore temple, que divide la playa en dos. Aunque eran las 7:30 de la mañana, el sol estaba muy fuerte. Me di un baño y una vuelta por el pueblo. Vi un mono robando plátanos de un puesto ambulante y el griterío que se armó. Luego un cuervo que por muy poco no se lleva un pez de un pescador. El pueblo está lleno de tiendas de ropa india y de talleres de escultura en piedra. Se ven en el exterior los escultores tallando con un cincel en una mano y un madero en la otra, mientras van sujetando y volteando la piedra con los pies. Un tipo de piezas que construyen consiste en bolas o elefantes de piedra, pero huecos por dentro. Es una demostración de habilidad llevada al extremo., Cuanto más pequeños sean los agujeritos por donde van picando y sacando el material más admiración despierta la pieza. El aspecto exterior es de filigrana llevada al máximo, como, también se ve en algunos templos. Es la estética india del horror vacui. Hoy conocí otro escultor de los que se incluyen lo que llaman escultura creativa, pero que también hace el otro tipo de figuras según los modelos y cánones de una tradición milenaria.
Por la tarde caminé por la playa en dirección Norte. La zona de las barcas estaba muy activa con gente trabajando en las redes, niños jugando, indios bañándose vestidos, vacas, cuervos, algún turista,.. También vi pescadores de anzuelo sin caña, que tienen la tanza enrollada en un palo. Hacía una brisa muy agradable.
En la pensión me ofrecían taxi para ir a Pondicherry. Ellos tienen también una agencia de viajes. No he aceptado, pienso ir en autobús de línea. He reservado habitación en el Hotel Villa Pondicherry.
He leído también con deleite la última de las 4 conferencias que tengo de Subramanyan. Ésta se titula: El universo literario de Rabindranath Tagore. Está magníficamente presentada la figura de este artista “renacentista”, por la variedad de facetas artísticas que cultivó dentro y fuera de la literatura (poesía, novela, ensayo, teatro, pintura, educación, política,… El texto cuenta de su relación con Mahatma Gandhi; su compromiso con la protección de la naturaleza; su visión de las posibilidades de desarrollo de la India postcolonial, sin querer imitar la mecanización y deshumanización occidentales; sus reflexiones sobre la creación artística. Una idea suya viene a decir que, a veces, se intenta alcanzar lo inalcanzable y que en esa lucha imposible puede surgir una recompensa que lleva a sorprendentes revelaciones por el camino lateral y esos descubrimientos dan más que si se hubiese logrado el propósito inicial. Esta idea se muestra también en los propios poemas de Tagore, algunos de los cuales se presentan en esta conferencia. En uno de ellos, Tagore habla de una misteriosa visita, un anónimo extranjero cuya lengua no consigue descifrar pero que responde a sus aberturas y luego, desaparece de repente. El poema es muy logrado, pero es esa idea la que me toca muy de cerca en relación con lo que he buscado en mis últimos poemas, que aún en proceso, tienen ya un título: En desaparición. Y, cómo no, he recordado los momentos pasados con Mikel en Cholamandal, cuando no le entendía pero sentía que me comunicaba con él.