Suena el despertador en SF, son las 6:45h y por primera vez en todo el viaje hemos dormido tapados con manta toda la noche.
Nos desperezamos, ducha para despertarnos y nos vamos a intentar coger buen sitio para desayunar en Mama's.

Esta cafetería sirve, en teoría, los mejores desayunos de SF y siempre hay cola. Por eso el madrugón... está a apenas tres calles del hotel así que llegamos a media hora de que abra (7:30h) y ya tenemos unas 15 personas delante!!!!
Por las ventanas se ve el interior así que un calculo rápido nos indica que entramos en primera ronda sobrados y así es. A las 8:00h abren puertas y dejan entrar a la gente escalonadamente ya que se pide en la barra y así no queda la cola en medio del local molestando a los comensales.

Nosotros pedimos banana pancakes para L y la Dad's fabourite omelette para mi. Todo acompañado con café nos sale por 35$. Mi tortilla está muy buena, ración generosa y bien acompañada pero el pancake decepciona un poco a mi mujer, la ración está bien sin más y la banana es un simple plátano troceado por encima... no es que estuviera malo ni fuera pequeño pero hombre... 35$ y un supermadrugón para esto... tampoco hay para tanto la verdad.
Además nos tocó la mesa al lado de la puerta y sufrí otro choque cultural con una "maravillosa" familia oriental que amenizó mi desayuno mirándome fijamente desde detrás de la ventanilla de la puerta mientras comía mi tortilla. Algo que para ellos parece no ser en absoluto una falta de educación porque continuaron haciendolo hasta que acabé de comer.

Total, que salimos del local bien desayunados pero con la sensación de que igual no hay para tanto... tal vez pedimos mal y su especialidad es otro tipo de desayunos, quien sabe.
Ahora tocaba estrenar nuestro flamante MUNI Pass, fuimos a la parada de historical cable car de Taylor St. (al lado del hotel), vimos como giran los vagones manualmente y nos subimos a uno de los preciosos tranvías históricos para llegar al centro.
Los tranvías históricos funcionan todos igual. Solo hay dos paradas, que es donde se forman las colas para subir al vehículo, una vez montado le dices al conductor (situado en el centro del vagón) cuando quieres bajar o aprovechas algún semáforo para saltar. Si, por lo contrario, vas por la calle y ves pasar uno que no vaya lleno puedes subirte en marcha después de que el conductor te de el permiso pertinente.

Los tranvías están divididos en dos partes, tienen la zona trasera cerrada con ventanas y la zona delantera abierta con los bancos mirando hacia el exterior. Además aquí puedes ir de pie colgado de las barras como hemos visto en muchas pelis, eso si, ojo con asomarte porque a parte de ser peligroso te vas a llevar una buena bronca del driver
A todo esto el billete sencillo de historical cable car vale 7 pavacos!!!!! Teniamos un hombre delante que se montó con su mujer y sus dos hijos y le vimos pagar la friolera de 28$ por un trayecto de apenas 15 minutos
Así pues hicimos el trayecto completo colgados de la barra, el tranvía traquetea un montón y caga bastante pasar tan cerca de los coches pero nos encanto la experiencia

Eso si, estaban de rebajas! Así que entramos en Old Navy e hicimos unas cuantas compras a muy, muy buen precio. Este país es una pasada si quieres renovar tu armario, que barata es la ropa!

Luego cruzamos Market Street, paseamos por Union Square y al ver las largas colas que hay en la estación de Powell decidimos volver a pie hasta el hotel, cruzamos Chinatown y llegamos al cruce de la City Lights Bookstore reventados... madre mía que de subidas!
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Descansamos un rato entrando en la City Lights Bookstore y en el Vesuvio caffe, dos edificios historicos que fueron el centro espiritual de la Beat Generation. Un importante movimiento literario nacido en esta ciudad durante los años 50 en el que escritores y poetas liderados por Jack Kerouac empezaron a poner en duda los valores tradicionales de la sociedad americana y establecieron los cimientos del movimiento hippy promulgando la libertad sexual, el estudio de la filosofia oriental y el consumo de ciertas drogas alucinógenas.


l seguimos hasta Fisherman's con la intención de comer algo suave ya que esta noche teniamos planeada una gran cena
Nos paramos en uno de los numerosos tenderetes de marisco que hay por la zona, después de comprobar que todos tienen unos precios casi idénticos nos compramos una generosa ración de cangrejo rebozado con gambas por 13$. Como son tenderetes al aire libre no tienen mesas ni barra donde comer así que el ayuntamiento a habilitado una gran zona con bancos y mesas justo en una plaza que hay al lado.


La zona está llena de gente comiendo y de gaviotas que se pasean por allí como Hugh Hefner por su mansión. Encontramos un banco libre y no zampamos tranquilamente el cangrejo, tengo que decir que no somos muy fans de las frituras pero esta estaba muy bien cocinada, crujiente y sabrosa sin llegar a ser aceitosa (pareado!).
Sentados allí comiendo presenciamos una vez más la estupidez humana en todo su esplendor. Resulta que a la gente le gusta tirar todo tipo de desperdicios a las gaviotas, como si en lugar de animales fueran cubos de basura con alas que se van a comer cualquier porquería que les eches y eso que hay multitud de carteles pidiendo que no se haga.
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[/img]Las gaviotas en cambio muestran bastante más educación y elegancia que esa panda de guarros e ignoran totalmente los chuscos de pan mugrientos que les lanzan en masa (las palomas sin embargo no parecen tener tantos remilgos).
Una vez finalizado el tentempié bajamos andando hasta el muelle 33 desde donde opera Alcatraz Cruises ya que tenemos visita reservada a La Roca!
Esperamos un ratito admirando una maqueta enorme de la isla de Alcatraz y unos minutos más tarde subimos al ferry que nos llevará a la isla.

El viaje dura unos 15 minutos y en el barco hay zona cubierta y descubierta, nosotros recomendamos la zona descubierta más alta desde donde podréis flipar con las preciosas vistas de toda la bahía, el skyline de SF, el Golden Gate y la propia isla de Alcatraz, eso si, abrigaros bien porque pese a ser mediados de junio el aire es más bien fresquito.

Al llegar a la isla un Ranger nos da la bienvenida. Ahora Alcatraz es un sitio histórico operado por el Servicio de Parques Nacionales como parte del Parque Nacional Golden Gate (aunque el annual pass no es valido aquí).
Es por eso que los Rangers son los encargados de su cuidado y mantenimiento. Nos explica rápidamente donde podemos recoger la audio-guia, situación de los WC, un poco de contexto histórico y nos anima a dejar una tip para el mantenimiento del parque. (Como si los 45$ por persona no fueran ya suficientes).

La visita guiada dura unos 90 minutos aproximadamente. Vas con la audio-guia que te va llevando en todo momento por dentro y fuera del edificio, cuando llegas a ciertos puntos clave salta la explicación pertinente así que puedes ir a tu ritmo. Te permiten estar todo el tiempo que quieras paseando por la isla hasta máximo las 18:00h que es cuando sale el último ferry hacia la ciudad.
vLa visita nos pareció realmente interesante, la audio-guia está narrada por antiguos habitantes de la prisión, trabajadores, policías y los propios presos. Intercalan anécdotas con datos y hechos históricos de manera muy efectiva ya que consiguen mantener tu atención durante toda la visita sin hacerse pesado en ningún momento. Mención especial a la historia de la única posible fuga que tuvo la prisión en casi 30 años. Posible porque jamas se encontraron los presos fugados, se cree que lo más probable es que murieran en aguas de la bahía ya que incluso para un gran nadador sería muy complicado salvar los 2 km que separan la isla de la costa debido a las grandes corrientes y a las bajas temperaturas del agua.

En definitiva, la visita a Alcatraz nos pareció un must de SF, en muy pocas ocasiones se tiene la oportunidad de visitar una cárcel por dentro y mucho menos una tan famosa que alojó a autenticas leyendas del crimen como Al Capone o George "Machine Gun" Kelly. Además que paradójicamente el lugar es realmente bonito, tiene unas vistas espectaculares y es el hogar de una próspera colonia de aves marinas.

Unas dos horas más tarde volvíamos a pisar tierra firme y volvimos paseando hasta el pier 39 debatiendo sobre la visita. Paseamos un rato por las tiendas, caras pero muy bonitas y cuidadas todas. Nos gusto mucho en especial una tienda llamada "forever Christmas" donde cada día es navidad, venden todo tipo de parafernalia navideña y bolas de todas las formas y colores. También nos gusto mucho el Lefties, un imperio de la izquierda (nada de politica) donde venden cualquier cosa hecha por y para zurdos, tijeras, libretas, tazas... imposible no pensar en zurdorium de Ned Flanders!


Vimos a los 4 leones marinos que había en ese momento en los muelles (junio es época de cría) y cuando empezamos a tener hambre nos dirigimos a cenar al Hard Rock donde teníamos mesa reservada y un menú pagado como regalo de boda cortesía de mis padres! (moltes gracies!)


Cenamos realmente muy bien, cantidad y calidad, nos regalaron una camiseta y tuvimos la ocasión de conocer a Guillermo, un Valenciano que llevaba algo menos de 1 año y medio viviendo en SF.
Nos contó que a su mujer le hicieron una super oferta irrechazable y que el dejó su curro en el banco Santander para trabajar vendiendo camisetas en el Hard Rock. Le pregunté que como lo llevaba y me dijo que de coña, que estaba harto del banco, que ahora podía ir sin afeitar, llevar el pelo largo e ir en camiseta y tejanos cada día y que al cambio solo cobraba un poquito menos que en España. Gracias Guillermo, pocas ganas tenemos de volver y vas tu y nos lo restriegas aún más
La cena estuvo genial, pero paso algo raro con el postre que aún a día de hoy no termino de entender. Resulta que al acabar el segundo, vino nuestro camarero a ofrecernos la carta de postres y nos comentó que lo sentía pero que nos pondría el postre para llevar ya que a partir de esa hora (22.00h creo) se podía fumar en el local y la policía no les permitía servir comida mientras había gente fumando...
A la salida aún tuvimos tiempo de tomarnos un par de cervezas californianas por el módico precio de 7$ cada una

Paseamos un rato más a ver si volvemos a encontrarnos una fiesta hippy pero esta vez no hay suerte, parece que el domingo toca descansar y como L está helada y somos de los de "allá donde fueres, haz lo que vieres" nos recogemos para el hotel bien prontito (9:30h) ducha y a dormir que va tocando.