Nos fuimos a dormir destrozados pero felices. La cama era cómoda, la cena genial, la habitación y el baño limpio… perfecto ¿no? Pues a las 5 de la mañana nos despertaron unos gritos muy raros. Me desenrosqué el tapón de dormir y lo que oíamos era la llamada a la mezquita. ¿Comor? Y de repente recordamos que de camino a la primera guest house pasamos por la mezquita de Miri… bueeeno no será para tanto - dijimos… ¿ese hombre no se calla?… ¿¿¿ese hombre canta o tortura gatos??? Madre mía que manera de gritar, pero por suerte solo duró 30 largos minutos y pudimos seguir durmiendo.
Nos levantamos a las 06:30 (ufff es que me encanta madrugar
Antes de marchar bajamos la ropa sucia a lavar, o sea casi toda la ropa que teníamos y quedamos que si no llegábamos antes de las 18 horas nos la subían al alojamiento (11.50 MYR).
Para llegar a Niah N.P se necesita paciencia y un taxi hasta la estación de autobuses, un autobús hasta Niah Junction, un coche privado hasta el parque nacional y una barca para cruzar el rio. ¿Fácil verdad? Jajajaja, la verdad que es pesado pero merece la pena. Nosotros nunca habíamos estado en la selva, bueno sí, en Tailandia, pero no hicimos ningún trekking largo, y la verdad que la disfrutamos.
Volviendo al recorrido ¡que me lio! Desde el alojamiento hasta la estación cogimos un taxi (20 MYR), allí encontramos un montón de autobuses. En un momento nos vimos rodeados de chicos que querían vendernos el trayecto en su compañía, preguntamos cual salía antes y allí que lo compramos, creo antes de las 9 ya estábamos de camino. Te venden el ticket con asiento asignado (20 MYR) y horror! El autobús estaba lleno de adolescentes malayos. Por suerte durante la hora que duró el trayecto en autobús los chicos se comportaron bastante bien. Nos iban mirando de vez en cuando y es que éramos los únicos occidentales del bus y porque nos íbamos descojonando ya que el muchacho que teníamos delante parecía que se fuese a romper el cuello con las cabezadas que pegaba, todo un mérito ya que el conductor era súper brusco conduciendo.

La entrada al parque son 20 MYR cada uno y 1 MYR cada uno por trayecto de la barca. Cerca de dónde se compran las entradas hay una cantina donde compramos agua y refrescos.


Estas cuevas también son conocidas por los cientos de kilos de guano que los murciélagos crean, y vaya olorcillo desprende…

La visita en total nos llevó 4 horas pero el parque da para mucho más. A la entrada te dan un mapa muy simple pero que muestra los diferentes senderos que hay. Nosotros solo teníamos un día pero si hubiésemos tenido más días de viaje hubiésemos pasado una noche en el parque ya que a parte del sendero que hicimos para llegar a las cuevas se puede llegar a un poblado Iban cercano y en el que pocos turistas hay. Una lástima no haber tenido más días porque la zona lo merece.







Pues bien, al finalizar el recorrido quisimos entrar al museo pero empezó a chispear y pensamos que mejor cruzar el rio vaya a que empeorase y no veas la que cayó en un momento, suerte que ya lo habíamos cruzado.
Desde la oficina del parque nos llamaron al señor que nos trajo y comentó que tardaría unos 40 minutos en recogernos. Importante quedar con el chofer para la vuelta ya que en el parque no había nadie con quien volver y son 15 km hasta la estación. Y para hacer tiempo pues comimos un plato de arroz con pollo frito que era lo único que servian (20 MYR).
El chofer nos vino a recoger con su mujer, sus dos hijas, un amigo y la compra. ¡Todo queda en familia! Dimos una vuelta por el mercado que había en la estación y compramos un par de zumos de frutas y supongo que como nos vieron guiris no nos pusieron hielo pero aun así estaba riquísimo.
La vuelta a Miri fue de lo más movidita (mismo procedimiento que en la ida. Coche hasta la estación, autobús hasta Miri y taxi hasta el centro). El autobús era comodísimo, el respaldo se tumbaba completamente pero el chofer conducía fatal de los fatales. Tanto que cada bache que pillaba, y eran muchos, el culo se nos levantaba un palmo del asiento, a la que te descuidabas y te relajabas bache al canto. Un ratito puede parecer divertido pero durante una hora… a parte el hombre adelantaba a todo el que pillaba y cada vez que frenaba te comías el asiento de delante. Mira que soy kamikaze pero pasé hasta miedo.
Una vez en Miri, después de la duchita de rigor, recoger la ropa y escuchar la llamada a la mezquita nos fuimos a pasear por el pueblo. Queríamos ver un par de sitios que recomendaban en la guía pero por la hora ya estaban cerrados. Un paseo por el mercado central dónde a las 19 estaban en los locales comiendo y llamándonos que nos sentáramos en sus puestos pero seguimos caminando hasta el Miri Handicraft Center pero ya estaba cerrado. Por la zona había un par de templos cerrados, pero nada reseñable exteriormente. Finalmente nos sentamos a cenar en un mercado de comida cercano. Son diferentes chiringuitos y delante de cada chiringuito mesas de plástico, cada uno estaba regentado por una familia diferente. Comimos unos platos de arroz, el mío con camarones, dos batidos (20 MYR).

Para acabar la noche volvimos al restaurante donde cenamos la noche anterior a pedir un postre ya que lo vimos pero no nos cabía (un ABC y un Cendol 13MYR).
Ha sido un día agotador sobre todo por el calor y la humedad pero ha valido muchísimo la pena las 4 horas de trayecto.
*El total esta excursión por libre nos salió por 174 MYR más la comida. Esa misma excursión con parada en una cascada reservándola con la homestay de la que huímos eran 180 MYR por persona con comida incluida. Había leído que en el Highlands backpackers te llevaban por unos 80 MYR por persona y te dejaban 3-4 horas allí para visitarlo pero no lo pudimos comprobar. Sí que es verdad que por nuestra cuenta se tarda más y quizás es más incomodo pero las risas que nos echamos nos las cambio por la comodidad. Además, ¡que leches! somos backpackers, ¿no?