A las 6:30 tenía ya los ojos como platos, había dormido bastante bien y me sentía recuperado de la paliza del día anterior. El despertar en Preikestolen os podéis imaginar… Probablemente el más bonito de todo el viaje. Abrir la tienda de campaña y encontrarte solo con toda la explanada para uno solo y con un cielo precioso es único. Pudimos disfrutar del paisaje, con un silencio casi sepulcral y tomarnos el café, desayunando sin ninguna prisa. Momentazo.

Tuvimos el Preikestolen para nosotros solos hasta las 9 de la mañana cuando comenzó a llegar gente con cuenta gotas. La vuelta la hicimos tomando la subida para ver Preikestolen desde arriba, por este camino las vistas son también muy bonitas y además se puede ver a lo lejos Stavanger con el mar salpicado de islas. Al juntarnos por el mismo camino que el día anterior comenzamos una bajada contracorriente, serían las 12 del medio día y la afluencia de gente era importante, volvíamos con la sensación de haber vivido algo único y es que, como dice un amigo, hay cosas que para vivirlas hay que currárselas.


Al llegar al parking y descubrir que había wifi gratis nos tomamos un merecido descanso mientras dábamos señales de vida. De paso nos aseamos y recargamos los depósitos de agua, los aseos allí estaban más limpios que en mi casa...
El siguiente destino era Odda. Odda está a unas dos horas y media horas de Preikestolen. El objetivo era ir poco a poco parando en los sitios que nos apeteciera y dormir esa noche en camping.
Paramos a comer en un área de descanso muy bonita que está a 6 kilómetros de Hjelmeland, el área tiene una casa donde se puede acceder para hacer comida, con una chimenea, además una zona con mesas al lado del río, es ideal para comer y descansar tranquilamente.
Después de comer seguimos para Odda, paramos Hjelmeland. El pueblo son cuatro casas con una iglesia, está bonito porque tiene su embarcadero y las vistas son perfectas para tomar algo en los banquitos que tienen allí. Continuando la marcha paramos en la catarata de Fossefall, la catarata está al lado de la carretera y aunque tampoco es la más espectacular tiene su foto.

Tras Latefoss el paisaje comienza a volverse más montañoso viéndose las cumbre nevadas hasta que de repente te sorprende la catarata de Latefoss. No sé si es que este verano iba especialmente cargada pero era un espectáculo como arrojaba agua llenando la carretera por completo. Aparece de golpe y te das cuenta porque se te moja todo el coche, ahí estuvimos un buen rato y el sitio por lo que se ve es muy popular. No le eché fotos porque era mojar la cámara seguro.

Finalmente, estando cerca de Odda vimos un camping, el entorno nos pareció genial. "Hildal Camping", a 10 kilómetros de Odda. El camping se encuentra al lado del río frente a una cascada y tiene una explanada de césped ideal. Con wifi, duchas por 10 coronas y una cocina comunitaria. Llegamos al camping sobre las 7 de la tarde y pudimos cenar, ducharnos y descansar tranquilamente. Lo bueno del camping es dormir escuchando la cascada que al menos así compensa la cantidad de luz que había a las diez de la supuesta noche...
