Aquel día nos permitimos descansar un poco más que el anterior, pero tampoco mucho porque teníamos que salir de Bangkok para conocer la fascinante Ayutthaya, la antigua capital del Reino de Siam.
Desayunamos en el hotel y partimos en taxi hacía Victory Monument para coger una de las famosas vans blancas, la opción más rápida y económica para llegar. Fuimos en taxi hasta la parada por 90 THB, un precio algo más elevado porque el tráfico ralentizaba el trayecto.
Fuimos al final del pequeño mercado de la plaza siguiendo las indicaciones de un policía y con solo decir Ayutthaya se abalanzaron sobre nosotros varios conductores. Afortunadamente, nos metimos en la furgoneta más llena y apenas tuvimos que esperar para arrancar, ya que no salen hasta que estén completas. Nos costó 60 THB el trayecto cada uno. Tardamos alrededor de una hora y media en llegar y caminamos fuera de la zona de llegada para encontrar algún tuk tukero que nos acompañara todo el día. Sabíamos que un recorrido de 3-4 horas rondaba los 500 THB y no tardamos en dar con uno que se ajustara a nuestro itinerario por 400 THB. El hecho de ser de los más rezagados había sido una ventaja porque supongo que a esas horas no conseguiría muchas más “presas”.
Comenzamos por Wat Yai Chai Mongkhon con una entrada de 20 THB por persona. Nos quedamos alucinados con sus antiguos y altos chedis y budas de ladrillo recubiertos por las lonas amarillas. Sinceramente, no les hace falta la restauración y conservación de los templos de Bangkok para impresionar.

Paseamos por sus alrededores y nos encontramos a un pequeño monje recitando sus oraciones. Adorable.

Terminamos la visita de su buda reclinado, un buen adelanto del que veríamos más tarde.
Pasamos después a Wat Maha That. Si bien no es tan alto ni espectacular como el anterior, también tiene su encanto. Su arquitectura es más parecida al estilo khmer de Camboya.

Pero sin duda, la estrella del lugar es la cabeza de buda que se asoma entre las raíces de un árbol.

A continuación visitamos el templo vecino, Wat Ratchaburana, mejor restaurado que el anterior.

La entrada fueron 50 THB por persona y solamente nos cruzamos con 6 turistas en el interior, todos españoles, dicho sea de paso.
Subimos hasta el centro de la estructura y descendimos por unas empinadísimas escaleras de diminutos peldaños hacia el interior de su estupa. En el pasado, aquel era el lugar para almacenar tesoros y riquezas, pero en la actualidad no quedaba más que la mágica atmósfera del pasado y algún que otro murciélago revoloteando. No duramos mucho en interior porque aparte de que la estancia era muy pequeña, hacía un calor insoportable.
Tomamos de nuevo el tuk tuk dirección Wat Phra Si Samphet (50THB/ pers). Fue el templo que más nos gustó, una pasada.

Pudimos subir hasta sus estupas y echarnos unas fotos muy chulas. Como digo, a Ayutthaya no le hacen falta chedis dorados para impresionar.
Pasamos después al templo vecino, Viharn Phra Mongkol Bophit, un templo más reciente que alberga un enorme buda… tan grande es, que primero lo situaron a él y después construyeron el templo. La pena es que el templo original fue arrasado por un incendio y lo que hoy conocemos es una fiel reproducción del mismo.

Recorrimos los jardines de alrededor y pudimos ver por primera vez elefantes caminando y transportando a los turistas. No es una imagen que nos guste, pero hemos de admitir que ver a semejante animal circulando por una ciudad impacta y mucho.
El tiempo negociado con nuestro conductor se había agotado prácticamente pero le convencimos para hacer la última parada de la ruta que habíamos diseñado, el Wat Lokayasutharam o templo del buda reclinado, con acceso gratuito.
No nos detuvimos mucho por deferencia a nuestro conductor, pero finalmente nos dejó en la zona de las vans y le dimos 500THB, se merecía una propina por la extensión y porque había sido muy amable.
Antes de tomar la furgoneta, fuimos a buscar algo rápido de comer. Como la oferta callejera no era mucha, repetimos en el 7/Eleven con nuestros socorridos sandwiches a la plancha. Compramos 3, nuestro té de miel y limón, agua y un mango pelado envasado. Todo por 124 THB.
Esta vez tuvimos que esperar algo más a que se llenara la furgoneta aunque ya había bastante gente dentro. Comimos allí mismo, pero calor era insufrible. La gente resoplaba y abanicaba con lo que pillaba hasta que mi chico salió y le pidió al conductor, que se hizo el despistado, que pusiera el aire acondicionado. Todo el mundo respiró aliviado. Lo que no entiendo es como aguantaron así hasta que nosotros, que fuimos de los últimos en llegar, se lo dijimos al conductor.
Arrancamos y echamos una “cabezadita” en el camino de vuelta. Y lo entrecomillo porque cada vez que el conductor pillaba un pequeño bache en la carretera, que no eran pocos a pesar de que su aspecto no era ni mucho menos malo, mi cabeza apoyada en el cristal rebotaba de lo lindo. A la velocidad a la que van no es de extrañar que el impacto con baches, por pequeños que sean, se note tanto.
Ya en Bangkok y en plena hora punta de la tarde, tuvimos bastante dificultad para encontrar un taxi que nos quisiera llevar al hotel sin ponernos el taxímetro. Al final salimos de la rotonda y dimos con un joven que iba entretenido en el atasco jugando al póker en el movil mientras el tráfico se detenía. La carrera fueron 120 THB.
Aprovechamos una horita en la piscina de la azotea del hotel mientras anochecía. No estaba muy elevado pero podíamos tener una perespectiva de esa parte de la ciudad mientras disfrutábamos de un reparador y relajante baño.
Después de la ducha, fuimos a mimarnos un poco. Nuestro cuerpo llevaba muchos cambios y kilómetros encima y fuimos a Urban Thai Massage. Yo quise probar el tailandés (160 THB) y mi novio uno de pies (150 THB), ambos de media hora.

A mi me dieron unos pantalones y una camisola y me metieron en un pequeño compartimento a oscuras con un cholchon donde una tailandesa de avanzada edad me dejó como nueva. Se subió a mi espalda y piernas y con ténicas de presión fue relajando todas las tensiones de mis músculos. No lo recomiendo para todo el mundo porque para muchos puede resultar doloroso pero yo tengo mucho aguante en este sentido y lo disfruto bastante.
Cenamos en pleno Kao San en un puesto callejero, unos pad thai con bebidas por 180 THB y paramos en una agencia (My Friend`s) que habíamos visto cerca de nuestra calle para organizar el transfer al aeropuerto al día siguiente. El vuelo a Camboya salía a las 10:10 horas desde el aeropuerto de Don Mueang, con lo que teníamos que estar máximo a las 8:10 allí y reservamos para la furgoneta de las 6. Tocaba madrugón. Tuvimos que despertar al chico de la agencia, que estaba durmiendo sobre el escritorio, algo muy habitual en Tailandia. Compramos los dos tickets por 120 THB cada uno.
Con los deberes hechos, tomamos un taxi que nos costó 87 THB a la zona de Silom. Queríamos despedirnos por todo lo alto de Bangkok y nada mejor que hacerlo literal y metafóricamente desde una azotea. Llevábamos varios bares apuntados: Scirocco, Above Eleven, Vertigo… pero finalmente nos decidimos por Cloud 47, en el edificio del United Center. ¿Y por qué este? Pues básicamente porque leímos que no existe ningún código de vestimenta, puedes entrar con bolsas, mochilas etc, y los precios son mucho más económicos. Nosotros no llevábamos bultos e íbamos “informales pero arreglados”, pero aún así confiamos en nuestra elección. No pudimos haber escogido otro lugar mejor.

El pub estaba muy tranquilo, con poca gente, buena música y unas vistas para quitar el hipo. Nos sentaron en una mesa para dos justo al lado de la barandilla, en la mejor zona y nos entregaron las cartas. Nuestra idea era tomar algún coctel o similar, pero vimos los precios y la oferta gastronómica y quisimos “recenar”. Lamentablemente, nos informaron que por la hora (eran las 23:00), la cocina estaba cerrada, pero podían servirnos cualquier snack. Pedimos una pizza hawaiana, una pinta de Chang y un combinado (hubo que pedir el Whisky y el red bull por separado). Todo nos costó 940 THB, poco más que lo que tengo entendido que vale un coctel en Scirocco.

Recomiendo fervientemente este lugar. El ambiente y las vistas son espectaculares y podréis cenar estupendamente por menos de 40€ dos personas, el precio de una cena “normalita” en España.
Disfrutamos del ambiente, la música, las comidas, las vistas y la breve brisa que soplaba en las alturas. Sin duda, aquella elección puso el boche de oro a nuestra estancia en la capital de Tailandia.
Volvimos en taxi por el mismo precio de la ida y organizamos las maletas para salir al día siguiente a primerísima hora. Nos esperaba Camboya. De momento el viaje estaba saliendo a pedir de boca y no había hecho más que empezar.
GASTOS DEL DÍA PARA 2 PERSONAS
Van i/v a Ayutthaya: 240 THB
Entradas a 4 templos: 340 THB
Comida 7/Eleven: 124 THB
Tuk Tuk en Ayutthaya (3.5hrs): 500 THB (400 +100 propina)
Masaje tailandés y masaje de pies: 310 THB
Cena en Kao San: 180
Pizza y bebidas en Cloud 47: 940 THB
Tickers Van al Aeropuerto: 240
4 taxis: 378 THB
TOTAL: 3252 THB