DIA 8º DOMINGO 13-07-03 AREQUIPA-PUNO. Después de tanto dormir, no nos costo mucho él despertarnos, además una algarabía enorme, acompañada de música de orquesta, nos ayudo a despertarnos. Desayunamos con el mega-desayuno del hotel y salimos a la...
Después de tanto dormir, no nos costo mucho él despertarnos, además una algarabía enorme, acompañada de música de orquesta, nos ayudo a despertarnos.
Desayunamos con el mega-desayuno del hotel y salimos a la terraza del mismo a ver que era ese griterío que se producía en la Plaza de Armas, y lo que vimos fue una tradición que solo puede entenderse en Perú, puesto que en España no se concibe.
Todos los domingos del año, todos, se celebra lo que se llama Homenaje al Patriotismo, y en ese día, en la Plaza de Armas de las localidades importantes, hay un desfile de una representación de los tres ejércitos más algún cuerpo de seguridad, seguida de una representación de los colegios, o instituciones varias de la vida publica. Primero desfilaron unos señores, trajeados, civiles, portando una gran bandera del Perú extendida y agarrada con las manos, por cada uno de ellos.
La plaza abarrrotadisima de personas, estaba muy vigilada por la policía del Perú y por miembros de algún cuerpo de seguridad importante. Las personas que iban a participar en el desfile se concentraban en la plaza, en un lateral que era justamente sobre el que nos encontrábamos nosotros, bajaban un poco la plaza y giraban hacia su derecha para enfilar el lateral de la plaza donde estaba el ayuntamiento de Arequipa y frente a el, en el otro lado de la calzada, las máximas autoridades de la ciudad, Alcalde, Presidentes de Organismos varios y Generales de los Ejércitos, presidían el desfile, todo ello amenizado con música militar por la banda que se encontraba en el lugar. Después de la bandera, vinieron los colegios, infinidad de uniformes de colores diferentes y de adornos particulares. Había colegios solo de chicos, de chicas, mixtos e incluso una representación de unos estudiantes adolescentes que hacían un intercambio con Francia; a estos últimos, que no iban de ningún uniforme, y además llevaban unas bolsas o mochilas con ellos, se les notaba fuera de lugar en el acto. Caminando a desgana, como si todo aquello no fuera con ellos. Ciertamente incluso a mí, me pareció fuera de lugar, pero uno aprende que las costumbres de cada país hay que respetarlas, aunque no sean de nuestro agrado. Los demás pueden pensar lo mismo de nosotros. Cada vez que un grupo se incorporaba al desfile, un señor ya mayor, les indicaba como y donde ponerse y que ritmo llevar. Algunos desfilantes, tenían una cierta gracia y lo hacían con unos aires más que militares.
Bajamos a la calle y con todo el alboroto de la plaza, nos fuimos por las calles adyacentes a ella. Enfilamos la calle mercaderes y nos detuvimos casi en la esquina en una tienda de chocolate donde compramos chocolate, La Ibérica, la más famosa marca de chocolate Arequipeño, una delicia de chocolate, en una tienda toda llena de cosas de chocolate, puesto que el cacao de Arequipa, goza de fama en Perú.
Luego como a las 11 de la mañana abrían las tiendas entramos en un centro comercial nuevo que se había abierto cerca del hotel, en la misma calle, llamado el Patio del Ekeko. Unos guardias de seguridad nos saludaron y creo que éramos los primeros turistas del día, que accedíamos a el. Subimos a la segunda planta que era una planta toda llena de artesanía, y colocada por orden dependiendo del lugar del Perú del que era. La dependienta no nos dejo en ningún momento y se empeño en mostrarnos todo lo que íbamos viendo, haciéndonos incluso demostraciones practicas de algunas cosas que se exponían. Compramos algún recuerdo, y Elena, la dependienta, nos hizo toda una demostración de cultura musical española. Nos hablo de Mecano, de Bose, de La Oreja de Van-Gog, y de muchos más, y además nos enteramos que Jesús Vázquez, el presentador de televisión español publico un disco y que en Perú era poco menos que un ídolo de masas…¿…? Elena nos dio una predicción para el futuro musical, nos dijo que el grupo Mecano, se volverían a unir, puesto que se lo había dicho una española que paso por la tienda y que según ella, estaba muy bien relacionada. El tiempo dirá.
Con alguna compra hecha, y como aún no era la hora en la que Nohelia nos tenia que recoger, fuimos de nuevo hacia la plaza, puesto que el desfile ya había terminado.
La plaza estaba ahora ocupada de fotógrafos ambulantes que hacían fotos a quien se lo pidiera. Los Arequipeños que veíamos, iban todos vestidos con trajes de gala, o muy arreglados. Niñas con uniformes del colegio, perfectamente vestidas, y que en algunos momentos parecían clones unas de otras. Nos sentamos en un banco, en medio de la plaza, contemplando todo aquel espectáculo de cientos de personas que iban de un lado para otro.
Al instante se acercaron 2 de los decenas de limpiabotas que están por la plaza. Siempre tienes que quitártelos de encima, pues cuando te ven con zapatos, se te acercan para limpiártelos, insistiendo varias veces. “-Un solecito señor”, nos pedían, casi rogaban; No tenían más de 10 años, ninguno de los dos, y contrastaban con todo aquel gentío engalanado y ellos con sus ropas sucias y viejas, y sus manos negras del betún. Accedimos y mientras nos limpiaban los zapatos a Encarna y a mí, iban murmurando cosas entre ellos, que no entendíamos, a veces se nos dirigían a nosotros, mostrándonos Un pote, de alguna crema o color especial, pero costaba entenderlos. Al final, vimos su picaresca que no es más que el ingenio aprendido en la calle, para la supervivencia diaria. De la tarifa inicial de 1 sol, nos pidieron 3 por cabeza, porque nos decían que habían puesto “una crema especial”, yo no sabia si reírme, o que, puesto que nos habían dejado los zapatos muy brillantes, al menos a mí, por un precio de menos de 1 euro, los de Encarna no quedaron tan bien. Les dije que no, que ellos me dijeron que 1 sol y ahora me pedían 3. No era el valor del regateo sino un sentimiento como de medio engañado, si de entrada me hubieran pedido los 3 soles directamente, seguramente hubiera accedido. Total que después de discutir amigablemente con ellos, les dimos 2 soles a cada uno, con la excusa de que ya no llevábamos más soles en el billetero, puesto que nos íbamos ya de Arequipa.
La ciudad de Arequipa y toda su región, se considera la revolucionaria del Perú. Siempre que ha habido revueltas en el país, la mayoría han empezado en Arequipa. Es una zona rica, que aporta gran cantidad de ingresos al estado central y la que menos recibe. Sus deseos de independencia del Perú, siempre se han visto frenados por Lima, y una de las cosas que más duelen en Arequipa, es la solitud, el abandono que sufrió la zona, en la ultima guerra con Chile, puesto que Arequipa esta muy cerca de la frontera chilena. De echo si uno esta varios días en la zona, se puede observar una diferencia abismal en la ciudad con respecto a Lima.
En Arequipa no nos hubiera importado estar unos días más, por todo lo que vimos, y por lo bien que nos trataron. Por eso los Arequipeños y los Catalanes, tienen un “feeling” mutuo especial. Compre también un periódico para leer un poco y poder saber algo de las noticias del Perú. En portada un titular decía “Toledo se baja el sueldo un 50%”. Despues de recibir las criticas que recibió por sus ingresos, este hizo una medida popular, para subir un poco su índice de popularidad que estaba bastante bajo. Nos comentaron que cuando Toledo hacia campaña electoral, se rodeaba siempre de campesinos y visitaba lugares humildes. Al llegar a la presidencia, ya todo ello cayo en el olvido y pronto abrazo los placeres de la vida publica e importante.
Me entere también de que Gloria Estefan seguía en Cusco y que iba a estar hasta el día 16 o 17, justo los días que nosotros también estaríamos por allí. Ni que decir tiene que mi imaginación enseguida se puso a pensar que ojalá pudiera ver a mi cantante favorita en un lugar como Cusco; aún que también había personas que se quejaban de su visita, pues los grandes dispositivos de seguridad que llevaba, hicieron que algunos turistas se quedaran sin visitar algún monumento, sobre todo en el Machu-Pichu. Otra cosa que nos llamo la atención de Arequipa, es que en su Plaza de Armas, hay unas personas sentadas en los bancos, con maquinas de escribir manuales, y que se dedican a escribir cartas, o formularios a aquellas personas que o bien no saben escribir o bien necesitan hacer un impreso oficial. Resultaba curioso el ver una calle llena de salas de Internet, y a escasos metros, a personas que necesitaban que otros les escribieran una carta. El pasado y el futuro separado por menos de 100 metros, o la antigüedad y el futuro en una misma plaza.
Nohelia vino puntual como siempre a las 12 del mediodía. Esta vez el chofer era el mismo que nos vino a buscar el primer día al aeropuerto, o sea que del Sr. Valdivia ya no nos despedimos más. Nohelia pregunto enseguida a Encarna como se encontraba. Le contamos que la noche anterior no salimos a pesar de que era nuestra primera intención, y que nos marchábamos de Arequipa con un grato recuerdo. Nos dio su tarjeta para que nos acordáramos de ella y la escribiéramos.
En el aeropuerto Nohelia se gano una vez más, nuestro titulo personal de “nuestra mejor guía”. Se encargo de facturarnos el equipaje, de pagarnos los impuestos de aeropuerto, de todo. Nosotros tan solo tuvimos que esperar en la salita del aeropuerto. Al despedirnos le dimos 20 dólares de propina.
Fue la mayor propina que dimos en todo el viaje, y aunque lo de las propinas nunca sabíamos como llevarlo, creo que le sorprendo gratamente, puesto que hizo una pequeña exclamación de asombro.
En unos instantes entramos en la sala de embarque, puesto que el avión ya estaba al llegar. Frente a nosotros estaba el grupo de catalanes que coincidimos el día de la llegada y que a partir de ahora nos los íbamos a encontrar bastante más a menudo. El avión pequeñito también, de 60 plazas y que no iba del todo lleno, llegó puntual y a las 13.45, nuestro vuelo 1171 de la compañía Aerocontinente despegó de Arequipa.
El piloto nos iba informando de cuando podríamos ver El Misti, enorme volcán que “protege” Arequipa, y del cual era precioso ver su cráter inmenso desde el aire, despejado. Tuvimos unas turbulencias que nos pusieron un poco nerviosos, el avión se movía mucho y nos tuvimos que sentar de golpe, y dejar de contemplar paisajes. Estabamos en la mitad de nuestro viaje, puesto que además de ser la mitad de días, también seria, aunque eso lo comprobamos más tarde, como otro tipo de viaje a partir de ahora. Dejamos de visitar lugares más paisajisticos y curiosos para adentrarnos en lugares más históricos. No es que antes no hubiéramos tenido contacto con la historia del país, pero a partir de ahora ese contacto se potenciaría por mil. Además a partir de ahora, las excursiones que casi siempre habiamos realizado solos o con poca gente, pues ahora ya empezábamos a llegar a la masificación, y a hacer excursiones con gentes de otros piases y bastante más numerosas.
Llegamos a Juliaca a las 14.20 horas, y el aeropuerto de Juliaca, parecía de juguete. De entrada al bajar del avión y dirigirnos a una sala para recoger el equipaje, en la sala había Un grupo de Peruanos cantando y animando a los pasajeros, y que luego pedían la propina correspondiente claro. La cinta para las maletas era pequeñisima y se veía desde dentro de la sala, como las bajaban del avión, como las cargaban y las ponían en la cinta.
Se nos acerco un señor con nuestro nombre en un letrero y con él, un lugareño de rasgos indios, muy indios, vestido de uniforme y que con un carrito, esperaba nuestras maletas para cargarlas. Encarna entabló conversación con una señora Argentina de avanzada edad y que viajaba con sus nietos, una señora con la que coincidiríamos más veces y que era super agradable. Nuestras maletas vinieron con el segundo porte y las traía un chico, tirando de un carro enorme, en el cual habían una veintena de bultos más. Yo solo tuve que hacer una indicación y el señor que estaba conmigo, me las cogía y me las ponía en el carro. Salimos de la sala y en el exterior ya nos estaba esperando nuestro nuevo guía. Alex. Alex era joven también, de unos 20 y pocos años y con una gorra al estilo “yankee”, y que repetía a cada frase suya la coletilla de OK. Volvimos a cambiar de agencia, ahora se encargaba de nosotros Kontiki Tours.
Juliaca esta situada a 3825 mts de altitud y tiene unos 120.000 habitantes. Es conocida como la puerta de entrada al Altiplano, además de ser su ciudad más grande. Esta a unos 40 Klms, de Puno y tiene una gran vida comercial, a pesar de que esta situada en una de las zonas más pobres del país. Su trafico es caótico, como en Lima, y las grandes industrias de bebidas, tienen sus fábricas embotelladoras aquí. Coca cola, Inca cola, Aguas, etc. además él hecho de tener aeropuerto, le da bastante vida. Alex, nos comento que en muchos de los comercios que íbamos viendo, se venden cosas de contrabando, electrodomésticos, ordenadores, radios, etc., puesto que al estar tan cerca de Bolivia, y ser este ultimo un país más barato, pues el contrabando era muy importante en la zona.
Mi primera pregunta fue por que Puno, no tenia aeropuerto y debíamos hacer estos 40 kmts, en coche. Buena pregunta me dijo Alex, pues ya verán que por la situación de Puno, rodeado de montañas, le impiden disponer de una pista de aterrizaje. Alex nos previno del sol, de que tuviéramos cuidado con él y sobre todo que nunca saliéramos a la calle sin ropa de abrigo, puesto que en una misma calle, pasar del sol a la sombra, puede haber una diferencia de 8 grados. Y más tarde lo comprobamos.
Llegando a Puno, pudimos ver por primera vez el lago Titicaca, inmenso, aunque nosotros solo estabamos en la bahía del lago, ya nos parecía grandioso.
Nuestro hotel que estaba a orillas del lago, y un poco alejado de la ciudad, era el Sonesta Posada del Inca Puno, y disponía de tan solo 2 plantas, pero sin ascensor, o sea que las maletas se tenían que subir por las escaleras. Al llegar a la habitación tuvimos una pequeña desilusion, nuestra habitación no tenia vistas al lago, tan solo a la puerta de entrada del hotel, y a la vía del tren que pasaba justo delante de él.
Después de deshacer un poco las maletas bajamos a recepción para pedir si era posible una habitación con vistas al lago y la chica muy amable nos dijo que como mañana se iba mucha gente del hotel, pues intentarían cambiárnosla. Dimos una vuelta por el hotel y en el salón comedor, que tenia vistas al lago y a toda su bahía, había una puerta que salía al exterior y fuera había una pequeña representación de lo que íbamos a ver mañana: las islas flotantes de los Uros.
Camine con un cierto temor por aquellas cañas puestas encima del lago y pensando que en cada paso que diera, se hundirían y yo con ellas, pero no, no paso nada y me acerque a una cabaña parecida a las que hemos visto en las películas del oeste, de los indios, pero toda echa de cañas, de Totora. El crujir de las cañas a mis pisadas y el semi balanceo de la isleta flotante, hicieron que rápidamente volviera a la tierra segura del hotel. Decidimos ir hacia Puno, a pasar la tarde, comer, etc., y desde el hotel nos pidieron un taxi.
Mientras lo esperábamos en el exterior, un triciclo, o cholotaxi como se llamaba en otros lugares, llego al hotel y dejo a unos pasajeros, el chico nos insistía que fuéramos con él, y nos decía que nuestro taxi no vendría, o que tardaría mucho. Ir en aquel triciclo hubiera sido gracioso pero quisimos ser correctos y esperar al que nos habían llamado desde el hotel. Y al cabo de 5 minutos, vino el nuestro, y una de las cosas que me sorprendió, es que el trayecto hacia Puno lo hizo muchas veces en punto muerto; en las bajadas, paraba el motor y aprovechaba la pendiente para deslizarse, supongo que para así ahorrar gasolina aunque la gasolina en Perú es bastante más barata que en España. En Perú la gasolina se sirve en galones que vienen a ser 4.5 litros y el precio de un galón rondaba sobre los 9 o 10 soles, dependiendo de los “grifos”. Las gasolineras en Perú se llaman Grifos. O sea que un litro de gasolina pasaba a costar sobre las 80-85 pts más o menos. Después de innumerables paradas y arrancadas del motor, el taxi nos dejo en el centro de Puno, en pleno centro comercial, en el parque Pino.
Caminamos por las calles de Puno, sobre todo por una de ellas, la más transitada y que esta llena de restaurantes, bares y tiendas de artesanía; la calle Independencia, que es peatonal desde el parque Pino, hasta la Plaza de Armas. Decidimos comprar un carrete de fotos, pues aunque llevábamos 5, el ritmo de fotos, era bastante alto y quisimos ser prevenidos, además las tiendas de fotos y revelados, abundan en todas partes.
El aspecto de Puno, recordaba a una ciudad enormemente turística con multitud de gentes de varios piases. Los letreros de los restaurantes, anunciando sus menús y sus precios, casas de cambio… Por la calle Independencia se llega la Plaza de Armas de Puno, y a nuestra derecha, en lo alto de unas escaleras esta la catedral construida en 1757 por los jesuitas en la que entramos y como estaban oficiando misa, nos sentamos en los últimos bancos a escucharla. Por dentro la catedral es más austera que por fuera, que esta muy esculpida. Su altar mayor está recubierto de plata y también goza del privilegio de poder ondear la bandera Vaticana. El cura terminó la ceremonia, y luego en un tono muy coloquial pidió a los feligreses que dieran sus opiniones sobre unas obras que iban a hacerse en la catedral. Se trataba de pintar el altar mayor y pedía la colaboración sobre el color a utilizar, que cada uno diera su opinión. Después hizo mención a un pararrayos situado detrás de la iglesia y que muchas personas la confundían con una antena de telefonía móvil. Pidió consejo para cambiarla de ubicación y que aceptaba propuestas para el nuevo emplazamiento; y ya para terminar hizo referencia a los próximos bautizos que iban a celebrarse en la iglesia. Nos fuimos en paz y en la escalinata de la catedral, con la Plaza de Armas a nuestros pies, se nos acerco una vendedora de guantes.
Mientras estabamos mirándolos aparecieron de no sé dónde 4 o 5 vendedoras más, cada una con cosas distintas, y en segundos estabamos rodeados de personas y cada una de ellas, ofreciéndonos sus productos. Encarna compró unos guantes, y después otra de ellas nos ofreció unos más buenos, estos últimos me los quede yo. También compramos jerseys, “Chompas” como las llaman allí.
Tuvimos que abrirnos paso entre las vendedoras y caminando por las calles de Puno, terminamos en un mercadillo inmenso, el mercado central que tenia la extensión de una manzana, pero además seguía por unas calles como sin tener fin y en un momento dado, las vías del tren lo cruzaban, lo cual me dio que pensar que como seria posible que un tren, circulase por este hormigueo de gente y puestos de mercado si casi ni siquiera se podía caminar de lo lleno que estaba. Había absolutamente de todo, de todo, aparte de los típicos productos de artesanía y textil, electrodomésticos, plásticos, frutas, y carne, mucha carne expuesta en la calle, y en algunos lugares incluso con pequeños hornillos y con potajes en sus fuegos.
Vimos a un chico con una carpeta llena de papeles que parecían formularios u originales de algún documento, enseñarle a otro los modelos que llevaba. Me imaginé que sería como un encargo y que el chico de la carpeta, los escribía para otros, tal como vimos en Arequipa. Aparte de comprar una bandera del Perú para un sobrino de Encarna, poca cosa más adquirimos. Tan solo nos detuvimos en una tienda de joyería y artesanía, donde Encarna se compró unos pendientes de plata, con el dibujo de la cruz andina preciosos.
Tuve que ayudarla a decidirse, pero la verdad es que le quedaban muy bien; y sin darnos cuenta, la noche se nos echó encima. Eran las 6 de la tarde, pero parecían ya las 10 de la noche. Subimos de nuevo por todo el mercado y terminamos de nuevo en el centro. Compramos un gorrito para Encarna, todo de lana, y pasamos por una calle, que estaba toda, llena de locales de Internet, la calle Arequipa. En cada puerta había un local, y en todos ellos había multitud de personas.
Supongo que disponer de Internet en las casas particulares no es muy habitual y por eso la gente recurre a estos locales, donde por poco dinero, pueden jugar, chatear, etc.
Buscar un sitio para cenar, era difícil, por la cantidad de lugares que había para ello, pero nos decidimos por uno que nos pareció bonito y obtamos por el llamado menú turístico a 12 soles. (500 pts) El local no era muy grande y a pesar de ser solo las 7 de la tarde, había ya gente comiendo.
Varias cosas nos llamaron la atención del local. Los vasos aún llevaban la etiqueta del código de barras de la tienda donde lo compraron, y que las coca colas, eran de botella de cristal de 500 cl. En el suelo habían como unas ollas, donde le echaban alcohol, lo prendían y servían como estufas. Como se apagaban con bastante celeridad, había que reponer alcohol varias veces. El camarero vestía con manga corta y contrastaba con todos los que estabamos dentro del local, con jerseys de cuello alto, polares y montón de capas de ropa. El chico me dijo que no tenía frío y eso que en el exterior estabamos rozando los 0 grados. Cenamos y después de ello, nos fuimos a la calle de los locales de Internet y en uno de ellos le mande un email a mi padre. Me costo 0.50 soles ( 22 pts).
Regresamos en taxi al hotel y antes de subir a la habitación, echamos un vistazo a la tienda de artesanía del hotel, sobre todo a las joyas. Habían algunas de muy bellas. Hacia frío en Puno, pero en la habitación se estaba de cine. La estufa daba bastante calor. Mañana íbamos a navegar por el lago sagrado de los Incas, el Titicaca y a contemplar las personas que viven dentro de él. Los Uros. El día prometía ser excitante.
DIA 9º LUNES 14-07-03 PUNO
Estabamos en la mitad justa del viaje, y las ganas de ver paisajes nuevos e historia iba en aumento. Este Lunes, nos levantamos bastante pronto, teníamos ganas de poder avanzar el reloj y de estar ya navegando por el Titicaca…Titicaca… nombre que de seguro todos aprendemos en la escuela por la graciosidad de su pronunciamiento, pero pocos, muy pocos podemos ni tan siquiera imaginar todo lo que esconde, y que al menos para mi, fue una de las cosas que más me gusto e impresiono de todo el viaje.
El desayuno en el hotel era inmensisimo, como todos los Posadas del Inca; si uno quería podía comer hasta la saciedad y no tomar nada más hasta casi la noche.
A Encarna se le estropeo la tostadora, o mejor dicho, ya estaba rota pero ella no lo sabia, hasta que una tostada empezó a quemarse, y por el olor y el humo, enseguida se acerco una camarera a solucionarlo.
Desayunar con vistas al lago, es realmente idílico, y después de arreglar todas las maletas, pues habiamos pedido un cambio de habitación, bajamos a recepción, a esperar que nos vinieran a buscar. A las 9.30 el pequeño mini bus nos recogió en el hotel y después recogió también a una brasileña, Tania, de unos 50 años de edad, pero con una vitalidad increíble, con la cual coincidimos varias veces y entablamos más de una bonita conversación.
Llegamos al embarcadero y en ese momento, se tiene una pequeña desilusion. La Bahía del Titicaca, que esta en la orilla de Puno, presenta un aspecto, que de lejos y cuando no se sabe el motivo, es precioso; de cerca y ya con conocimiento de causa, solamente causa lisa y llanamente asco. Antes de llegar al embarcadero, mientras se va llegando a el, con el transporte, se ve el agua del lago, y un manto verde, parecido al césped, del mismo color y uniforme, que a uno le parece, la posible hierba que pueda crecer en el lago, o por que no, un poco de césped, regado por las aguas del Titicaca.
Al estar en el embarcadero y visualizarlo ya de cerca, llega la desilusion: no es césped, es contaminación. Todas las aguas fecales, los residuos, etc., se abocan en la bahía del lago, en la puerta al acceso a las embarcaciones, por lo que toda la bahía, todo Puno, esta rodeado de una especie de manto verde, uniforme, espeso, y en algunos momentos maloliente, que contrasta con la imagen clara, que al horizonte se ve del agua.
El lago Titicaca, esta situado a 3815 mts. de altura y es el lago navegable más alto del mundo. Sus aguas ligeramente saladas, pertenecen a dos piases Perú y Bolivia. Tiene una extensión de 8400 Kmts. Su máxima longitud es de 170 Km, y en algunos momentos alcanza una anchura de 80 kmts. Además en algunos lugares del lago, su profundidad es de 280 mts. El Titicaca, alberga innumerables leyendas, mitos, y como no, es cuna de dos civilizaciones: la del Tiahuanaco, máxima expresión del desarrollo Aymará y la de los Incas, esta ultima con una leyenda preciosa…Según una antigua leyenda, o según la historia de los Incas, por que ¿ qué es una leyenda, sino una historia transmitida por las generaciones y con un atisbo de verdad?, pues según la leyenda, de las aguas del Titicaca, y alrededor del año 1100 d.c. los hijos del dios del sol, Manco Capac y su esposa Mama Oclo, surgieron de sus aguas con un cetro de oro, para civilizar la humanidad, que vivía más o menos que en la barbarie. Según la leyenda, debian de fundar su capital, en aquel lugar, donde el cetro de oro se hundiera en la tierra, y eso tan solo paso en Cusco, capital de los Incas.
Tuvimos que esperar a que estuviera todo el grupo en el embarcadero, y aunque eso no tardo demasiado, primero partieron un par de lanchas, antes que la nuestra, y después nosotros. En nuestra lancha, cubierta, pero que tenia un piso superior, al que solo se podía acceder por una escalera y solamente cuando nos hubiéramos alejado del puerto, estabamos unas 10 personas. Nosotros dos, más Tania la brasileña, éramos los que hablábamos español y el resto eran ingleses, o sea que nuestro guía, tenia que hacer siempre dos explicaciones, en castellano y en ingles.
Manuel, nuestro guía, era un chaval joven también, de 25 años más o menos, delgado y con unos rasgos que parecían más asiáticos que Peruanos. Vestía un conjunto tejano de color azul marino fuerte y tenia el pelo muy corto. Nos tuvimos que poner unos chalecos salvavidas, rojos, enormes y que molestaban un montón, menos mal que nuestro guía, nos los dejo quitar, una vez ya habiamos salido del embarcadero.
Empezar a navegar, por aquel mar, de suciedad, aunque fuera de color verde, era bastante desagradable, pero solo fueron unos 5 minutos. Enseguida alcanzamos las aguas más limpias del interior de la bahía.
Navegando pasamos por delante de nuestro hotel, y al cabo de unos 35 minutos, llegamos a nuestro destino: las islas flotantes de los Uros…Vamos a ver un poco la historia de los Uros, y como y porque viven, dentro del lago. En tiempos de los Incas, los Uros, sufrieron la persecución de los Incas. Los Incas querían utilizar a los Uros como esclavos, puestos que estos eran una raza muy fuerte y robusta y por ello se vieron obligados a retirarse y a vivir en el interior del lago… ¿Cómo?.
Construyeron con totora, la totora es una especie de caña que crece en el lago, canoas con cabañas encima de ellas, y se fueron a vivir hacia dentro del lago, para huir de los Incas. Pronto aprendieron que la totora con la cual hacían sus barcas y sus tiendas, les podía servir para construir una isla flotante, como una gran balsa, en la cual podrían vivir. La totora, que crece en el agua y además les servia y les sirve aún, para comer, (es comestible), para su limpieza bucal y como calefacción, aparte de cómo suelo para su isla.
Las islas están echas de capas de totora, puestas una encima de la otra, y tienen una duración de unos 30 años.
Al cabo de ese tiempo, y por el hecho de ir poniendo capas una encima de la otra, llega un momento en que la isla, por el peso se va hundiendo y además como la totora se va pudriendo, deben de construir otra isla. Actualmente, hay varias islas habitadas pero tan solo unas pocas están abiertas al turismo. Las más alejadas de la costa, las que están más en el interior del lago, pertenecen cerradas al turismo, sus habitantes quieren así, conservar sus tradiciones sin interferencias de la sociedad.
Cuando uno camina por una de estas islas, a veces tiene la sensación de que se hundirá en cualquier momento, y tan solo el paso del tiempo y el observar de que el suelo no cede, le tranquiliza a uno, pero…pero…tan solo pueden haber unas 60 personas como máximo en la isla, de lo contrario…ya no es tan segura, recordemos que esta echa de cañas, y puestas encima del agua…
Se pueden visitar varias islas y nosotros fuimos a una de ellas, pequeñita, debía tener como dos pistas de tenis, de largo más o menos y en ella habían 6 o 7 cabañas, hechas de totora, y delante de cada una de ellas, una mujer, con su artesanía para vender. Desembarcamos en la isla y la primera impresión es de sorpresa, por la paz que se respira, el ambiente, el paisaje, y el sol que quemaba de lo lindo.
Nos sentamos en aquel suelo, y nuestro guía, nos empezó a enseñar y explicar cosas de los Uros y de sus islas. Nos dio a probar la totora, la caña, primero se le quita una especie de piel que la cubre y el interior parecido en forma y aspecto a la caña de azúcar, se come. Tenia un sabor dulce, a hierba pero dulce, y húmeda, lógicamente pues de dentro del lago nacía. Nos explico también la manera de vivir de los Uros. Ellos viven de la pesca, la cual cambian o venden en Puno, por otras cosas, además de los turistas y de la artesanía que ellos hacen allí. De todas maneras, ya no quedan Uros puros, los actuales ya son una mezcla de genes, pero aún así, a ellos les gusta seguir diciendo que son Uros.
Caminamos por la isla haciendo fotos y mirando todo y mientras el guía nos dejó “tiempo libre”, yo me acerque al único chico que había en toda la isla. De aspecto regordete, con jersey de rayas azul marino y rojas, cara quemada por el sol y mirada penetrante, de voz pausada y suave, moreno, 24 años, y de nombre Martín. Y tuve una conversación con él, la mar de interesante, en la que más o menos, dijimos esto:
-¿Te importa que me siente? Me gustaría hablar contigo. Estoy tomando notas de todo lo que veo, para poder luego escribir lo que he visto…
M-No señor, siéntese usted.
L- ¿Cómo te llamas?
M- Martín
L- ¿vives aquí?
M- Sí. Si vivo aquí.
L- ¿ y te gusta estar aquí?¿ No preferirías vivir en Puno?
M- No, en Puno hay muchos coches, ruido, y aquí esta uno muy tranquilo, se duerme bien, no hay ruido…
L- ¿Pero no te aburres aquí? ..Esto parece muy triste después de que nos vayamos nosotros…
M- No señor, siempre he vivido aquí, mis padres, mis abuelos y no se tiene tiempo de aburrirse, siempre hay mucho trabajo…
L- ¿Estas casado? ¿Tienes hijos?
M- Sí. Tengo una hija de 4 años…
L- ¿Cuántos tienes tu Martín?
M- yo 24..
L-¿Y tu hija, quieres que siga vuestra tradición, o preferirías que hiciera una vida en la ciudad?
M- Yo quisiera que ella siguiera las tradiciones de mis antepasados y viviera como un Uro.
L- ¿Tienes amigos en Puno? ¿ Les ves, y que opinan ellos de ti?
M- Les parece bien, respetan mis costumbres.
L- ¿Sales con ellos, a tomar algo, a pasear?
M- Sí, algunas veces.
L- ¿Cómo es un día tuyo, aquí, que haces?
M- Me levanto a las 3 de la madrugada y me voy a pescar, y tenemos que pescar antes de que salga el sol, pues como tu ya sabes, nosotros somos adoradores del sol, y todo el pescado que no saquemos del agua, antes de que el sol nos ilumine, ya no nos sirve, es malo, el sol no quiere que pesquemos de día. Luego vengo aquí, espero a los turistas, y cuando se van, preparo más cosas de estas ( la artesanía) y a cuando el sol se va, me voy a mi cabaña y me acuesto pronto.
L-¿ Y esto todos los días? ..Tu no tienes vacaciones, o fiestas ¿no?
M- Si, cada día hago lo mismo, a mí me gusta y es mi obligación.
L- Gracias Martín, ¿sabes una cosa? Yo me llamo Lorenzo, y en mi país, Catalunya al sol se le llama como yo Lorenzo. O sea que llevo el nombre del Sol. Martín se río.
Bueno Martín muchas gracias por tu atención, me llevo un bonito recuerdo de nuestra pequeña conversación, que sigas feliz aquí, y gracias una vez más.
M- Que tengas un bonito viaje Lorenzo.
Antes de levantarme Martín me enseño todas las cosas que él vendía: pequeñas totoras, botijos, ocarinas, colgantes de varios modelos y todo ello hecho a mano, allí, en su isla.
Me levante y me fui con Encarna que estaba viendo unos colgantes con la cruz andina y otros con el calendario Inca. Compramos alguno y mientras estabamos pagando, mi nombre empezó a sonar por todas partes… ”Lorenzo, té falta comprar aquí”, “ Ven aquí Lorenzo”, no se como pero todas las mujeres de la isla, se habían quedado con mi nombre y me llamaban para que fuera a comprarles a ellas. Yo no sabia si reír, o como salir de aquel “compromiso”, pero como nuestro guía nos llamó para irnos, eso me salvo. Tuvimos aún unos segundos para subirme a una atalaya de unos 7 o 8 metros de alto, desde la cual pude hacer una foto de toda la isla y además, ver una panorámica preciosa de varias islas adyacentes.
Ibamos a ver otra isla y teníamos la oportunidad de navegar entre islas, con una totora, que casualmente era remada por mi interlocutor anterior, Martín, previo pago de la propina correspondiente claro. Nuestro guía, Manuel iba en la lancha y si alguien no quería ir en totora, podía ir con él. Nosotros lógicamente quisimos subir en la totora y como subimos los primeros nos pusimos delante de todo, al lado de la cabeza que presidía la totora.
El lago Titicaca, es desde el año 1978, Reserva natural y mientras navegábamos con la totora yo me imaginaba allí en una isla, por la noche, con todo el cielo lleno de estrellas, despejado, sin contaminación, sin ruidos, con aquella paz, en medio de un gran lago; Hubiera sido increíble que Encarna y yo, hubiéramos podido estar abrazados una noche, mirando las estrellas en aquel lugar….
Al Navegar con la totora, uno se da cuenta de que las islas están atadas, a un gran palo de madera, anclado en el fondo del lago y que de no ser así, las islas estarían a la deriva. Asimismo pudimos ver otras islas con alguna construcción algo más moderna, o con techos de uralita que Martín nos dijo que eran escuelas.
En cada isla hay una gran atalaya hecha también de junco con la cual se tiene una panorámica de toda la isla y de algunas de alrededor. Las cabañas siempre están puestas una al lado de la otra, pero dejando como una especie de plaza central vacía, y en las orillas algunas totoras, con una cabeza en su proa, que recordaba a las imágenes de las proas de los barcos vikingos. Desde la totora se veían otras islitas con algunas construcciones con algo más de modernidad, y sobre todo con placas solares. Había edificios también con techos de uralita, que eran los de correos, iglesias, etc.
Llegamos a la otra isla y en ella nos dirigimos primero a una cabaña algo distinta de las demás. Tenia unas escaleras para entrar y estaba levantada del suelo, por unos enormes troncos en cada punta de ella. Dentro las paredes y el techo estaban echas con placas de madera. Dentro había una veintena de chicos, sentados, bastante en orden mientras la maestra les iba haciendo un dictado. Ellos repetían las palabras mientras jugueteaban unos con otros. No quisimos molestar y no entramos. A su izquierda había otra escuela, con la construcción idéntica a la anterior, y además esta, tenia en las paredes fotos y banderines, de infinidad de sitios.
La maestra nos invito a entrar y eso hicimos e inmediatamente teníamos un montón de chiquillos a nuestro lado. Uno de ellos me dio una cartulina amarilla del tamaño de una postal y que él había dibujado con una totora y una cabaña y además había puesto el nombre de Uros, Titicaca. Como todo buen autor, por detrás había puesto su nombre, Romario. Lógicamente esperaba una propina y yo le di un bolígrafo; el muy pícaro me dijo que no, que quería soles, y la maestra le regaño diciendo que no, que debía de aceptar lo que le dieran. Entonces con el bolígrafo se fue a enseñarlo a los demás chicos.
La maestra me contó, lo difícil que era enseñar en esas condiciones, y el gran trabajo que ella hacia, con chicos de diferentes edades y con temáticas diferentes, pero todos juntos en un mismo espacio. Me contó que muchas veces tiene que comprar ella misma el material para la escuela, puesto que no reciben ningún tipo de ayuda y subsisten con los donativos de los turistas. Supongo que ya lo tienen estudiado y más de algún turista, como a mí, se le ablanda el corazón y…También me dijo que tiene muchas dificultades por que algunas familias no dejan que sus hijos vayan a la escuela y tiene ella que estar siempre discutiendo con los padres. Mientras ella me contaba todo esto, mire a Encarna que estaba detrás de mí, con un montón de niñas a su alrededor, y que la estaban acribillando a preguntas. Pense que no sabia quien estaba más feliz, sí Encarna o aquellas chiquillas. Le di 20 dólares a la maestra pero le pedí si podía hacerme una foto con todos los niños y asintiendo los llamo a todos, mientras iba regañando a alguno, que se limpiara, que se portara bien etc.,
Me senté en el suelo y en un segundo tenia literalmente a todos aquellos críos encima de mi Eran 9 niñas, con una chaqueta de color rojo, a modo de uniforme y el cabello recogido en unas graciosas trenzas y 6 chicos, todos con una camiseta de origen blanco, pero que estaba bastante sucia. Todos ellos tenían la cara morena, tostada por el sol y algunos de ellos, con sus mofletes quemados por el sol que era muy fuerte, con una cara de pícaros todos ellos y descalzos, todos descalzos.
Mientras Encarna se preparaba para hacer la foto, alguno de los niños me miraba a mí..” No a mi no me mires, mírala a ella”. La foto salió preciosa y quede en mandársela a la maestra, ella me dio su dirección. Le comente que de haber sabido lo de la escuela, le hubiera traído 2 o 3 camisetas que tenia en el hotel y que las había traído para regalar, y bueno, que dije, se me ofreció a ir ella misma al hotel y yo que se las dejara allí.
Le escribí un papel con mi nombre, Dni, hotel y en el que ponía que la Srta. Mary Bermejo, que así se llamaba recogería un paquete para ella, gratis, en el hotel. Me dio las gracias una vez más mientras el guía ya nos estaba reclamando. Me despedí de aquella escuela y al salir de ella, aún tuvimos 5 minutos para comprar algo de artesanía en aquella isla, sobre todo totoras echas a mano y de hacerme una foto con una lugareña de allí, con su sombrero del altiplano típico parecido a un champiñón.
Embarcamos en nuestra lancha para regresar a Puno, y en el trayecto Encarna y yo estuvimos casi todo el rato sentados en un lateral, tomando el sol, o quemándonos con él. Habiamos visto algo diferente, una forma de vivir distinta, curiosa, y aún nos quedaba más de medio día de excursión.
Al llegar a Puno, nos llevaron en una pequeña furgoneta al centro del pueblo. Nos podían dejar allí o al hotel, pero decidimos que comeríamos algo en Puno, y luego ya nos iríamos a la excursión de la tarde.
Dimos una vuelta por las calles más céntricas de Puno y nos costo decidirnos por un sitio para comer, y al final, entramos en uno donde también ponía lo de menú turístico, pero por sorpresa nuestra, comimos solos. El local no era muy grande y tan solo estabamos nosotros, además como llegamos temprano, interrumpimos la comida a los camareros de allí. Lo peor eran los servicios, al menos el de hombres. Además y como curiosidad, los vasos del restaurante, también tenían la etiqueta del código de barras de la tienda donde lo compraron, pegada al vaso.
Después de comer, dimos una vuelta más por las calles de Puno, cambiamos otra vez dinero, pero esta vez en una casa de cambio. El cambio siempre estaba más o menos, entre los 3.45 y 3.47 soles por dólar. Solíamos cambiar siempre 50 dólares cada vez, y con ello teníamos para ir tirando. Puno se fundó en 1668 cerca de lo que en algún día fue una mina de plata llamada Laykakota. Puno tiene unos 80.000 habitantes, y por sus calles hay innumerables lugares donde le organizan a uno cualquier tipo de visita, excursión o Tour, como se le llama allí.
Nos dirigimos hacia la Plaza de Armas, que era donde nos tenían que venir a buscar para la excursión de la tarde. Como llegamos pronto, paseamos por las calles de esa zona que no habiamos aún visto y descubrimos un montón de restaurantes más, y algunos de ellos muy económicos. En la Plaza, estaba también Tania, la brasileña, y nuestro guía del primer ida, Alex que era el que nos recogía. Por lo que veíamos observando siempre había un guía que era el responsable de las recogidas, traslados, etc. y otro, que era el que hacia las visitas y daba las explicaciones. Oímos a un grupo de personas hablar Quechua, y no se entendía nada, fonéticamente a veces parecía japonés, pero a no ser que alternaran palabras en español, que a veces ocurría, no te enterabas de nada. Al cabo de un buen rato, vino el transporte y nos dirigimos hacia la agencia, donde teníamos que esperar a otro coche, que es con el que haríamos la visita.
Nuestra excursión era a las ruinas de Sillustani, una necrópolis especial pre inca a medio camino entre Puno y Juliaca. Estas ruinas que están situadas en lo alto de una pequeña colina y con un lago el Umayo detrás, son tumbas de los nobles y de los Reyes de los Hatum Colla. Son torres funerarias circulares algunas de las cuales pueden medir hasta 6 metros y que son llamadas Chullpas, aunque algunos arqueólogos los llaman ayawasi (casa del muerto), puesto que las Chullpas son también los vestidos de las momias. No obstante algunas de las tumbas que vimos, median más de 12 m de altura.
Estas torres servían para enterrar los muertos, a veces familias enteras con su ajuar y con tan solo una abertura al este por la que podía entrar a gatas una persona.
Por el camino antes de llegar, fuimos hablando con Tania; le pregunte por Lula, por Brasil y ella me contesto que no había votado a Lula, que Brasil esta en manos de más o menos los de siempre, y aunque Lula tenga muchas buenas ideas, los poderes económicos no le dejaran hacer nada. Tania nos contó que casi siempre viaja sola, y que sus amigas no la quieren acompañar. Creo que nos dijo que era maestra y que hacia bastantes viajes al año, aún que por su manera de hablar y de comportarse, creo que debía de tener una economía bastante desahogada.
Nuestro grupo era mayoritariamente ingles, tan solo hablábamos castellano nosotros dos, Tania y una chica alemana que viajaba sola y con la que entablamos conversación más tarde. Le pedí a nuestro guía, que por favor, no se olvidara del castellano. Nuestro guía se llamaba Henry. Un chico de unos 30 y pocos años de edad, camiseta y pantalón corto, algo de barriga, y una gorra al estilo yankee en la cabeza, con la visera hacia atrás. Además llevaba puestas unas gafas de sol, que no se quitaba para nada. Al salir de Puno, nuestro guía nos enseñó con orgullo, la universidad de Puno, del altiplano como él decía, la más importante de la zona y con una cantidad muy importante de estudiantes.
Antes de llegar a las ruinas paramos primero un momento en un mirador con una vista fantástica de Puno, de su bahía y del lago. Lógicamente con su puesto de artesanía correspondiente. Al cabo de unos 20 minutos llegamos a las ruinas, y al bajar del bus, lo primero que le choca a uno es que las ruinas no están, no se ven y es que para llegar a ellas hay que subir unos tramos de escaleras primero y un camino después, de aproximadamente unos 15 minutos de subida, y con el sol incesante dándote en toda la cocotera. Nuestro guía iba haciendo pequeñas paradítas para contarnos cosas del lugar y de la historia y lo primero que vimos, antes de llegar a la cima, fue un calendario solar que aún era utilizado como lugar de ofrendas.
En una pequeña explanada había un enorme circulo en el suelo, delimitado por unas piedras al que se accedía por una escalera de tres escalones. Los tres escalones son un símbolo sagrado, que representa los tres niveles de la vida, del mundo, según los Incas y algunas tribus anteriores. Según ellos el mundo esta dividido en tres niveles; el Hayna pacha o mundo de las alturas, del cielo, el futuro, los dioses, representado por el Cóndor, animal sagrado. El Key pacha o mundo presente, la tierra, el hoy, la vida, representado por el Puma, animal sagrado y el Uru pacha, o mundo pasado, el submundo, pero no el infierno, puesto que los Incas, no creían en un infierno y representado por la serpiente, animal sagrado también.
Siempre que nos encontrábamos con 3 escalones es que estabamos o entrábamos en un lugar sagrado. Nuestro guía nos hizo entrar pero aunque se podía entrar por cualquier lugar, nos pidió que lo hiciéramos por la entrada, por los escalones. En el centro se puso él, y nos contó que en el Inti Raymi, el día del sol, el solsticio de verano ( 21 de diciembre en Perú) en aquel lugar se realizaban hoy en día, ofrendas a la tierra, al sol, de fetos de llama, u otros animales que eran ofrecidos en sacrificios y nos dijo que si una persona se quedaba a vivir en Perú, en su interior, en pequeñas aldeas, y por un espacio de varios meses, al final oiría cosas extrañas, raras, que hablaban de sacrificios humanos hoy en día. Como vio nuestra cara de extrañeza, nos pregunto que si no le creíamos, y nos aseguro que era cierto. También nos dijo que en aquel lugar, en el centro del calendario, donde él estaba, había una gran energía, y que el mismo la notaba, pues su voz sonaba más fuerte, pero para poder notarlo había que estar solo, o en silencio, y como éramos muchos, nadie lo comprobó.
Caminamos un poco más y llegamos ya a la primera tumba, que tenia un lateral todo en pie y otro el que veíamos al subir medio destruido. También nos hablo de los saqueadores de tumbas, aunque eso uno ya se imagina que existen en todas partes. Lo más sorprendente aún estaba por llegar. Aquellos torreones funerarios diseminados por toda la montaña, estaban hechos de piedra, pero de una piedra cortada perfectamente y finamente pulida. De varios cientos de kilos de peso cada una, y con una altura de más de 5 metros. ¿Cómo?
Aprovechaban las grietas naturales de las piedras para introducir agua, agua que por las noches con las heladas se congelaba, y esa agua congelada, agrandaba las grietas de las piedras. Después por esos agujeros se introducían maderas, maderas que al contacto con el agua, se ensanchaban y acababan agrandando o rompiendo las piedras. Después estas eran limadas, pulidas con arena, y este proceso, para una sola piedra, podía durar meses, y cada torreón tenia cientos de piedras. Además había que transportarlas y subirlas a cada vez más altura, y eso lo hacían con rampas que preparaban con piedras o maderas y a fuerza de empujar, pues aún no conocían la rueda.
Para construir cualquier torre de estas se tardaban años, muchos años y eran necesarios un montón de personas. Todo esto nos lo contó cuando en la parte posterior de la montaña, nos enseño la cantera, el lugar donde las extraían. Toda la montaña esta llena de tumbas, más o menos conservadas, algunas más destruidas que otras. La montaña esta rodeada por el lago Umayo, y en la parte posterior del lago, justo donde esta la cantera, hay una pequeña isla con una hermosa leyenda.
En esta isla se crían y conservan las vicuñas, especie protegida en el Perú, parecida a una gacela, y en esta isla una familia esta al cargo de la cría, solo una familia. Una vez, se instalo otra familia y esta tuvo muchos problemas con la tierra, con la isla. La leyenda dice que la Pacha mama, la tierra, no la acepto y tuvo que irse. Además, si uno viene las noches de luna llena, y se sienta en la ladera, mirando el lago, ( lo cual debe de ser duro pues las temperaturas bajan bastante por debajo de los o grados), puede oír y ver sirenas, que emergen en el lago y con sus cánticos alegran la soledad de la familia que vive en la isla, al cuidado de las vicuñas. Una leyenda.
Hacia un viento y un sol fortísimos, y como teníamos un poco de tiempo libre, nos acercamos al lugar del principio, al calendario solar, al de la energía, y es cierto que si sé esta en silencio, como el viento no te llega, se nota una gran tranquilidad, una paz, quizás también por el lugar, por el momento, quizás también fue entonces un buen momento para en un lugar tan energético, abrazarnos y darnos un beso.
Tuvimos que bajar por otro lado del que habiamos subido y casi nos perdimos, hubo que acelerar un poco el paso, y aprovechamos que la alemana también estaba por allí y nos hizo alguna foto además de contarnos que llevaba ya 15 días en Perú y le quedaban muchos más, que había estado en Barcelona y que le encanto la ciudad, el mar, pero que hacia ya muchos años que había ido. Yo de nuevo volví a hacer de embajador de mi ciudad y la anime a que volviera a venir, contándole todas las cosas que aún podía visitar.
Llegamos abajo de la montañita, mientras soplaba mucho aire, y creo que éramos los últimos turistas, pues los inefables puestos de artesanía, ya estaban recogiendo a nuestro paso..
Llegamos a Puno y a nosotros dos y a Tania, nos llevaron a la agencia, donde nosotros tuvimos que rellenar una encuesta sobre la agencia y sobre el servicio. Es curioso pero en cada ciudad que estuvimos, cada agencia nos hizo una encuesta de calidad. Nuestro guía nos ofreció en llevarnos al hotel pero nosotros le dijimos que nos quedábamos por Puno, a pasear y él nos dijo que fuéramos con cuidado, pues esa calle y esa zona, la de la agencia, no era segura. Estaba oscura eso sí, y con mucha gente haciendo corrillos en algunas puertas, pero no nos dio la sensación de mucha inseguridad, aunque andamos deprisa y enseguida estuvimos en el centro del pueblo.
Compramos un par de jerseys en un callejón donde se apelotonaban un montón de mujeres con infinidad de modelos de alpaca, mixta, gorros, guantes, y cualquier cosa textil que pudiéramos desear. No cenamos pues la verdad no teníamos hambre y después de mucho caminar ya por ultima vez por las calles de Puno, cogimos un taxi para ir al hotel.
Al llegar comprobamos que efectivamente nos habían cambiado de habitación, y nos habían dado una con vistas al lago. Dejamos en recepción las camisetas que le había prometido a la maestra de la escuela de los Uros, junto con una nota en la que dejaba anotados todos los datos, tanto de ella como los míos.
Y luego como era pronto yo quería ver el barco Yavari. ¿ Y que es el Yavari?.
Bien, en la parte posterior del hotel, junto a la mini isla que hay simulando la de los Uros, había un pequeño caminito de piedra y al final del él, una especie de puente de madera, con cuerdas a los lados, pero casi tocando el mar, que cuando estabas en el, se balanceaba mucho, muchisimo y como además estaba oscuro, pues daba un poco de respeto. Ese puente terminaba en un barco anclado en el lago, de nombre Yavari y ya dentro de el, nos recibió un marinero, con el saludo típico militar. La historia es la siguiente: Fue construida como cañonera, juntamente con su gemela la Yapura y pronto pasaron a ser barcos de carga mixta a cargo del gobierno Peruano. Se construyeron en Gran Bretaña en 1861. Pero en el contrato figuraba un apartado que decía, que estos dos barcos debian de ser enviados por piezas hasta el lago Titicaca y que ninguna de las piezas debía pesar más de 120 Kg. En total fueron 2766 piezas. Y se hizo.
Primero en mar, hasta el puerto de Arica, despues en tren hasta Tacna y luego lo más difícil, en mulas hasta el altiplano. Y también se hizo. Se tardaron 6 años, pero se logro y en la Navidad de 1870 la Yavari, empezó a navegar por el Titicaca, con sus 38.50 mts de eslora y 5.20 de manga. La Yavari usaba guano seco de camelidos para su caldera (excrementos), pero como el combustible ocupaba mucho sitio, se tuvo que alargar la nave primero, y despues como no era del todo rendible, se cambio su motor por uno más moderno. Despues de muchos años de servicio el barco fue dado de baja por la armada Peruana, y su interior fue llevado a un museo en Arequipa y su casco abandonado en el lago. No se oxido mucho y en 1982 una inglesa Meriel Larken, visito los restos, y creyó que el Yavari, era una historia que podría salvarse y lanzó el proyecto Yavari, compró el barco que ya estaba casi en desahucio y poco a poco se ha ido reconstruyendo, rescatando piezas originales y ha sido reconocida oficialmente como pieza histórica de incalculable valor.
Pero aún hacen falta más de 10 millones de dólares para que la Yavari pueda navegar otra vez por el Titicaca, como barco de recreo, y transportar a unos 20 pasajeros además de una tripulación de 5 personas.
El marinero que nos atendió, nos mostró todo el barco, todo, bodega, sala de maquinas, camarote del capitán, cocina, todo, y en cada estancia nos dio las explicaciones pertinentes de todo. Así supimos que el capitán de la Yavari, el señor Carlos Saavedra vive en el barco, y oímos su voz, aún que no lo vimos. Contemplar nuestro hotel, a bordo de aquel barco, en alta mar, de noche, era de nuevo una experiencia increíble. El barco tenia una pequeña tienda de objetos de recuerdo, souvenirs, y una cajita para depositar donativos. Yo no deposité nada, y aún no sé por qué puesto que el barco era precioso, y la explicación de aquel marinero, fue muy atenta, pero en fin, ya estaba echo.
Nos comentó que gracias a los donativos de las personas, la colaboración del hotel y de alguna institución, además de lo que pueda aportar el gobierno, confían en que en un par o tres de años, el Yavari, navegue de nuevo. Al irnos, tuvimos que esperar a que un matrimonio con una niña, terminaran de salir de la pasarela. Aquel matrimonio lo veríamos a partir de mañana en todas las excursiones que realizásemos.
De regreso al hotel, nos quedamos un rato mirando el puesto de artesanía que había en el hotel, en el salón comedor y que estaba atendido por 2 mujeres. Nos tomamos un mate de coca, en el salón, mirando como una de ellas tejía un mantel, de vistosos colores. Le compramos una totora más, y nos fuimos ya a la habitación. Abrimos las cortinas, puesto lo que más nos apetecía era ver salir el sol por el lago, el depertarnos con lo que suponíamos seria una preciosa vista, y contemplando alguna que otra estrella desde la ventana, cerramos la pagina a una día, que había sido muy intenso. Habiamos visto y conocido cosas muy interesantes, y aún nos quedaba el premio gordo, Cusco, Machu-Pichu y un montón de historia.
Amiga viajera..Esta completo, lo que ocurre es que esta partido en tres trozos, pues era muy extenso..Espero que los puedas ver por aqui, si no, no tengo inconveniente en mandartelo entero.
un saludo
Dios!!! Que palabras más bonitas has podido definir todo ese recorrido a mi país, sinceramente con el leer cada párrafo y el detalle que explicas, me hace sentir como si estuviera viviendo cada día, cada hora y minuto, esa experiencia que has vivido tú y Encarna.
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Hola. Tenemos pensado viajar en agosto a Lima, Cuzco y lugares imprescindibles. Me podéis recomendar qué lugares elegir?. Estaremos unos diez días y nos gustaría hacer un treking sencillito. Gracias
Hola pues yo con esos días diría Lima, Arequipa y Cuzco con Machu Picchu y alguna visita al valle sagrado. Si quieres apretar más podrías alargar algo la estancia en Arequipa e ir al Valle del Colca si eso os apetece y por allí hacer algún trekking. Saludos!!
Buenas, creo que llego a tiempo
Para 10 días y sobre todo si quieres hacer algún treking mejor te vas directa a Cusco pero en vez de quedarte aquí lo mejor es que te vayas a OLLANTAYTAMBO que está en torno a 2800msnm y eso te ayudará a aclimatarte a la altitud además es una zona muy interesante dentro del Valle Sagrado para hacer algún treking
Lugares a Visitar en esos 10 días
PISAC
OLLANTAYTAMBO
CUSCO la ciudad es de lo mejor de América y en sus alrededores tienes muchas cosas que hacer ejemplo Laguna Humantay, Vinicunca, Palcoyo, Ruinas (Sacsayhuamán, Q'enqo, Puka Pukara... Leer más ...