Uno de los días que hicimos base en Lisboa fuimos y volvimos en el día a Belem, la verdad es que no recuerdo si fuimos en bus o tranvía, de lo que sí estoy segura es que fue sumamente fácil y nos dejó prácticamente en el Monasterio de los jerónimos que era uno de los lugares que nos hacía más ilusión conocer de esta parte de Lisboa.
No nos decepcionó en absoluto, el frente del edificio es tan largo que no logré hacerle una foto decente completa, y no sólo eso es precioso, la fachada de la puerta de ingreso es bellísima y el interior también lo es. Hay largas colas para entrar por lo tanto recomiendo comprar la entrada on line previamente, nosotras entramos sin hacer cola.


En el interior el patio central, el claustro, en todos los rincones se puede admirar un trabajo exquisito.


La Iglesia por dentro también en muy bonita, hasta sus techos llaman la atención.

