El día arrancó para nosotros sobre las 9:00 hrs de la mañana. Para hoy teníamos planeada una ruta por los principales templos de Chiang Mai que habíamos elaborado desde casa. No teníamos tiempo que perder.
Partimos con nuestra moto con dirección a Doi Suteph, el templo más lejano situado a lo alto de una colina. Paramos primero a llenar el depósito de gasolina por 75 THB (qué maravilla) ya que debíamos devolverlo por la mitad. Ascendimos por la colina encontrándonos la entrada a varias cascadas, algunas de ellas de pago, a las que pensabamos acceder a la vuelta. En la cima todo el aparcamiento, incluso el de motos, ya estaba completo, menos mal que justo salió una y pudimos aprovecharnos.
Comenzamos el ascenso de la escalera de 309 escalones flanqueada por dos dragones, pagamos arriba la entrada de 30 THB por persona y comenzamos a disfrutar del abarrotado templo.
Primero comenzamos por zonas más vacías como la de las campanas y el mirador desde el que se tenía una magnífica vista de la ciudad.

Después comezamos con la mejor parte. Impresionantes figuras y decoración en tono dorado, una absoluta maravilla.

Depués de un rato visitando la zona, descendimos de nuevo hacia nuestro siguiente destino pero antes paramos en la catarata Huay Keaw, de acceso gratuito.

Nos pareció una zona preciosa para hacer un alto en el camino, pero no nos podíamos detener demasiado si no queríamos quedarnos sin ver todos los templos.
El siguiente templo fue Wat–U Mong. Fue el que más nos costó ubicar pero “preguntando se llega a Roma”. Es cierto que el chedi y el exterior del templo, inmerso en plena naturaleza, no tiene mucho de especial, pero lo seleccionamos por su original interior: cuevas y pasadizos subterráneos con pequeños altares al final de cada uno.

A continuación nos dirigimos a Wat Suan Dok. Este templo me encantó por el contraste entre el blanco impoluto y el reluciente oro del exterior.

Dentro, el templo es imponente y además justo en ese momento estaban haciendo una ceremonia y estaba plagado de monjes.
Con el calor apretando cada vez más y dando cuenta de las bebidas que llevábamos, fuimos a Wat Lok Molee. Este templo apenas recibía visitantes pero es uno de los más antiguos de la ciudad.

Nos gustó mucho su decoración que combinaba el negro, plata y azul del exterior y los tonos marrones y dorados de dentro. Detrás del templo principal, podemos encontrar un antiguo chedi, uno de los más altos de Chiang Mai, y en uno de los laterales, otro pequeño templo de ladrillo con una ornamentación blanca muy elaborada.
Pasamos dentro de la muralla en busca del templo de Wat Chiang Man, otro que tardamos algo más en ubicar. Este templo es el más antiguo de la ciudad y nos conquistó con su chedi dorado sostenido por un ejército de figuras de elefantes.

Cubierto con una bonita ornamentación dorada, el templo principal alberga el buda de cristal una de las figuras más veneradas del país.
Después salimos de la muralla de nuevo para ir a Wat Sri Suphon, el templo de plata. Habíamos incluido este templo dentro del recorrido ya que supusimos que era muy particular y en efecto así es, pero una vez allí nos resultó algo decepcionante. El interior estaba cerrado y no nos pareció tan majestuoso como nos habíamos imaginado.

Volvimos dentro de la muralla para la traca final. Comenzamos por Wat Phan Tao. Nos gustó muchísimo. El templo está construido con paneles de teca y su color oscuro contrasta con las cientos de banderolas de colores que decoran sus aledaños.

Nos pareció una imagen preciosa, más cuando podíamos observar algún monje paseando por la zona. El interior también nos resultó muy bonito, con una figura dorada de buda y decenas de cuencos para recoger donativos.

Hasta ese momento y a excepción de Doi Suteph, todos los templos habían sido de acceso gratuito pero para entrar al siguiente, Wat Chedi Luang, abonamos 40 THB cada uno.
Primero pasamos por su impresionante sala de rezos, flanqueada por dos nagas.

Después nos encontramos con su antiguo chedi parcialmente durruido por un terremoto y que en su día fue el más grande del Reino del Norte de Tailandia.

Continuamos por los alrededores donde pudimos ver un buda reclinado y otras figuras bastante pintorescas como un buda regordete y otros decorados en tonos disintos al dorado.
Y por último, de momento, cerramos la mañana con Wat Phra Singh, otro de los templos más importantes. Se puede entrar al recinto de manera gratuita, pero para acceder al templo principal es necesario abonar 20 THB por persona.

La parte de atrás del edificio principal nos encandiló con su reluciente chedi dorado.
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No nos detuvimos en este último templo tanto como nos hubiera gustado porque teníamos que devolver la moto y lo hicimos justo a las 16:00. Nos devolvieron la fianza sin ninguna incidencia y chocamos las manos satisfechos. Habíamos cumplido el itinerario con creces y todo por nuestra cuenta.
Teníamos claro que íbamos a comer en un local que siempre veíamos abarrotado, sinónimo de calidad. Como era de esperar, estaba vacío a esas horas. Su nombre es Ugo y está situado justo en la calle que bordea la muralla yendo hacia Thaphae Gate.
Yo pedí pad thai de pollo (sí, lo sé, soy muy pesada pero es mi perdición) y mi novio, a pesar de que no había tenido más problemas, seguía bastante conservador y se decidió por un bocadillo de atún y una ración de patatas al horno. De postre, por fin pude probar un plato al que le tenía muchas ganas: Mango Sticky Rice, un dulce arroz glutinoso con leche de coco y acompañado de mango. Estaba delicioso, os lo recomiendo de verdad.

Pagamos los 448 THB por la comida y antes de regresar al hotel pasamos por un par de templos que estaban bastante cerca, Wat Saeng Fang y Wat Mahawan, ambos bonitos pero necesitados de reforma.


Pasamos el resto de la tarde en el hotel, descansando y en la piscina y de noche nos pasamos por Sunday Night Market Walking Street. Interminable. La mejor opción junto con el Night Market para las compras.

Recorrimos los puestos, que parecían no acabar y como habíamos comido tarde, cenamos un snack peculiar: Rollitos fritos pero rellenos de fideos de arroz con salsa agridulce. Un poco pan con pan, pero de sabor sorprendente y por sólo 20 THB.

Regresamos al hotel y antes de dormir cerramos el tema del traslado al aeropuerto. Nuestro vuelo a Krabi salía a las 06:35 y no queríamos ir cargando con las maletas hasta la calle principal y que los taxistas se aprovecharan de nuestra prisa para negarse a negociar o ponernos el taximetro, así que lo tramitamos a través del hotel por 300 THB que hubo que dejar abonados.
Nos retiramos a descansar muy satisfechos con nuestra estancia en Chiang Mai. Es una ciudad muy acogedora y con propuestas de lo más variado. ¿Qué quieres templos? Hay cientos ¿Qué te apetece naturaleza? Tienes parques nacionales, cataratas, trekkings por la selva y actividades con todo tipo de animales ¿Qué prefieres zambullirte de lleno en la cultura tailandesa? Se ofrecen miles de cursos de cocina, muay thai, meditación…. Chiang Mai tiene para todos. Nos encantó ese aire de vanguardia pero a la vez fiel a la tradición, no nos extraña que muchos mochileros decidan quedarse en ella durante meses, pero para nosotros era hora de poner rumbo a un nuevo destino y seguir disfrutando de Tailandia de otra manera.
GASTOS DEL DÍA PARA 2 PERSONAS
Gasolina: 75 THB
Entradas a Doi Sutpeh: 60 THB
Entradas a Wat Chedi Luang: 80 THB
Entradas a Wat Phra Singh: 40 THB
Comida: 448 THB
Cena: 20 THB
Taxi al aeropuerto: 300 THB
TOTAL: 1023 THB
(Souvenirs aparte)