
Nuevo día nublado, con una noche lluviosa que como dije en la etapa anterior afectó a la calidad del sueño, sobre todo a mi señora. Tras desayunar y prepararnos para el día veo a la dueña de la caravana y le comento los problemas que hemos tenido con el agua. Se da cuenta de que no está enchufada la manguera a la toma del agua y la pobre trata de engancharla al grifo sin éxito. Se pone nerviosa y no da con la tecla. Le indico que me permita e introduzco la manguera en la toma. Más disculpas.
El plan de hoy es primero ir a la plataforma de osos a ver si hay suerte. Tras un rato irnos carretera arriba para ver Salmon Glacier, a unos 25 kms en carretera de tierra. Luego volver y hacer el American Creek Trail, de algo menos de 8 km, comer en la caravana y volver a la plataforma y quedarnos allí hasta hartarnos. Hay que saber que en la plataforma se han visto grizzlies, osos negros e incluso lobos cazando salmones. Para información sobre la zona es interesante esta guía
Tras resolver el problema del agua y dejar para esta tarde lo del atranque a que viniera el dueño, nos dirigimos a la plataforma que se encuentra a algo menos de 6 kms de Hyder, antiguo pueblo fantasma que está reviviendo y que se encuentra a 3 kms de Stewart. Hay que saber que no hay paso fronterizo para ir a Alaska pero sí para volver a Canadá, por lo que hay que llevar los pasaportes.

Pasamos Hyder y de camino a la plataforma vemos un coche parado. El de enfrete para y nosotros detrás de él. Miramos y miramos y no vemos nada. Luego cuando nos cruzamos con el primer coche nos dice que había una grizzly con crías, pero se han perdido en la maleza. Madre mía, esto se pone interesante.
Llegamos, aparcamos y vemos que había que pagar para entrar. Ups, esto no lo sabía. Nos acercamos a la caseta y lo primero que leo es que no admiten tarjetas, solo efectivo. Por mi mente rápidamente pasa que no tenemos dólares estadounidenses, pero sigo leyendo y veo que admiten también el pago en CAD. Menos mal. 6 CAD por barba, pero sabed que hay bonos de 3 días y de semana, por si os tiráis unos cuantos días por aquí.
Entramos en la plataforma y lo primero que ves son un par de pieles de oso, de grizzly y negro, para que veas las diferencias. Se nota las mismas en tamaño y sobre todo me fije en las garras. Vaya zarpas se gasta el grizzly. También había unos cuantos folletos e información.
[La plataforma está bien cuidada, con paneles informativos y con vistas al río que está plagado de salmones de diferente tipo. Además al otro lado del río hay un bonito remanso de agua.


Nos paseamos por la plataforma y llegamos hasta el final de la misma, que es lugar que más me convence para plantarnos ya que dominamos todo lo que hay más allá y también se ve bien el resto de la pasarela y si aparece por allí algún oso, rápidamente por el movimiento de los demás fotógrafos (algunos con auténticas maquinazas y eso que voy yo con mi cañón) nos enteraremos. En la plataforma estuvimos desde las 9:30 que llegamos hasta las 11 más o menos. Allí nos encontramos con una pareja mayor extranjera que habíamos coincidido con ellos en el ferry de P. Hardy a P. Rupert y que nos saludamos ya que estuvimos en el ferry unos al lado de los otros cuando estuvimos fuera.
Durante ese tiempo además de disfrutar de los salmones y de sus arrebatos para avanzar y luego quedarse un buen rato descansando, vimos un águila calva en el suelo (había cogido una pieza de pescado semidevorada que algún oso dejaría en días anteriores) y también un águila calva joven, aún no madura y cuya cabeza y cola aún no estaban blancas.



Sobre las 11 y tras el primer intento fallido en la búsqueda de osos, sobre todo grizzlies, nos dirigimos a Salmon Glacier, esperando que no le dé al tiempo por llover, que está la cosa bastante nublada. Aunque la distancia no es ni de 25 kms es todo por carretera de tierra, al principio bastante aceptable y luego con muchos tramos llena de hoyos que hacía que parecieras que ibas por un campo de minas y que hizo que mi estimación del tiempo que tardaríamos fuera mucho menor de lo que realmente tardamos. También influyó que uno cuando avaza y empieza a ver el pie de la lengua glaciar se vuelve loco y se para a realizar unas fotos.

También influye que empezamos a ver unos bichitos muy monos, como son las marmotas. En la primera nos paramos un buen rato ya que estaba al lado del camino. Luego, mientras el camino subía y subía, vimos bastantes más. Decenas de hecho.

Seguíamos y no llegábamos al final y esto cada vez más nublado. Temiendo que no viéramos todo el glaciar en su máxima expresión por culpa del tiempo imploramos un poco de suerte. Y al final vemos ya el famoso ángulo. Paramos y hacemos unas fotos, que más adelante ya vemos nubes tapando el camino.

Estamos por volvernos sin llegar al final porque empieza a chispear pero veo que las nubes se mueven rápido y el camino antes tapado por ellas se vuelve a despejar, así que vamos para allá, que ha de quedar poco.
Y llegamos y señores, a pesar del día, el espectáculo es inenarrable. Pedazo de lengua glaciar. No en vano es el quinto más largo de Canadá. Sí, Canadá, porque a mitad del camino de tierra vuelves a entrar en Canadá, aunque aquí no hay paso fronterizo alguno, solo un cartelito. Hacemos muuuchas fotos, desde diferentes puntos. Empieza a llegar gente a ver el espectáculo y tras un buen rato, que a pesar de los 8 grados de temperatura se nos pasó volando decidimos volver. Comentar que se ven más glaciares cercanos, pero con este nadie les hace caso. Pobreticos, en otros sitios serían las estrellas.


Salmon glacier en todo su esplendor. El camino por el que hemos venido con la lengua a tus pies
Volviendo, vimos a más marmotas. Algunas tan ofuscadas estaban en sus riñas que les daba igual que obstaculizaran el camino y hubiera coches

Llegamos de nuevo a la plataforma casi a las 2 de la tarde y viendo que sería imposible hacer la excursión decidimos entrar de nuevo, echar un vistazo e irnos a la caravana a comer tranquilamente. El vistazo nos sirve para que pregunte a la pareja del Inside Passage, que seguían ahí, si había aparecido algún oso, a lo cual nos contestan que no aún. Bueno, al menos no nos lo hemos perdido. Eso sí, veo un pajarillo colorido que me llama la atención. Ni papa de cuál es, pero me gusta.

Pasamos el paso fronterizo donde el guarda nos hace las típicas preguntas de adónde vamos de dónde venimos que si llevamos drogas, etc, etc. Tras cruzar la frontera, en la calle principal de Stewart entramos en una tienda y tras mirar y mirar me decido por una gorra chula con un oso que pone Stewart-Hyder. Además de recuerdo me sirve para sustituir a la que perdí hace unos días. Vamos a comer a la caravana y vemos al dueño de la misma y le comento lo del atranque. Vacía el depósito de aguas sucias y problema resuelto. Tras comer decidimos que no nos da mucho tiempo de la excursión, entre ir al punto y hacerla se nos irían casi tres horas y llegaríamos bastante tarde a la plataforma. Además, para qué negarlo, hemos visto osos por la zona y estos senderos no están para nada concurridos y nos da respeto, así que decidimos cambiar la excursión a pie por excursión dominguera en coche. Vamos para Bear Glacier, que desde allí hasta Stewart fue donde vimos los osos negros ayer. Por supuesto fue un viaje en balde en ese sentido, pero el camino es bonito y Bear Glacier siempre es agradable verlo, pero tras ver hoy a su primo Salmon queda muy mal parado.
A la vuelta vamos directos a la plataforma. Justo a la altura del paso fronterizo vemos un zorro, pero no nos dá tiempo a sacar las cámaras. Llegamos a la plataforma sobre las 17:45. La pareja que conocemos siguen ahí y nos dicen que nada de nada, que ellos se van a cenar. Estos no son españoles
Seguimos con paciencia, mi mujer va y viene por la plataforma. En una de esas idas y venidas y justo cuando no hace ni un minuto que se ha ido de mi lado en dirección contraria veo junto a un par de personas más como aparece un grizzly más allá de la plataforma, justo por donde pensé que sería más probable. Mi éxtasis ante mi primer grizzly es total, me doy la vuelta para ver si mi mujer mira pero lo que hace es irse más lejos.

Allí nadie habla nada, todos están en silencio haciendo fotos, por lo que no es cuestión de dar voces. Espero que el oso se quede con nosotros el tiempo suficiente para que se de cuenta y pueda verlo. Es meterse en el río y empieza a mirar salmones.

La gracia es que va dirigiéndose a donde estamos, por lo que cada vez está más cerca. Solo necesita un par de intentos para que cace su salmón. No es que fuera muy difícil porque los hay a mansalva, pero verlo en directo y no en un documental a mi me llena. La cosa es que ha sido tan rápido todo que mi mujer no ha visto que poco a poco la gente se está dando cuenta y se acerca al lugar donde estamos.

Afortunadamente el oso tras coger el salmon se dirige a la orilla contraria y empieza a comérselo tranquilamente sentado. Un bocadito, me rasco, olisqueo, otro bocadito... Menos mal que se queda, porque ahí es justo cuando lo empieza a ver mi mujer. Con el apelotonamiento de gente que ya hay le digo que se ponga delante mía, que estoy en primera fila. Disfruto viviendo esto en pareja.

Cuando miro las fotos, la verdad es que solo habían pasado dos minutos entre que apareció y se sentó ya a comer, pero esos dos minutos fueron los mejores. Luego se tiró sentado 20 minutos, disfrutando de la fama y de nosotros como paparazzis que no parábamos de hacerle fotos, videos, etc.
Cuando finalizó su comida, se levantó y no se fue por donde se había ido, sino que decidió seguir adelante, justo por debajo de la pasarela. Se la hizo enterica, hasta que pasó por debajo del puente de la carretera y lo perdimos. Todo el mundo detrás de él haciendo fotos y fotos. Yo no fui menos.


Fue prácticamente 30 minutos de avistamiento intensos, pero de los que te dejan una sonrisa en la boca. Fue irse el oso y en la plataforma nos quedamos cuatro gatos. Por allí le dió por aparecer de nuevo al águila calva y se me puso enfrente, diciendo que ella también es majestuosa. Sin dudas.

30 minutos después del adiós del oso decidimos marcharnos. Son las 19:15 y hay que echar gasolina, ducharse y demás. Cuando nos dirigimos para la salida de repente me dice mi mujer ¡¡un oso!! Sí, es un oso que viene en sentido contrario al que vino el anterior. Luego pensándolo fríamente lo más seguro es que fuera el mismo y que llegara hasta un punto y diera media vuelta. El caso es que nos sirvió para darle otra buena sesión de fotos mientras el caminaba por la orilla o el mismo río hasta que se perdió de vista. Entre 5 y 10 minutos más de avistamiento. Perfecto.

Ya sí, tras esto nos fuimos. Saliendo nos encontramos con la pareja con la que hablábamos, que volvían tras cenar. Les comenté que hasta hace un par de minutos había estado un grizzly dándose un paseo. Qué mala suerte han tenido.
Una vez en la caravana, tras ducharnos comprobamos que el aire caliente que funcionaba perfecto ahora salía frío y daba igual lo que intentaramos que salía frío. Joder con la caravana los problemas que da. La noche pues cenita y en la cama calentitos a ver serie, que cada vez hace más frío.
Distancia recorrida: 173 kms
