Estos dos últimos días nos los tomaríamos con (relativa) calma, callejeando la ciudad. conociendo sus iglesias, yendo a algún mirador....
El primer día del viaje ya tuvimos una idea de la ciudad, pero en estos días la descubriríamos más a fondo. Al salir, de hotel, nos dirigimos a la puerta de la Aurora. Supone la entrada al casco antiguo y hay una pequeña capilla en su interior, como nos indicó un feligrés mientras estábamos en la puerta. Había algunas personas en oración y aunque la capilla no era muy grande, la Virgen en lugar de ser estatua, era una imagen recubierta en oro. Supongo que en época de más turistas, la capilla se quedaría pequeña pero nosotros pudimos apreciarla.
Al salir, nos señalamos en el plano las iglesias que queríamos ver. Por la tarde, veríamos la de San Pablo y San pedro (Recomendación de la guía de Kaunas, algo alejada del casco antiguo,en el barrio de embajadas). Destaco entre todas las que vi esa mañana, la iglesia Ortodoxa. No solo porque es diferente estilo al que estamos acostumbrados sino por el color verde de sus paredes. Además tenía piezas de malaquita. Esta piedra me enamoró desde que conocí el palacio de los Yusupov en San Petersburgo (Por cierto, hay otra mesa similar en la casa del Labrador, en Aranjuez...regalo de la corte rusa). También era chula la de Santa Teresa, aunque me empalagó tanto color rosa
Tras estas visitas, y un par que nos recomendó la guía del primer día pero que fue una pérdida de tiempo, nos dirigimos a la iglesia de San Pablo. Antes, paramos en un garito a comer. El sitio era un poco caótico pero pedimos un par de ensaladas y algo de beber, y era barato y bueno (13e entre los dos). No me gusto que hubiese un gato pululando por el local, aunque fuera de la dueña pero bueno. Para los veganos/ vegetarianos, recomendable. (buena comida, y también tenían postres veganos).
La iglesia nombrada era preciosa. Las paredes y el techo estaban llenos de figuras estucadas,y aunque estaban en misa, acabaron pronto y pudimos mirar también la parte de la nave central.Después dimos una vuelta por la calle de las embajadas y volvimos al casco antiguo para callejear algo. Fuimos a la universidad, dónde entraríamos al día siguiente, pasamos por el Parlamento, un museo bastante grande que tenía buena pinta...y llegamos a un bar que me encantaría volver pero , es de esos sitios que quizá si quisieras buscarlo, no lo encontrarías . Estaba repleto de libros en diferentes idiomas, donados por gente (solo uno en español
A las 19:30 teníamos otro tipo de concierto. Se celebraban por esos días el festival internacional de jazz en Vilnius y sacamos entradas. El primer grupo formado por portugueses y lituanos estuvo bien. El grupo estadounidense también tocaba genial pero estuvieron más de hora y media tocando la misma canción con diferentes variaciones y la verdad es que se nos hizo pesado
Otro día memorable para recordar.





