Lo primero que hacemos es llegarnos al Centro de Visitantes del PN de Jasper. Abren a las 9:30. Nos toca esperar y aprovechamos para explorar un poco la zona. El centro de visitantes se encuentra instalado en un edificio de piedra muy bonito rodeado de césped, árboles y algunas flores en su entrada.
Solicitamos el folleto “day hiking guide” y preguntamos específicamente, para el día de hoy, por los senderos Opal Hills o Bald Hills.
Nos informan que ninguno de ellos es conveniente hacerlo porque tienen un fuerte aviso de osos.
Saliendo de Jasper hay que incorporarse a la Hwy 16 dirección Edmonton. A los pocos kilómetros hay una desviación a la derecha a la Maligne Road cruzando un puente sobre el río Athabasca.
Vamos a comenzar por el Cañón Maligne pues es la primera atracción que nos encontramos.
Visitar el cañón Maligne se puede hacer de muy distintas formas. Según se quiera andar más o menos y del tiempo que cada uno quiera dedicarle.
El cañón tiene seis puentes. Son considerados puentes históricos porque el primero se construyó en 1914, enseguida el 2º puente y para 1928 estaban los seis construidos. Lógicamente los puentes originales han sido modificados a construcciones más seguras.
El aparcamiento principal y la zona de servicios (cercanos al primer puente), se encuentran en el punto más lejano, conduciendo por esta carretera. Es lo que hacen las excursiones organizadas y muchos visitantes, por ello es el más concurrido de gente. No hay que olvidar que la visita a este cañón es una de las atracciones principales del PN de Jasper.
Al lado del parking principal hay una Casa de Té y delante de ella una zona en la que se pueden distinguir fósiles. Desde aquí una corta ruta circular pasa por el primer puente, llega al segundo y se da la vuelta por otro sendero al aparcamiento.
Desde el 2º puente se puede alargar la ruta hasta el 3º ó hasta el 4º, teniendo que volver por el mismo camino hasta el circular del 2º puente.
El tramo entre el segundo y tercer puente son los más concurridos de visitantes. Si se quiere ampliar la caminata con magníficas vistas del río hay que ir hasta el quinto y sexto puente. Digamos que el cañón va desde el primero al cuarto.
Como quiera que el 6º y 5º puentes tienen parking propio, caso de querer hacer la ruta más completa es mejor comenzarla desde estos aparcamientos. Primero porque vas de cara al río y segundo porque el sendero, desde estos parking, es de subida y la vuelta, cuando se está más cansado, es de bajada. También se evita la gran aglomeración del parking principal.
Nosotros dejamos el coche en el parking del quinto puente. Sólo dos o tres coches aparcados. Hicimos un recorrido atípico. En el mapa que nos dieron en el centro de visitantes viene especificado erróneamente. Nos hicimos un pequeño lío con el 7, el 7a, el 7b…No es difícil, solamente hay que fijarse un poquito en los planos que hay en paneles en la ruta. Eso lo hicimos, pero después del recorrido. No obstante nos salió una ruta en bucle de lo más pintoresca.
Ya cruzando el 5º puente puedes ver las limpias y atractivas aguas de color verdoso del río Maligne. Se sube una pequeña cuesta y nos encontramos una bifurcación, a la izquierda el 7h (por el que pensábamos volver), de frente el 7a y 7b. Al poquito se ve otra indicación de frente con el 7b. La indicación del 7a no la vemos por ningún lado. Pues seguimos de frente.
Este camino va a media ladera, rodeado de bonita vegetación. Conforme vamos avanzando caemos en la cuenta de que no vamos al borde del río, que sería lo más bonito. Más adelante ya vemos desde arriba el río y un sendero a su borde. Nos encontramos algunos atajos que bajan la fuerte pendiente hasta el otro sendero. Al parecer a más de uno le ha pasado como a nosotros. Seguimos adelante porque no nos gustan estas pendientes tan expuestas y pensamos que más adelante alcanzaríamos el sendero de abajo. Y así fue. Pasado el 4º puente ambos senderos se unifican y continúan por el cañón arriba en uno solo. Hasta aquí hemos venido completamente solos.
Para nosotros, que no hemos llegado bordeando el río, comienza el espectáculo.
Subimos hasta el 3º puente, luego al 2º. Desde este puente por efecto de la inercia y ya que estamos encima del puente, seguimos adelante y acabamos en el gran aparcamiento. Hubiéramos tenido que coger el desvío a la derecha caso de querer ir directamente al 1º puente. Da igual, así se hace el círculo completo y ves ambos lados del cañón, uno a la ida y otro a la vuelta. Desde el parking nos fuimos a la zona de fósiles al lado de la casa de té y desde aquí retomamos la ruta visitando el primer puente con su bonita y cantarina cascada. Otra vez al 2º y 3º por el mismo camino y hacia el 4º que no habíamos visto al inicio.
Es imposible describir lo que vamos viendo, las imágenes se mezclan en el recuerdo. Es unos de los cañones más espectaculares que he visto, y más profundo. Su máxima altura es de 55 m. En el 2º puente las vistas son de vértigo, el mismo se eleva 51 m. por encima del fondo del cañón. Aunque de primeras la impresión es de más profundidad. No hay ningún tramo que no sea digno de admirar, por una razón u otra. En los tramos más profundos apenas se distingue el agua. En algunos de estos incluso observas que la parte superior es más estrecha que por abajo.
Las paredes suelen estar onduladas, por la acción del agua al girar, ya que transporta arena y gravilla y en estos giros va erosionando la piedra caliza que conforma todo el cañón. Así van apareciendo lo que se conoce como marmitas de gigante, laterales, en el fondo, algunas ya secas, otras cubiertas de agua.
La erosión no solamente se debe a la disolución por el agua de la roca caliza y por la corrosión producida por las partículas que transporta, también hay que tener en cuenta otros factores. La diferencia de temperatura, la nieve que cubre el terreno circundante, las raíces de los árboles, el ácido de los hongos, va influyendo en que la roca se vaya fracturando y termine por caerse. Te encuentras imágenes llamativas relacionadas con ello, árboles tambaleándose a punto de caer al cañón, otros que ya han caído. Restos de rocas atrapadas en un cañón estrecho que con el tiempo y la erosión acabarán cayendo. Una muestra curiosa de roca atrapada, que además tiene forma de corazón, se encuentra en la parte alta del cañón.
Y las cascadas. De distintos tamaños, algunas difíciles de ver y fotografiar, unas como simples rápidos, en lazo… En el tercer puente (profundidad de 10 m) se distingue una muy bonita, de unos 10 m. La más grande y vistosa se encuentra bajo el primer puente, que se alza 38 m. sobre el fondo del cañón, con una caída de 23 m.
Todo el circuito tiene vallas de protección en los tramos expuestos que dan al cañón. Muchos carteles advirtiendo que las rocas pueden resbalar. Debajo del cuarto puente hay un mirador sobre el río al que se accede por unas rocas que tienen todo el aspecto de ser un peligro mojadas o con hielo. Y pienso que tiene que ser magnífico ver todo este despliegue de la naturaleza con nieve y helado. Y por lo visto es posible. Hay paseos en invierno que en lugar de ir por el circuito mirando a lo profundo del cañón, van por el interior del cañón, mirando para arriba, los bordes repletos de carámbanos helados, las silenciosas cascadas heladas.
A partir del cuarto puente el cañón va minorando hasta convertirse en un curso normal de un río. Aunque tampoco es muy normal. Van apareciendo distintos puntos notables. Como los ríos tributarios que vierten a este cauce, algunos formando cascada, los rápidos que el Maligne se monta en algunos sectores, y las surgencias que van apareciendo en el cauce del río. Ríos subterráneos que van aflorando de las aguas que pierde el lago Medicine. Todo el valle del río Maligne es un gran karst con largos ríos subterráneos.
El río Maligne se une al río Athabasca poco después del sexto puente.
Lago Medicine. A unos 20 km. de Jasper. Visitando este lago en verano uno puede pensar que es un precioso lago más de los muchos que hay en las Rocosas canadienses. Pero este tiene una particularidad que ninguno otro tiene. Sus aguas desaparecen en otoño e invierno, quedando pocos restos en su cuenca. Su nivel de agua suele ser poco profundo. La desaparición del agua ha sido un misterio durante muchas generaciones. A los indios que aquí vivían este fenómeno los tenía maravillados, creían que era un lugar mágico como la “gran medicina”, de ahí deriva su nombre.
Las aguas del río Maligne procedentes del desagüe del lago Maligne llegan a este lago después de varios kilómetros. Se mantienen en primavera y verano y para otoño ya han desaparecido. Las investigaciones demostraron que el lago posee un sistema de drenaje subterráneo, una red de cuevas de roca caliza y arroyos subterráneos que transportan el agua bajo tierra hasta aflorar varios kilómetros más abajo. Se cree que es uno de los sistemas de cuevas más largo e inaccesible del mundo. La mayor parte del agua del valle Maligne fluye bajo tierra por unos 30 km., desde el lago Medicine hasta el río Athabasca. En primavera y verano como el nivel de agua viene crecido por el deshielo el drenaje subterráneo no puede con toda ella, quedando lo que no puede filtrar en el lago Medicine. En la década de 1970 algunos científicos hicieron la prueba de verter un colorante no tóxico en el lago Medicine. Así descubrieron dónde reaparece el agua. Además de en el cañón Maligne y en las muchas fuentes y surgencias del río Maligne, el colorante apareció en los lagos cercanos a Jasper, como el lago Annette y Beauvert . En verano tardaban en reaparecer de 12 a 24 horas y en invierno varios días.
La circulación por el borde de este lago camino del lago Maligne ofrece puntos de vista muy agradables. Como la circulación es lenta por la reducción de la velocidad, (es zona de caribúes), se puede ir disfrutando del paisaje. No tuvimos la suerte de ver ningún caribú, pero en la ribera del lago medicine suele haber estos tipos de carneros que llaman bighorn, a cualquier hora del día.
La Maligne road acaba en el lago Maligne, 48 km. desde Jasper. En este extremo norte del lago es dónde se encuentran todos los servicios que se ofrecen, incluido el Maligne Lake Chalet. Aquí se sirven comidas en un bufé, también bebidas y tartas. La comida no nos gustó mucho, así que compramos bebidas y café y nos lo tomamos junto con nuestro bocadillo en las mesas de madera que tienen en la terraza, frente al lago. El sol machacaba de lo lindo y por ello había sitios libres. Sobre nosotros se posó una oportuna nube dándonos la posibilidad de disfrutar del entorno sin aguantar el sol.
El lago Maligne es el lago natural más grande de las Rocosas, 22 km. Alimentado en su mayoría por aguas que tienen origen glaciar obteniendo así su bonito color azul.
La primera persona blanca que llegó al lago fue en la década de 1870 y no sería visitado de nuevo hasta el verano de 1908 en que la exploradora María Schaffer hizo un amplio recorrido por la zona. Narró sus experiencias en 1911, dando a conocer al mundo este notable rincón de Canada. Como recuerdo no perecedero dejó puesto nombre a gran parte de las montañas que rodean el lago con nombres de personajes que la acompañaban en la expedición, de una hermana, de un sobrino, de un guía Stoney que le proporciono un mapa…
No se puede rodear el lago en carretera, el único acceso es mediante navegación o andando por alguno de sus senderos.
Los senderos que tenía anotados, Opal Hills y Bald Hills, los hemos descartado por el fuerte aviso de osos. Propongo que hagamos alguna de las rutas fáciles que hay alrededor del lago. El Mary Schaffer Loop, (3,2 k.) o el Moose Lake Loop, (2,7 km.). Pero mi marido opina que es mejor navegar por el lago y descansar un rato después de la comida. No lo había tenido en cuenta debido a su alto coste. A regañadientes compré los tickets para la navegación que se hace por este lago, en una caseta que hay al lado del Lodge. $67CAN, nada menos.
En 15 minutos estábamos cruzando la pasarela para embarcarnos, yo con cara de pocos amigos. El barco tiene una cubierta muy pequeñita y todo el resto se encuentra tapado con cristaleras. Una chica conduce y otra no para de contar cosas sobre el lago, las montañas…. Como habla tan rápido me entero de pocas cosas, así que desconecto. Los primeros paisajes que vamos atravesando son las colinas boscosas por dónde discurre el sendero Opal, por un lado, y las colinas Bald, en el otro. Pero pronto en el escenario comienzan a aparecer altas y escarpadas montañas que flanquean el lago, pertenecientes a la cadena Queen Elizabeth y al fondo otras tantas con sus cimas adornadas con glaciares. Me comienzo a enfadar porque a través de los cristales no se pueden hacer bien las fotos. Como no estoy escuchando la charla de la chica me salgo a la cubierta, en la que no hay nadie y ni siquiera sé si está permitido.
Aquello era otra cosa. El día está estupendo y no hace viento. Con la vista en tan magnífico paisaje y en la estela que el barco va dejando en estas aguas azules, el cabreo se me pasa como por arte de magia. A tiempo alcanzo a distinguir los glaciares del Monte Charlton y Unwin. En instantes salieron otros pasajeros y no nos dijeron nada, así que tiene que estar permitido. Cómo la cubierta es tan pequeñita no tarda en estar completa.
El barco se va acercando a un estrecho producido por la acumulación de desprendimientos, en ambos lados del lago, llamado Samson Narrows. La vista del círculo de montañas que se distinguen al fondo del estrecho junto con el estrecho mismo es francamente preciosa.
Pasado el estrecho se gira a una especie de bahía dónde hay un apeadero. Después de 40 minutos hemos llegado al punto de destino. El barco para durante 10 minutos. En este corto espacio de tiempo hay que recorrer un pequeño sendero en tierra firme a lo largo del cual hay distintos puntos de vista de Spirit Island y su entorno. A la isla está prohibido entrar. Un pequeño y estrecho istmo la une a tierra firme, así que no es una isla en el sentido literal de la palabra. Una docena de árboles crecen en ella, reflejándose en las tranquilas y limpias aguas del lago.
Realmente es una imagen de postal. Y nunca mejor dicho. Es una de las fotos más famosas de todas las rocosas canadienses. Hasta estuvo impresa en un billete de $5. Y para obtener esta foto la única forma es hacer la navegación en este barco, (el único autorizado) o alquilar una canoa o bote de remos. Las embarcaciones de motor están prohibidas.
En alguno de los miradores naturales hay un panel que pone nombre a las montañas que desde aquí se distinguen, como telón de fondo de la imagen de la isla y el lago. Este fondo montañoso es el mismo que hemos visto detrás de Samson Narrows. Estas montañas son, de izquierda a derecha, Paul Mont, Monkhead Mountain, Mount Warren,Mount Henry Mcleod, el glaciar Coronet y el Mount Mary Vaux, casi todas de más de 3.000 m.
Como todo sitio romántico que se precie tiene su propia leyenda. Según la mitología de los indios de las Primeras Naciones, en esta isla se reunían en secreto dos jóvenes enamorados que eran de tribus enemistadas. Cuando la chica tuvo que confesar su romance prohibido a su padre, que era el jefe de la tribu, éste montó en cólera y le impidió volver jamás a la isla. Su afligido amante visitaba todos los días la isla con la esperanza de ver a su bella amada alguna vez. Pero ella nunca llegó y finalmente murió en la isla dónde aún reside su espíritu.
Al poco de comenzar la vuelta, ya pasado el estrecho, el barco se detiene. Normalmente cuando hay alguna canoa cercana baja la velocidad para no producir un fuerte oleaje. Pero ahora no hay canoa alguna alrededor. En mitad de la colina cercana un oso negro come tranquilamente. Parece notar nuestra presencia, nos mira y luego sigue su camino adentrándose en el bosque.
Me alegro muchísimo de haber accedido a realizar esta excursión en barco, a mi entender vale la pena hacerla, pese a su alto coste. Como son los únicos y al no tener competencia creo que se aprovechan. Pero es lo que hay.
La palabra Maligne hoy nos aparece por todas partes, río, cañón, lago, montaña, glaciar. Originariamente se le puso al río en su tramo tumultuoso antes de desembocar en el río Athabasca. Un misionero belga tuvo serios problemas al cruzar el río con su caballo y le puso maligne, palabra francesa cuyo significado está claro. Luego el nombre se fue extendiendo a todo lo relacionado con el río. Si el misionero jesuita hubiera visitado primero el lago quizá hoy día tendría otro nombre.
De vuelta a Jasper el tiempo cambia, se oscurece todo y sopla fuerte el viento. Aún así decidimos aprovechar algo más la tarde y nos acercamos hasta los lagos Patricia y Pyramid, cogiendo desde el mismo pueblo la Pyramid road. Al poco de circular por esta carretera, a la altura de un desvío que hay a una escuela de equitación, había muchos coches detenidos en la cuneta, a ambos lados de la carretera. Una gran cornamenta se entreveía en la maleza. Un elk macho pastaba tranquilamente, ajeno a la expectación que estaba creando. Menudo atasco se armó. En un momento dado la cornamenta del elk se enredó con ramas y pugnó por librarse. Al conseguirlo nos miró de frente como queriendo decir, que pasa?, y luego siguió a lo suyo.
La distancia hasta el lago desde Jasper es de unos 8 km. Primero hay un desvío al lago Patricia, que solo lleva hasta unos bungalows. De todas formas, se va viendo el lago conforme avanzas por la carretera hasta el lago Pyrámid. Hay zona de embarcadero de distintas embarcaciones, en este lago se permiten los barcos con motor, un gran resort y zonas de picnic. Todo está desierto, quizá por la hora tardía, quizá porque el tiempo se había puesto bastante chungo. Nos acercamos hasta un aparcamiento desde el que se tiene acceso al puente de madera que conecta con la isla denominada también Pyrámid. En la isla hay un corto paseo de 600 m. que casi la recorre entera. Pero comienza a llover, así que nos damos la vuelta.
La montaña Pyramid parece proteger el lago y su pequeña isla. Su nombre le viene por su forma piramidal. También es visible desde Jasper.
Hoy no salimos a cenar. Para compensar en algo el coste del paseo en barco del lago Maligne nos compramos unas hamburguesas riquísimas en Tim Hortons que nos tomamos tranquilamente en casita.
