Hoy era el gran dia. Íbamos al Gran cañón. Nadie en su sano juicio haría un viaje al oeste de EEUU y dejaría de visitarlo. Y podemos asegurarlo: nunca verás nada comparable.
Pues bien, tras desayunar y dejar el hotel, no olvidé pasar por el cartel de Welcome Las Vegas, aunque estaba atestado de gente (y eran las 8-8:30 de la mañana !!). Aquí la prueba:

Tras salir de la ciudad vamos haciendo kilómetros (mejor dicho, millas), y aunque tenía intención de parar para ver la presa Hoover, finalmente no lo hicimos. Como sabía que te cobran un peaje por entrar a verla, intenté una argucia, pasarla de largo y volver por una carretera lateral a la autovía...pero sorpresa, estaba cortada. Así que seguimos de largo y tampoco lo echo mucho en falta. Al fin y al cabo, embalses y presas tenemos montones en España.
La siguiente parada la recomiendo efusivamente a todos los viajeros que pasen por esta ruta. Es un pequeño pueblo que conserva el aspecto que tenía hace 150 años, con la fiebre del oro (plata en este caso), y que puedes visitar y disfrutar casi sin nadie que te moleste. Hay una pequeña tienda-bar-oficina de información donde una simpática americana te da un planito y te explica que cosas puedes ver. Es como viajar al viejo oeste, pero de verdad.

Además de echarnos unas fotos fantásticas haciendo de vaqueros, saliendo por la puerta del saloon, en la cárcel, etc, el piano ¡¡ funcionaba !!

Despues de retomar la autovía, al llegar a Kingman, en lugar de seguir la interestatal I-40, fuimos por la antigua ruta 66. Era el primer trayecto que hacíamos por la ruta y empezamos a darnos cuenta de su encanto. Tuvo que ser una odisea para los que la hicieron en su búsqueda de una vida mejor en la costa oeste. Ahora vas viendo gasolineras, moteles, garajes, y otras construcciones, muchas veces abandonadas y derruidas, y las menos, reconvertidas en restaurantes/moteles para turistas.
Pasamos por Hackberry, Truxton, Peach Spring y finalmente Seligman. Allí paramos y nos hicimos fotos en varios establecimientos, comiendo en el Roadkill Cafe and OK saloon (buena y abundante, precio normal).
Otra vez en carretera, ya el objetivo era llegar cuanto antes a Tusayan. Un pueblo formado sólo por hoteles, restaurantes y gasolineras, a 10 km del Gran Cañón, y que te garantiza mejor calidad-precio que los hoteles del "Village", que están pegados al borde del Cañón. Esto es una opinión personal, claro. Muchos de vosotros preferiréis pagar algo más y poder llegar andando hasta los miradores del Gran Cañón. Sólo un consejo, si vais en verano, comprobar que en el hotel del Village tienen refrigeración, porque no todos la tienen.
Bueno, el objetivo era llegar con suficiente tiempo para que no nos anocheciera y pudieramos verlo esa tarde. Lo cumplimos sin problemas. Llegamos al hotel (Red Feather Lodge, muy bueno y precio razonable, unos 140 dólares), dejamos las maletas y cogimos el coche. En 5 min llegas a la entrada al parque nacional. Paramos en la taquilla para enseñar nuestro pase y mi ID (como lo llaman los norteamericanos). En mi caso el carnet de conducir, y al ver que eramos españoles el tio empieza a hablar en español, y a intentar averiguar de donde éramos. Galicia, Madrid, Valencia, Sevilla, Málaga, Granada...al final, cuando le dijimos de donde, nos aseguró que también conocía nuestra ciudad. No sé si es que a los rangers de los parques nacionales le pagan un viaje a España, o es que a todos les encanta venir a nuestro país
Otros 5 min y estábamos en uno de los 3 parkings que hay al llegar. Bajamos del coche, 200-300 m de sendero asfaltado y....¡¡¡ MADRE MÍA!!!!. El Gran Cañón te corta la respiración al verlo. No hay foto ni video que pueda enseñaros la sensación que se vive al verlo por primera vez. Las dimensiones y profundidad, los millones de años que lo contemplan, las luces y sombras...

Nosotros primero hicimos la ruta del sendero desde Mother Point a Yavapoi Point andando, muy recomendable. Y ya después nos fuimos a coger el shuttle (azul) que te enlaza con el rojo, que es el que te va llevando por los diferentes puntos mas lejanos. Luego me di cuenta que quizás hubiera ahorrado tiempo cogiendo el coche hasta la parada del rojo, porque en la zona de los hoteles del Village te dejan circular. Ya a partir de la linea roja está prohibida la circulación de coches privados y tienes que ir obligatoriamente en el bus.
Nos bajamos sólo en un par de puntos (Hopi y Pima Point) porque empezaba a anochecer. Además cayó un buen chaparrón y había nubes negras en el cielo. No era por tanto muy recomendable hacer una ruta larga entre un punto y otro.
Así que disfrutamos de un anochecer un poco "diferente" a lo que nos hubiera gustado. No tenemos las fotos típicas de la puesta de sol, pero tenemos otras.


Y después al coche y al hotel. Me olvidaba que en los alrededores del parking había un ciervo (o algo parecido, porque son de gran tamaño) tan tranquilo mientras lo miraba y fotografiaban decenas de turistas.
PD: son alces.