El día de hoy lo hago por mi cuenta. Frög no quiere venir a Nikko. Para ir hasta allí se toma primero un shinkasen en Ueno y después el tren expres a Nikko. En total son un par de horas.
Desde la estación del tren he cogido el autobús de Heritage (290Y, 10 minutillos escasos) para acercarme a la zona de los templos. Se puede ir andando, en algo más de media hora. Pero el tiempo no acompañaba, pues había empezado a llover y el cielo se veía encapotado. La parada se llama Omotesando.
El autobús deja prácticamente delante del Rinno-ji (400Y)
Se encuentra en fase de restauración. A posteriori, me lo hubiera saltado, pues vas a encontrar otros más bonitos y así te ahorras los 3 eurillos.
Lo que parecía sirimiri se ha convertido en un chaparrón en toda regla… a la noche, en el hostel, han comentado que andábamos cerca de un tifón (me parece un poco exagerado, pero es que nunca he vivido uno).
Como todos los templos y santuarios se encuentran a tiro de piedra, me he acercado al santuario sintoísta más bonito de los que he visto hasta la fecha en Japón: Tosho-gu (1300Y), caro, pero obligado.
Es muy amplio, sin casi zonas en restauración. El grado de detalle de las esculturas de madera que decoran los diferentes pabellones te dejan con la boca abierta. Da igual a dónde mires. Es, simplemente, precioso.
Por supuesto, el entorno natural lo acompaña y resalta su belleza. Una pena que hoy haya hecho un día tan lluvioso y horrible. Si venís a Nikko, que es una visita obligada, venid cuando haga buen tiempo (si podéis).
Tenía intención de acercarme por último al santuario Taiyuin-byo, pero el aguacero que no cesaba me ha hecho desistir.
Por supuesto, ni pensar en acercarme a las cataratas. Así que he aprovechado para bajar un poco a la carretera, donde he comprado un paraguas (estaba ya desesperado) y, para hacer tiempo, me he quedado a comer una ración enorme de ramen en un sitio de ventas de souvenirs que también era restaurante.
He estado casi la hora allí, esperando a que escampara, aunque sólo fuera un poco. Cuando así lo ha hecho, he aprovechado para acercarme andando al abismo de Kanman-ga. Como habéis comentado en el foro, no está señalizado apenas hasta el último momento, cuando no lo necesitas, así que llevaros un mapa o un gps con el marcador ubicado. En este caso, no tardaréis más de veinte minutos desde los templos.
El sitio es muy chulete, aunque no es comparable con la zona de los templos.
El río rugía, normal con la chaparrada que había caído.
Desde allí he seguido rumbo hacia la estación andando, deteniéndome en el puente Shin-Kyo.
Desde allí se llega a la estación en escaso treinta minutillos.
Hoy a las 6 pm hay una quedada de Couch Surfing en Ikebukuro, así que he ido directamente hasta allí desde Nikko (2h). Le he avisado a Frög, quien ya me estaba esperando en la estación y había chequeado el lugar de la reunión.
Aquí las quedadas se hacen muy pronto, porque no tienen medios de transporte una vez te acercas a las once de la noche. Al principio sólo estábamos Xsenia, una chica de Kiev, y dos chicos japoneses más. Pero enseguida se ha ido animando y el bar se nos ha quedado pequeño. Hemos estado algo más de dos horas muy entretenidos hablando con unos y con otros. Eso sí, nadie era propiamente dicho un anfitrión en esta reunión.
A Frög le agobia un poco la multitud, por lo que decido que ya vale por hoy (me siento como su padre) y le propongo que nos vayamos a cenar. Otra vez la ventaja de estar acompañado por alguien que conoce cosas típicas de Japón (léase, restaurantes chollos). Me ha llevado a un tercer piso de un edificio de oficinas, donde había un restaurante de precio único (280Y) cualquier cosa… y había más de treinta distintas. Le he dejado que elija a él… un acierto. Nos hemos puesto las botas a diversas cosas, algunas hasta hemos repetido. En total unos 19 euros los dos.
Ya de allí nos hemos vuelto al hostel, donde hemos charlado con algunos huéspedes, incluso haciendo planes para viajes conjuntos en breve.
Como el tiempo parece que va a mejorar el domingo, le he propuesto a Frög trasladar a ese día la excursión a Kamakura y Yokohama, dejando para mañana sábado la visita a ciertos barrios de Tokio y las compras obligadas. A la excursión del domingo se nos ha unido un chico mexicano súper simpático.
Por cierto, confirmado, hemos reservado billete de autobús para subir el Fuji el martes.