La mañana siguiente, 7 de octubre, mi vuelo a Kerman salía a las 8:10 desde el aeropuerto de Mehrabad (aeropuerto para los vuelos domésticos), así que me tocaba un nuevo madrugón. Tras tomar el desayuno buffet hice el check-out del hotel y me llevé 2 sorpresas: la primera, que no me cobraban el desayuno del día anterior; la segunda, que el precio de la habitación no era de 75$ como esperaba, sino 50$. Increíble la bajada desde los 143$ por los que hice la reserva meses atrás.
Un taxista me llevó al aeropuerto por 400000 IRR.
Hice el check-in sin problemas, pero luego cuando estaba esperando en la puerta de embarque ponía que estaba retrasado. Con todo, el embarque no se pasó mucho de la hora. Lo peor vino cuando nos subimos al avión y no se movía. Hasta nos dieron el desayuno. Al final me enteré de que estaban esperando a ver si el vuelo despegaba o se cancelaba por mal tiempo. Por lo visto en Kerman no había buena visibilidad para que el avión aterrizase debido al polvo en suspensión procedente del desierto a causa del viento. A las 10, vino la peor noticia. Se cancelaba el vuelo.
Preguntándole a una guía iraní que iba en el avión con un grupo de españoles, me enteré de que se podía cambiar el billete en la oficina de Mahan de la terminal, así que salí pitando como si no hubiese un mañana, maleta en una mano y muletas en otra, no fuera a ser que me quedase en tierra.
Afortunadamente conseguí un billete que salía para las 14:30 o algo así.
Mientras tanto, no me quedaba más remedio que pasar las horas muertas en la terminal. Aproveché para ir a un puesto de Irancell para comprar una tarjeta de móvil. Elegí una de 3 GB por 350000 IRR. A la media hora se me activó la tarjeta, pero me mandó al móvil un mensaje en farsi. Como mi conocimiento de esta lengua no me da para tanto, tuve que ir de nuevo a Irancell para que la dependienta me dijese lo que tenía que hacer. Allí se puso la chica a buscar tutoriales en youtube y no encontraba la manera de configurar el móvil porque el menú de mi móvil estaba en español. Con mis indicaciones y con la ayuda de otra compañera, todavía pudo cambiar el idioma a farsi y entonces sí, me terminó de configurar el móvil. Más de media hora le llevó. Cuando acabó le tuve que pedir que me indicase en qué menú estaban las opciones de idioma para volver a cambiarlo a español, porque si no, ya veía que tenía las intenciones de devolvérmelo en farsi.
Hice de nuevo el check-in y otra vez el vuelo retrasado por mal tiempo. Me veía volviendo a Teherán y teniendo que reorganizar los siguientes días de mi itinerario. Menos mal que cuando había pasado una hora del momento en el que en teoría el vuelo debería haber despegado, embarcamos en el avión y esta vez si que salimos rumbo a Kerman. Salí del aeropuerto sobre las 17:30, más de 7 horas después de la hora inicial de llegada, atardeciendo.
Un taxista me llevó al hotel Akhavan (traslado gratuito), donde me alojaba 3 noches. La decoración de la entrada se podría considerar un tanto kitsch. Me dieron un té y uno de los hermanos dueños del hotel pasó a explicarme las excursiones. No le hizo mucha gracia cuando le dije que ya había contratado una excursión con otra agencia, por lo que solo haría con el hotel una excursión y el traslado a Yazd. Me dijo que cómo la había contratado cuando él me había dicho por e-mail que ofrecía las excursiones a muy buen precio. Incluso me preguntó si ya la había pagado y como sabía por donde venía le contesté que ya me había comprometido con la otra agencia aunque no hubiese pagado. Si hay algo que no soy con estas cosas, es informal.
La habitación que me asignaron estaba en la segunda planta del hotel. No hay ascensor. Respecto a la habitación, algunas cosas que no me gustaron fue que tenía moqueta (que claramente había vivido mejores momentos) y la falta mantenimiento, como por ejemplo los cajetines de los interruptores, que estaban bastante despegados de la pared. La cama además estaba bastante dura. Una botella de agua para 3 días en el minibar. En el cuarto de baño como artículos había gel y champú. En la habitación, por lo menos el armario era grande.
Un taxista me llevó al aeropuerto por 400000 IRR.
Hice el check-in sin problemas, pero luego cuando estaba esperando en la puerta de embarque ponía que estaba retrasado. Con todo, el embarque no se pasó mucho de la hora. Lo peor vino cuando nos subimos al avión y no se movía. Hasta nos dieron el desayuno. Al final me enteré de que estaban esperando a ver si el vuelo despegaba o se cancelaba por mal tiempo. Por lo visto en Kerman no había buena visibilidad para que el avión aterrizase debido al polvo en suspensión procedente del desierto a causa del viento. A las 10, vino la peor noticia. Se cancelaba el vuelo.
Preguntándole a una guía iraní que iba en el avión con un grupo de españoles, me enteré de que se podía cambiar el billete en la oficina de Mahan de la terminal, así que salí pitando como si no hubiese un mañana, maleta en una mano y muletas en otra, no fuera a ser que me quedase en tierra.
Afortunadamente conseguí un billete que salía para las 14:30 o algo así.
Mientras tanto, no me quedaba más remedio que pasar las horas muertas en la terminal. Aproveché para ir a un puesto de Irancell para comprar una tarjeta de móvil. Elegí una de 3 GB por 350000 IRR. A la media hora se me activó la tarjeta, pero me mandó al móvil un mensaje en farsi. Como mi conocimiento de esta lengua no me da para tanto, tuve que ir de nuevo a Irancell para que la dependienta me dijese lo que tenía que hacer. Allí se puso la chica a buscar tutoriales en youtube y no encontraba la manera de configurar el móvil porque el menú de mi móvil estaba en español. Con mis indicaciones y con la ayuda de otra compañera, todavía pudo cambiar el idioma a farsi y entonces sí, me terminó de configurar el móvil. Más de media hora le llevó. Cuando acabó le tuve que pedir que me indicase en qué menú estaban las opciones de idioma para volver a cambiarlo a español, porque si no, ya veía que tenía las intenciones de devolvérmelo en farsi.
Hice de nuevo el check-in y otra vez el vuelo retrasado por mal tiempo. Me veía volviendo a Teherán y teniendo que reorganizar los siguientes días de mi itinerario. Menos mal que cuando había pasado una hora del momento en el que en teoría el vuelo debería haber despegado, embarcamos en el avión y esta vez si que salimos rumbo a Kerman. Salí del aeropuerto sobre las 17:30, más de 7 horas después de la hora inicial de llegada, atardeciendo.
Un taxista me llevó al hotel Akhavan (traslado gratuito), donde me alojaba 3 noches. La decoración de la entrada se podría considerar un tanto kitsch. Me dieron un té y uno de los hermanos dueños del hotel pasó a explicarme las excursiones. No le hizo mucha gracia cuando le dije que ya había contratado una excursión con otra agencia, por lo que solo haría con el hotel una excursión y el traslado a Yazd. Me dijo que cómo la había contratado cuando él me había dicho por e-mail que ofrecía las excursiones a muy buen precio. Incluso me preguntó si ya la había pagado y como sabía por donde venía le contesté que ya me había comprometido con la otra agencia aunque no hubiese pagado. Si hay algo que no soy con estas cosas, es informal.
La habitación que me asignaron estaba en la segunda planta del hotel. No hay ascensor. Respecto a la habitación, algunas cosas que no me gustaron fue que tenía moqueta (que claramente había vivido mejores momentos) y la falta mantenimiento, como por ejemplo los cajetines de los interruptores, que estaban bastante despegados de la pared. La cama además estaba bastante dura. Una botella de agua para 3 días en el minibar. En el cuarto de baño como artículos había gel y champú. En la habitación, por lo menos el armario era grande.

Bajé a cenar a las 7 de la tarde. La cena me pareció que estaba bastante bien, en plan menú de degustación, con diferentes platos típicos, como por ejemplo ghormeh sabzi, un estofado de carne con alubias.



Con la cena di por finalizado ese desastre de día durante el cual no pude hacer nada.

