Hoy toca acercarme hasta Tokio, pero pasando previamente por Kanazawa, ahora que tenemos shinkasen directo desde allí en poco más de 2 horas.
Frög cogía el tren dos horas antes que yo, pero llegamos a Kanazawa a la misma hora (13:00). Se ve que de esta manera se ahorraba unos cuantos miles de Yenes.
En Kanazawa hemos dejado las mochilas en una misma taquilla (500Y) y nos hemos hecho con un par de bonos de autobús. El JRPass sólo sirve para la línea operada por el JrBus, no incluyendo las circulares ni otras locales.
Las distancias en la ciudad son más grandes que lo que el plano de la oficina de turismo te puede hacer suponer en un primer momento, por lo que el autobús es una buena idea.
Lo primero que hemos hecho ha sido ir a lo jardines de Kenrokuen (310Y). Según la Lonely están a la altura de los mejores de Japón. Pero, sinceramente, después de Okayama, éstos me han parecido “sólo” muy bonitos.
Con el autobús nos hemos acercado al museo de arte contemporáneo que quería ver Frög. Como todos los museos de “arte” contemporáneo tienes dos opciones: o dices que es un timo (mi caso) o recurres al políticamente correcto, “no lo entiendo (ni después de leer las indicaciones que siempre hay colgadas en este tipo de sitios).
Lo único que me ha gustado ha sido una falsa piscina que hace que tengas la sensación de estar dentro de la misma.
La última parada del día era el barrio tradicional, donde vivían los Samurais. Es pequeñito, pero encantador. Con el contraste que supone, al estar a escasos metros de grandes avenidas y edificios nuevos.
Desde allí, no había tiempo para más, nos hemos acercado en autobús a la estación de tren, donde está también la terminal de autobuses, para la reserva de asiento (todos los vagones eran con reserva obligatoria) del shinkasen a Tokio, con salida a las 17:52.
No puedo sino recomendar el Space Hostel. Es nuevo (2015), limpísimo, bien equipado y ubicado cerca de la Yamanote, y, para ser Tokio, tiene un precio asequible (23€)