La noche en el barco fue una gozada, la cama era comodísima, y amanecer en el mar, con el sol entrándote por la ventana no tiene precio. No me importo en absoluto que el despertador sonara a las 6.30 de la mañana.
Levamos anclas y nos dirigimos hacia la zona donde se cogían los kayak. Estos eran viejísimos y estaban en muy mal estado. Al montarme en el mío me corte con un trozo de fibra que estaba roto.
Nuestro kayaking consistió en ir a una pequeña cueva dentro de una isla. Nos bajamos del kayak, vimos la cueva que no tiene nada y vuelta al barco. Esperaba que nos dejaran un buen rato para palear entre islas, y no estuvimos ni media hora y encima en un sitio sin ningún encanto. Esta fue nuestra última actividad allí, así que no fue la mejor despedida para la bahía de Halong, la verdad…
Mientras el barco volvía a puerto, aprovechamos para darnos una ducha, hacer la maleta y sacar las ultimas fotos.





Este sería el día que más pronto íbamos a comer en nuestra vida. Eran las 11.30 de la mañana y ya estábamos sentados en la mesa, jeje.
De vuelta a Hanói, aprovechamos para hacer un análisis de lo que había sido para nosotros la bahía de Halong.
En Sapa, María y Darío ya nos habían advertido de que la Bahía está sobrevalorada.
Tanto Sandra como yo coincidimos en que tenían razón y no es para tanto. Es una pechada de viaje para llegar desde Hanói, y al final en el barco no llegas a estar ni 24 horas completas.
Puede ser que la bruma nos enturbie un poco la impresión, pero en nuestra opinión Halong Bay no merece el calificativo de maravilla de la naturaleza, y menos si tienes que hacer 4 horas de bus para llegar hasta ella.
Pienso que deberían restringir la entrada de tantos barcos y turistas, y de esta manera si tendría el encanto que se intuye en las fotos de las agencias.
De vuelta en Hanói, hicimos el chek in en el hotel Medallion. Nos habían comentado que al lado del hotel hay un sitio donde por 1 dólar el kilo te lavan la ropa y te la devolvían sin planchar pero bien dobladita, así que aprovechamos, llevamos la colada y nos fuimos de tiendas por el centro.
Compramos dos mascaras de happy Buddha por 370.000 VND, y un elefante de tela como los que había en sapa por 45.000 VND
Por la calle hay muchas tiendas donde venden pan. Estábamos cansados y no teníamos ganas de pararnos a cenar, así que compramos una barra y nos fuimos a la habitación a comernos un bocadillo de jamón.
La habitación del hotel era una pasada, grandísima, muy limpia y con cama de 2x2. Por ponerle una pega, diré que al lado hay un Hostel donde tienen puesta música hasta las 11 de la noche y molesta un poquito. Aun así, recomiendo totalmente este hotel, por sus habitaciones, ubicación y servicio. Desconozco el precio, pero si vuestro bolsillo no alcanza, el hostel de al lado tenía una pinta estupenda, y si vais con amigos tiene muchísima marcha.

Levamos anclas y nos dirigimos hacia la zona donde se cogían los kayak. Estos eran viejísimos y estaban en muy mal estado. Al montarme en el mío me corte con un trozo de fibra que estaba roto.
Nuestro kayaking consistió en ir a una pequeña cueva dentro de una isla. Nos bajamos del kayak, vimos la cueva que no tiene nada y vuelta al barco. Esperaba que nos dejaran un buen rato para palear entre islas, y no estuvimos ni media hora y encima en un sitio sin ningún encanto. Esta fue nuestra última actividad allí, así que no fue la mejor despedida para la bahía de Halong, la verdad…
Mientras el barco volvía a puerto, aprovechamos para darnos una ducha, hacer la maleta y sacar las ultimas fotos.





Este sería el día que más pronto íbamos a comer en nuestra vida. Eran las 11.30 de la mañana y ya estábamos sentados en la mesa, jeje.
De vuelta a Hanói, aprovechamos para hacer un análisis de lo que había sido para nosotros la bahía de Halong.
En Sapa, María y Darío ya nos habían advertido de que la Bahía está sobrevalorada.
Tanto Sandra como yo coincidimos en que tenían razón y no es para tanto. Es una pechada de viaje para llegar desde Hanói, y al final en el barco no llegas a estar ni 24 horas completas.
Puede ser que la bruma nos enturbie un poco la impresión, pero en nuestra opinión Halong Bay no merece el calificativo de maravilla de la naturaleza, y menos si tienes que hacer 4 horas de bus para llegar hasta ella.
Pienso que deberían restringir la entrada de tantos barcos y turistas, y de esta manera si tendría el encanto que se intuye en las fotos de las agencias.
De vuelta en Hanói, hicimos el chek in en el hotel Medallion. Nos habían comentado que al lado del hotel hay un sitio donde por 1 dólar el kilo te lavan la ropa y te la devolvían sin planchar pero bien dobladita, así que aprovechamos, llevamos la colada y nos fuimos de tiendas por el centro.
Compramos dos mascaras de happy Buddha por 370.000 VND, y un elefante de tela como los que había en sapa por 45.000 VND
Por la calle hay muchas tiendas donde venden pan. Estábamos cansados y no teníamos ganas de pararnos a cenar, así que compramos una barra y nos fuimos a la habitación a comernos un bocadillo de jamón.
La habitación del hotel era una pasada, grandísima, muy limpia y con cama de 2x2. Por ponerle una pega, diré que al lado hay un Hostel donde tienen puesta música hasta las 11 de la noche y molesta un poquito. Aun así, recomiendo totalmente este hotel, por sus habitaciones, ubicación y servicio. Desconozco el precio, pero si vuestro bolsillo no alcanza, el hostel de al lado tenía una pinta estupenda, y si vais con amigos tiene muchísima marcha.