Son las 7 AM y estaba Pancho esperándome para ir a la excursión de Bahariya, el recepcionista Maadi nos acompañaba a hasta la estación de Turgoman para coger el bus, bastante nueva y bien organizada, con pocos turistas o sea que foco fácil para los canaigelpius que madrugan mas que Amón. Ya en el bus, bien local y con gente de ahí y 4 turistas más. Durante el camino, me hago mas egipcio que cualquiera y me voy a la parte de atrás y me siento al lado de un chico de no más de 10 años que no hablaba nada de inglés, sólo árabe, que suerte la mía, viajaba con toda su numerosa familia y como no sabíamos como comunicarnos pues fue todo por señas, yo con el móvil-pda le enseñaba fotos y vídeos occidentales y él se reía mucho, hasta que ve unas fotos del Islam y me pregunta: Anta Muslim? Eres musulmán? y le digo:
Alhamdulillah, por la gracia de Alläh. En ese momento nuestra conversación cambió, nos tiramos casi medio viaje estudiando aleias del Corán, era una imagen que valía todo el viaje en sí. Un chico de 10 años totalmente desconocido para mi me estaba enseñando a recitar el Corán, Wa'baraka Allahu feek Habibi. Su madre que estaba muy cerca me invitó de su comida, unos mini bocadillos de pan alargado con queso y bul e hígado de res.
A la mitad del viaje el autobús para en una gasolinera en medio del desierto. Los demás turistas que viajaban me preguntan por el lavabo y no se los recomiendo, no me hacen caso, van y vuelven mas rápido de lo que fueron, jejejejejejejejeje. A los 20 minutos subimos de nuevo y retornamos el viaje con la mala suerte que tuve que cambiar mi asiento por el que me correspondía, los egipcios consideran de mala suerte viajar en un asiento que no sea el suyo, sin comentarios. Me siento junto a Pancho y me dice que tiene algo que decirme, pero que le da miedo mi reacción, le digo que hable tranquilo y esta fue la conversación
Pancho: Tienes un corazón demasiado grande y crees que toda la gente es igual que tú, haces cosas por los egipcios que ni ellos harían. ¿Como puedes confiar en toda esa gente cuando no los conoces de nada?
Yo: No se a que te refieres, pero no voy a permitir que hables mal de mis amigos.
Pancho: No hablo mal de ellos, sólo que me gustaría que supieras las cosas que he escuchado en árabe sobre ti.
Yo: escúchame, a ti te conozco de hace 2 días y ellos me han demostrado que me quieren y aprecian como yo a ellos, no creo que sean capaces de decir o hacer algo en mi perjuicio.
Pancho: por eso mismo porque te conozco de hace poco y como no tengo ninguna intención hacia ti puedo ver y escuchar las cosas que tu no oyes, o peor que no quieres escuchar.
Yo: me da igual lo que digas, mi conciencia está en paz conmigo mismo y mejor dejemos el tema ahí. Después de todo tu eres tan egipcio como ellos y ni siquiera andas con tu documentación.
Pancho: Ya te darás cuenta porque ando sin documentación y no digo que soy egipcio, tiempo al tiempo.
Obviamente me alteré bastante y lo mandé a la mierda. Yo en papel de Perry Mason total. Que se creía este egipcio arrepentido con aires de europeo que me iba a cambiar. Las dos horas restantes de viaje se cortaba el aire con el filo de las palabras.
Cabe aclarar que Pancho pertenece a una familia bien acomodada del Cairo, es de clase media alta egipcia y trabaja como directivo en una multinacional y es un pijo, jajajajajjajaja.
Llegamos a Bawti y una horda de canaigelpius nos aborda sólo a los 6 turistas, ohhhhhhhh casualidad nuestro chófer que se llamaba Mohamed no había llegado. A los 5 minutos aparece en una 4X4 y nos lleva al Ahmed Safari Camp, éramos 6 turistas, una pareja de ingleses-sudafricanos, una madre e hija de Bélgica, Pancho y yo. Era una ensalada de idiomas, Babel en su estado puro, había que traducir y retraducir y retraducir desde el árabe, inglés, francés e italiano. Y el muy perro de Pancho que hablaba todos los idiomas se presentó diciendo que era Mexicano y sólo hablaba inglés y castellano y que se había olvidado su pasaporte en el hotel del cairo.
El director del Ahmed Safari Camp hace las presentaciones, nos cuenta el recorrido de 3 días 2 noches, era tal cual lo que habíamos contratado. Al rato viene con quien será nuestro guía y el chófer, para varias se llamaban Muhammed los dos
demasiados simpáticos para ser cierto, aunque reconozco que yo estaba de muy mal humor por la charla que había tenido antes.
Nos dan la habitación, muy linda y acogedora, aunque vale decir que tenía un problema de desagüe y a los 5 minutos teníamos habitación con piscina incorporada, jajajajajajajaja. Nos cambian de habitación y a la media hora nos juntamos en el comedor para un lunch, ensalada de tomate, pepino y queso feta, hummus, bul, etcétera, el menú se iba a repetir todos los días, yo contento pero los demás no tanto.
Empezamos el recorrido, los 6 turistas, el chófer y el guía. Fuimos a ver un Hot Spring, había leído en un relato de Anna que se había bañado en uno, y yo intrépido como siempre meto la mano dentro del agua y estaba a más de 40º grados,
AHHHHHH, me quemé hasta el apellido lo que provocó las risas de todos.
Después fuimos a un estanque esta vez de agua normal en lo que aproveché para mojarme un poquito nomas. Seguimos viaje y llegamos a una montaña muy conocida en la que los demás aprovechan para subir y yo decido que era hora de meditación, jajajjajajaja, demasiada alta la montaña para subirla. Aprovecho para hablar con el guía, le hago toda mi presentación y bla bla bla. Seguimos viaje y Pancho me pregunta si les había contado algo de mi al guía, le digo que si y que porqué lo pregunta, me dice que estaban hablando de mi y nada bien, le pido que se calle y que no empiece con sus historias.
Próxima parada, la montaña del inglés donde hay una Atalaya que servía de torre de control para la ruta de la seda. Un atardecer de lo más espectacular, perdido en el medio de la inmensidad y un silencio absoluto contemplando las mejores vistas.

Ya de vuelta al Ahmed Safari Camp nos preparamos para la cena, yo me fui a dormir después de la cena, seguía de mal humor y no daba crédito a lo que estaba pasando, por un lado unos paisajes maravillosos de ensueño y por otro Pancho que intentaba despertarme de mi sueño egipcio.