El día comienza de nuevo muy muy pronto para nosotros (na hay forma de despertarse antes de las 5 de la mañana) y a las 7.00 am ya estamos buscando un sitio para desayunar. Según avanzamos hacia Times Square decidimos entrar a un Starbucks por eso de probar un lugar típicamente “yankee”. La decisión fue un error, ya que el local era pequeño, con pocas mesas para sentarse y con un servicio extra-lento. Al final el típico cafe-late pequeño más un crossant cada uno, un bocadillo pequeño de jamón y queso y un yogurt por unos 25 $.
Tras el desayuno seguimos hacia Times Square para visitar este emblemático lugar a primera hora de la mañana, libre del gentío de horas vespertinas. La verdad es que da una sensación de vacío en comparación con el aspecto que presenta en la tarde noche. Incluso sabe mal plantarse allí en medio a hacer fotos , parece que estamos mal de la cabeza porque somos casi los únicos que andan por allí a las 8 de la mañana.



Solo nos acompañan los típicos vestidos de rojo que buscan clientes para los autobuses turísticos., Y taxis, muchos taxis..
Una vez satisfechos, salimos hacia el Rockefeler Center para subir al Top de Rock lo antes posible. No tenemos las entradas y aprovechando que está a un par calles , decidimos ir a sacarlas para que la espera para subir no sea tan grande. Fue un gran acierto, ya que sacamos las entradas (34 $ p/p) sobre las 9 y nos dieron hora para las 9.35. Aprovechamos para ir a visitar la Catedral de San Patricio que está enfrente del Rockefeler, en la 5ª Avenida. La catedral es bonita, tanto por dentro como por fuera, pero ni aquí nos libramos de los pertinentes controles por los atentados acontecidos en iglesias cristianas en el continente europeo días atrás, y eso teniendo en cuenta que era viernes santo, y al lado está la torre Trump. Estaban oficiando misa y no se podía acceder a la zona de oración si no era para asistir a la misa. Tampoco dejaban hacer fotos en dicha zona. Creo que esta es la catedral católica más grande de la ciudad.


Una vez hecha la visita volvemos a cruzar la calle para subir al Top of The Rock. La subida es expectacular. Creo que son 70 pisos (unos 260 metros de altura) Había gente pero no demasiada, lo que nos permitió disfrutar el momento con cierta calma. Por la parte izquierda se aprecia perfectamente en toda su inmensidad Central Park, y las zonas colindantes, mientras que en la parte derecha se pueden observar los grandes rascacielos como el edificio Crhysler o el Empire State. La visita merece mucho la pena. Al bajar comprobamos que había una inmensa cola de gente con entrada esperando en los ascensores... menos mal que fuimos pronto. Antes de marcharnos aprovechamos para comprar algunas camisetas de recuerdo en los tiendas del Rockefeler. La verdad estaban bastante bien de precio. Nos sorprendió ver que en pleno mes de abril aún conservan la pista de hielo del complejo. No hace demasiado frío...





A media mañana, una vez finalizada la visita, cogemos el metro hasta la calle 42 para comenzar la gran pateada diaria. Empezamos por la biblioteca pública (junto al Bryan Park) que hemos visto en tantas películas. Está todo llenos de turistas e incluso hay zonas exclusivas para no estudiantes donde los turistas tienen vetada la entrada.. todo bastante artificial la verdad. Aunque tanto el edificio como su interior son muy bonitos, bien conservados y eso si, con mucha seguridad. NO nos libramos del pertinente control..Continuando por la calle 42, un par de cruces más adelante, nos encontramos con la Gran Central Terminal (estación Central de trenes), otro de los edificios que tantas veces hemos visto en la gran pantalla.
Es interesante recorrer el Gran Hall central pensando en la cantidad de historias que se han contado aquí. Hace calor y hay una gran cantidad de gente en todos sitios, lo que nos provoca algo de estrés.





Sobre el mediodía llegamos al Chrysler Building, donde giramos hacia la Avenida Lexington , y tras callejerar un rato, topamos con la 5a. Avenida más o menos a la altura del Rockefeler Center. Empieza a apretar el hambre y comenzamos a buscar un sitio para comer. Tras dar un par de vueltas nos decidimos por un restaurante donde la especialidad son los sanwiches de todo tipo, pero también tienen pizzas, frutas, etc. El lugar está lleno de gente autóctona, lo que nos da confianza y creo que no nos equivocamos, unos 30 $ nos sale. En esta zona hay infinidad de lugares para comer, cuesta decidirse, y para todos los bolsillos. Nosotros buscábamos algo relativamente rápido y a un precio módico. Ademas queríamos descansar del agobiante calor que comenzaba a apretar.
Con el estómago lleno nos disponemos a recorrer el tramo de la 5a. Avenida que nos queda hasta el central park, pasando por todas las tiendas emblemáticas de dicha vía, y por supuesto por el edificio Trump. Cuando llegamos al final, en la apple store, nos enteramos que la famosa juguetería de la película Big (la del piano en el suelo) ya no existe. Una pena, además un error de cálculo ha hecho que nos pasemos la tienda de la NBA, lo que hace que tengamos que volver sobre nuestros pasos... a Silvia no le hace demasiada gracia...ya que aprieta bastante el calor.Compro un camiseta de los Kniks para mi hijo (20 ) y otra para mi (49) muy chula.


Comenzaba a hacer muchísima calor y se empezaba a notar el cansancio con lo que decidimos volver al hotel a descansar (eran más o menos las 4), ya que esta noche tenemos la excursión “Nueva York de noche”, que empieza a las 7 y acabaremos reventados... así que antes de las cinco estamos tumbados en la cama para dormir la siesta. No nos apetece mucho hacerla pero nos la había recomendado nuestra amiga de "Viajes El Corte Inglés" que tanto nos ha ayudado en la confección de nuestras vacaciones y le dimos el beneficio de la duda.
Sobre las 18:30 salimos del hotel en busca del hotel Row de Times Square, donde hemos quedado para la excursión. Es la hora de máximo bullicio y movimiento , con lo que nos ponemos un poco nerviosos buscando nuestra excursión (hay varias). Finalmente conocemos una familia muy simpática de San Sebastián que hace nuestra misma excursión que hace que los nervios desaparezcan, y en unos minutos estamos en el autocar con nuestras entradas para el Empire State Building.
La excursión comienza en Tames Square y se dirige hacia la parte izquierda de Manhattan. Bajamos hacia el downtown con la vista del río Hudson al atardecer, viendo los cruceros que salen de los diferentes muelles. Llegamos a la zona financiera donde nos disponemos a volver a coger el ferry a Staten Island (pensábamos que era otro el que cogíamos con la excursión...). De todas formas el viaje es muy diferente al de ayer, sobretodo por las vistas de la estatua y el downtown al anochecer. Muy bonito. La vuelta fue diferente porque era de noche( y porque hubo un tiempo de espera para el ferry de vuelta) , además la estatua no se apreciaba bien pero tampoco estuvo mal. Eso sí, aire frío frío. Con abrigo y bufanda en abril.

Posteriormente nos dirigimos hacia el puente de Brooklyn, donde nos aguardaba una vista diferente a la del día anterior. Era de noche y nos situamos en otro posición, casi bajo el puente, pero la guía no nos dejó casi tiempo y no pude colocar correctamente el trípode para realizar las fotos... una lástima.( DEJO FOTO CON EL MÓVIL)

El tour continua cruzando el puente de Manhattan y bajando la 6a. Avenida (Avenida de las Américas) camino del Empire State Building, donde finaliza. Nos disponemos a subir a pesar del cansancio (son casi las 11 de la noche). No hay nada de cola y todo va bastante fluído. Una vez arriba, nos encontramos con la sorpresa de que hay que subir las 6 plantas que llevan al mirador exterior a pie, lo que nos acaba de destrozar por completo, pero la vista vale la pena. En mi opinión al ser de noche se pierden muchos detalles que si se podrían apreciar de día (como hicimos en el Top of the Rock), pero es otro punto de vista de la ciudad, que también es impresionante de ver. Lo malo es que la calidad de las fotos no puede ser demasiado buena, ya que no hay apenas luminosidad y estresa un poco la cantidad de gente que hay. Casi no te puedes ni mover y te están empujando constantemente.


La verdad es que esta excursión no la recomendamos, porque son cosas que puedes ver perfectamente por tu cuenta. La única ventaja es que al llevarte a todos sitios en autocar ahorras un tiempo precioso. Pero las visitas son demasiado rápidas y no da tiempo a disfrutarlas a tu ritmo.
Una vez finalizada la visita al Empire, nos disponemos a volver al hotel, aunque estamos tan cansados que decidimos coger un taxi: 10 $. Tengo hambre y bajo a comprar un par de trozos de pizza para cenar. Silva está tan cansada que se vuelve a acostar sin cenar.