Hoy visitamos Bergen, la segunda ciudad más grande de Noruega por detrás de Oslo. Somos el tercer crucero que llega hoy y se nota la afluencia de gente por sus calles, aunque sin llegar a ser agobiante. Atracamos en el muelle SklotenNord (nº2 del plano), con acceso a pie a la ciudad. Para hoy tenemos varios planes apuntados para hacer por libre y decidimos ir improvisando sobre la marcha. Al final nos quedaron por ver la Fortaleza Bergenhus (pasamos por delante pero no nos dio tiempo de entrar), la catedral de san Olaf Donkirke y las iglesias de la Cruz Korskirken y María Kirken. Pero por otro lado vimos una autentica iglesia vikinga, así que el balance final es muy positivo.
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En primer lugar tras desembarcar a las 10, sin demasiadas colas ni retrasos como siempre, nos encaminamos a la estación del Floibanen, el funicular que nos llevará a lo alto del monte Floyen. En la entrada hay 2 accesos, por la izquierda para comprar el ticket (que es la gran cola que se ve en la foto) y por la derecha si ya tienes ticket. Nosotros los compramos en la web Floyen.no para ahorrarnos algo de tiempo, el ticket es válido para cualquier hora del día, 50 nok por persona solo la subida, así que accedemos por la derecha y pasamos directos a la cola para subir que hay dentro, ahorrándonos bastante tiempo de espera.
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Estación del Floibanen, mereció la pena comprar el ticket en casa…
Un detalle a tener en cuenta, al pasar los tornos para subir al funicular, se escanea el código QR de la entrada y en pantalla te va indicando las plazas libres. Si vais en grupo fijaros bien, no sea que se quede alguno descolgado fuera y tengáis que decidir si abandonarlo o esperar al siguiente funicular...
Salimos directamente al mirador para descubrir que la lluvia y la niebla nos ofrecen una panorámica grisácea de la ciudad. Era de esperar por la fama de Bergen, pero aun así nos quedamos un poco chafados. Descartamos la ruta larga de senderismo que teníamos apuntada y decidimos acercarnos al lago Skomakerdiket que se encuentra apenas a 10 minutos del mirador. El bosque está cubierto de niebla y cae un ligero chiriviri, lo que le da un aspecto fantástico. De ahí cogemos el sendero que nos llevará de vuelta a la estación a través del bosque. El paseo se hace muy ameno y las vistas son estupendas, a ratitos nos va lloviendo pero nada demasiado fuerte así que se pasa bien tapados con las capuchas de los abrigos.
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Bergen es lo que tiene, mucha lluvia y niebla
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Merendero en mitad del bosque
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Lago Skomakerdiket, que aguas más cristalinas
Viendo que bajamos antes de lo planeado, nos animamos al saber que nos dará tiempo de ir a ver la iglesia vikinga de Fantoft
Ponemos rumbo al Byparquen donde cogemos el tranvía ya que está a las afueras. En la misma parada (que es la última del recorrido, no tiene pérdida) hay maquinas expendedoras donde comprar los tickets. El precio para la zona A es de 38 nok por persona y es válido durante 90 minutos así que nos vale también para la vuelta. Dentro del tranvía van avisando en pantalla de las paradas, nos bajamos en la que indica Fantoft, salimos de la zona de las vías, giramos a la izquierda y continuamos carretera arriba unos 10 minutos hasta llegar a la entrada del parque-bosque donde está ubicada la iglesia. La palabra que mejor la define es imponente, construida en madera oscura casi negra, el detalle de los tejados y cada adorno me encantan. La reja que la rodea estropea un poco el paisaje y le quita algo de la magia que la envuelve, pero qué le vamos a hacer…
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Iglesia vikinga de Fantoft
Estamos de vuelta a Bergen a la hora de almorzar, perfecto para acercarnos al Fisketorget, el famoso mercado del pescado. No esperéis un gran edificio (eso lo reservan para McDonald’s y Starbucks entre otros, buscadlos), el mercado está en la misma calle formado por una multitud de carpas bajo las cuales encontraremos puestos de venta de productos típicos de la zona y por supuesto los mostradores de pescado y marisco, con algunas mesas dentro para los que queramos comer allí mismo. Nos preparan una bandeja para 4 con el surtido que les pedimos sobre la marcha, y lo acompañamos de unas ricas cervezas propias del mercado.
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Una pequeña muestra de todo lo que podemos encontrar en el mercado del pescado
Después del abundante y estupendo almuerzo vamos paseando por el muelle hasta el bar de hielo Magic Ice. Estamos apenas media hora porque aunque te den un poncho y guantes, estamos a temperaturas bajo cero y el frio cala bastante. La decoración, la barra del bar y hasta los asientos son de hielo, y puedo sentirme por un momento reina en el norte sentada en el trono de hielo que tienen. En el precio de la entrada 195 nok por persona, nos incluye una bebida, que según nos explica la chica de la barra es un licor de frutas del Ártico con una graduación de 40º. A mí me sabe un poco a Pacharán, hasta tiene el mismo color, está buenísimo!!
A la salida nos paramos a admirar el Bryggen desde una vista frontal, antes de acercarnos. Sus edificios de colores y las barquitas atracadas en el muelle forman una bella estampa. A estas alturas estamos ya algo cansados, sin darnos cuenta no hemos parado. Tenemos el todos a bordo a las 17.30 y aún con margen vamos desandando el camino de vuelta al barco paseando por el ya mencionado Bryggen, antiguo barrio de comerciantes alemanes del Hansa. A día de hoy reconvertido en zona de bares y principalmente tiendas de muy diversos artículos (si os gusta la Navidad hay toda una tienda dedicada a adornos navideños). Imprescindible perderse por los estrechos callejones entre las casas y alzar la vista para admirar las estructuras de madera que por desgracia tantas veces han salido ardiendo en los frecuentes incendios que ha habido en la zona.
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Vistas frontales del Bryggen
De vuelta al barco aprovechamos que subimos al bufet a tomar un café y cogemos unos bocadillos para la subida al Preikestolen de mañana, y unas galletas de chocolate de postre, que están riquísimas. Con esto y algo de fruta que pillemos mañana en el desayuno tendremos el almuerzo preparado. Ya por hoy solo nos queda descansar, relajarnos y disfrutar del barco en buena compañía.